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| 5.2. Don Juan Manuel | ||
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El personaje histórico.
La figura de don Juan Manuel tiene tanto interés literario como histórico. Señor de inmensos dominios, fue un noble de gran prestigio y poder. Nieto del rey Fernando III, hijo del infante don Manuel, y sobrino de Alfonso X, le dio una posición en el primer plano de la vida política de la España de su tiempo, y presencia en los acontecimientos políticos más importantes de una de las etapas más confusas de la historia del reino de Castilla.
Nace en Escalona en 1282. Huérfano muy temprano de su padre, su educación estuvo en manos de su madre doña Beatriz de Suabia, hasta que ésta murió en 1290. Fueron entonces sus ayos y educadores quienes tomaron el relevo en esta labor. Inició su vida pública a la temprana edad de los doce años, con la invasión en 1294 de los moros en Murcia, y a partir de ese momento no abandonaría nunca una existencia llena de luchas e intrigas políticas que le trajo más problemas que alegría con los distintos estamentos del poder; avatares como los ocurridos durante el reinado de Fernando IV, donde se agudizaron los problemas derivados del testamento de Alfonso X, y vio peligrar sus posesiones murcianas, o el acuerdo de boda con la hija de Jaime II, la infanta doña Constanza, a cambio de protección del rey de Aragón contra el rey de Castilla, boda que nunca se celebró, o las nuevas diferencias que surgieron con el rey de Castilla en el ataque a Granada en 1309, que le costó el castigo del Rey y el andar errante por el reino de León hasta el perdón otorgado en 1311.
Tras muchas avenencias y desavenencias con los reyes, ya apartado de la vida política activa y retirado en su castillo de Garcimuñoz, muere el 13 de julio de 1348. Fue enterrado en el monasterio de frailes de Peñafiel, que fue fundado por él mismo en el 1318. |
Retrato de don Juan Manuel en el retablo de Santa Lucía de la catedral de Murcia
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La obra: La actividad literaria de don Juan Manuel se desarrolló en diferentes facetas: poeta, historiógrafo, tratadista, apologista de sí mismo y, fundamentalmente, narrador. No toda la obra de este autor ha llegado a nuestras manos; nos falta por conocer su obra poética en el Libro de las cantigas, su obra retórica en Reglas cómmo se deve trobar, el Libro de los ingenios (tratado de máquinas de guerra) y el Libro de Caballería. Si bien, llegaron a nuestros días otras obras como el Libro del cavallero e del escudero, el Libro de los estados, el Libro de la caça, la Crónica abreviada, el Libro de los Castigos, el Tratado de la beatitud (de la Asunción de la Virgen), y el Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor e de Patronio. Sus obras tuvieron desigual valor literario, pero sin duda alguna las más representativas son el Libro de los estados y el Conde Lucanor. La primera como reflejo de sus pensamientos sociopolíticos, y la segunda como ejemplo del perfeccionamiento que adquirió como narrador, ya que don Juan Manuel fue el primer escritor de la literatura española con clara conciencia de su oficio de escritor, buscando su continua mejoría en la expresión escrita, en custodiar sus manuscritos originales, aplicar las correcciones y vigilar que la transmisión de sus textos se hiciera fielmente al original. Toda su obra tiene como denominador común el didactismo, tanto en el campo político y social como en el moral, y es el Conde Lucanor su obra cumbre en este estilo. Fechado en 1335, el libro está compuesto de dos prólogos y cinco partes, diferentes entre sí. Toda la obra está llena de ejemplos con carácter didáctico, abarcando todos los aspectos de la condición humana. Gracias a esta obra, es reconocido como el mejor prosista del siglo XIV español. |
Manuscrito de don Juan Manuel
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