
Alejandro
Collantes de Terán
Nació
en Sevilla en el 1901. A pesar de su corta existencia, dejó una
huella profunda tanto en sus compañeros y amigos como en la vida
literaria de la Sevilla del momento. Ensayista a la manera de José
María Izquierdo, narrador e incluso creador de alguna obra teatral,
defensor del patrimonio de su ciudad, bibliotecario del Ateneo,
consagró gran parte de su vida y de su obra a Sevilla.
Sus
inicios poéticos fueron a la sombra de los versos de Bécquer y a los
impulsos del modernismo más externos y formal. Pronto advertimos en sus versos un
acentuado neopopulismo que, de no haber sido por la existencia de dos
figuras tan importantes como Lorca y Alberti, hubiera sido más
justamente estimado. El tema central de sus versos fue casi siempre
Sevilla, lo que ha provocado que gran parte de la crítica le acusara
de localista. Sus versos son conmovedores, intimistas y llenos de
gracia.

Publicó
diecisiete poemas breves en tres números de la revista literaria
sevillana Mediodía (números 6, 10 y 13). Todos estos poemas
entran en el género de la poesía popular de inspiración andaluza, y
su lectura permite comprender la vitalidad de esta corriente de
literatos de la época que comprendieron la llamada Generación del 27
y, especialmente, los poetas denominados del grupo Mediodía.
Alejandro
Collantes de Terán vivió en los barrios de la Macarena y Santa Cruz
y este contacto directo con los medios populares de Sevilla se percibe
en su obra poética, la cual fue de una brevedad extrema, ya que
murió prematuramente a los treinta y dos años de edad en el año
1933.
RONDEL
DE DON PRESUMIDO
Sí.
Si tuviera naranjos
de
hoja larga, verdeviva,
sí,
si tuviera naranjos
la
calle te rondaría.
Si
tuviera olor de patios,
surtidores
de agua fina,
arroyo
de piedras bajas,
y
estrellas de celosías,
si
tuviera olor de dulces
la
calle te rondaría.
Balcones
de resolana,
ventana
de anochecida,
y
en una quiebra del suelo
una
cadena de hormigas
que
se me llevará el tiempo
que
la espera muy deprisa,
si
tu calle fuera así,
la
calle te rondaría,
como
no es así tu calle
no
he de rondarla en la vida.
Alejandro
Collantes de Terán