|
En Jerez es uno de los pocos lugares donde las
bodegas adquieren autentica carta de naturaleza, es el lugar por
antonomasia de las bodegas. Jerez y bodegas son dos palabras que están
unidad inextricablemente, "Jerez y sus bodegas", "Las
bodegas de Jerez". Probablemente en ésta zona es donde se encuentren
las bodegas más antiguas de la geografía española y donde mayores morfologías
arquitectónicas encontremos, aunque la más conocida sea la llamada
"Naves de Catedral". Ello forma parte de esa concepción casi mística
que se tiene con los vinos; un producto divino debe estar conservado,
protegido en un lugar sagrado, y que más sagrado, que un
"templo", que una "catedral". |

|
Por ello también, fue
ésta zona la
primera en atraer para la construcción de sus bodegas insignes
arquitectos e ingenieros, Eiffel entre otros, guiados seguramente por una
doble intencionalidad; por una lado, envolver una obra de arte, como es la
elaboración de los vinos, con otra obra de arte la construcción de
bodegas por auténticos artistas de la arquitectura y la ingeniería. Y
por otro lado legar a las generaciones futuras esta "Summa artis".
No cabe duda que Miguel Ángel de haberlo sabido no le hubiese
importado pintar "La embriaguez de Noe" en la cúpula
de alguna de estas "catedrales del vino". Ahora sólo nos queda disfrutar de
ellas. |
|
Aunque evidentemente la
construcción de este tipo de bodegas corresponde a otros criterios más
terrenales, menos poéticos, más en consonancia con las condiciones fisicoquímicas
que requieren la crianza y conservación de estos, sin duda, benditos
caldos jerezanos. Pero es evidente que un paseo por las
bodegas del marco de Jerez lleva al visitante a intuir, que en su
construcción han intervenido criterios no sólo funcionales y operativos,
sino que también existe ese halo misterioso, mágico que tienen los
vinos. |