
José
María Blanco-White
Nació
en Sevilla en el año 1775. Sus verdaderos apellidos eran White
-voz inglesa que equivale a la castellana Blanco- y Crespo,
pero prefirió distinguirse por la traducción castellana de su
nombre. Su padre, Guillermo Blanco (White), era irlandés de origen y
desempeñaba el cargo de vicecónsul inglés en la ciudad sevillana
durante el reinado de Fernando VI. Su madre era sevillana. De muy
joven fue preparado para que ejerciera la profesión paterna, pero la
afición por la música y la literatura le invadió a muy temprana
edad. A los doce años le
declaró a su madre que quería ser sacerdote, y a los catorce
ingresó en el Colegio de los Dominicos para estudiar la carrera
eclesiástica y filosofía. Llegó a ser canónico magistral en Cádiz
y Sevilla, y formó parte de la Academia de Letras Humanas desde 1793
a 1802.
Tras
una crisis espiritual, en 1805 se marchó a Madrid "buscando
una pobre sombra de libertad". Allí consiguió una
colocación sin retribución en la Comisión de Literatos del
Instituto Pestalozziano, y acudía diariamente a la tertulia de
Manuel José Quintana. En esa misma ciudad conoce a Magdalena Esquaya,
con quien mantiene relaciones y tiene un hijo, que nace en enero de
1809, cuando ya Blanco-White está de nuevo en Sevilla, a consecuencia
de la invasión francesa.

Frente
a este hecho histórico, su actitud fue totalmente de lucha. Publicó
su Oda a la Junta Central, que es una exhortación a la unidad
de los españoles en su lucha por la libertad. Se encargó de la
redacción política del Semanario Patriótico, durante su
estancia en Sevilla; pero tres días antes de la entrada en su ciudad
natal de las tropas del mariscal Víctor, marchó a Cádiz para, desde
allí, partir rumbo a Inglaterra en el Lord Howard. Era el año
1810 y permanecerá allí hasta los últimos días de su vida.
En
Inglaterra retomó el estudio del inglés y el griego. Fue profesor en
la Universidad de Oxford, y editor de un periódico mensual llamado El
Español. Al día siguiente de su primera aparición, el embajador
de España en Londres escribió a la Regencia de Cádiz, denunciando
el mismo por subversivo. También editó la revista Variedades o El
Mensajero de Londres (1823-1825), publicación financiada por Rudolph
Ackermann y de difusión en la América Hispánica, donde llegó a
colaborar Moratín. También participó en las revisiones
bíblicas del Nuevo Testamento Reina Valera (1817) y de la Biblia
por el P. Scio (1821). Tradujo y revisó obras religiosas como Evidencia
de la Religión Cristiana, de G. Paley, o la Liturgia Anglicada.
Como
bien dice Francisco Rico, "este poeta sevillano pudo haber
sido uno de los primeros poetas románticos españoles si una vida
inquieta y sus tendencias liberales no lo hubieran llevado a la
emigración a Londres. Desde allí ejercerá de puente entre los
liberales exiliados y el romanticismo inglés, tarea decisiva para el
posterior estallido del Romanticismo en nuestro país. Difícilmente
puede hallarse una imagen más representativa del artista romántico
que la de un mar tempestuoso y nocturno, trasunto de inquietudes de su
alma."

Durante
esta época produjo en él una nueva conversión religiosa: abandonó
la Iglesia católica y se adscribió a la Iglesia anglicana,
acercándose a otra forma de entender el cristianismo. Su lucha
interior como contra las iglesias institucionalizadas no le trajo
pocos problemas, y están presente en su obra escrita, tanto
periodística, como en verso, o en su Examination of Blanco by
White, su autobiografía religiosa.
Su
obra fue una constante lucha contra los tiranos y la intolerancia, defendiendo
siempre la libertad y la independencia. Se acreditó
escribiendo La huérfana española en Inglaterra y Cartas de
España. La Biblioteca de Autores de Riveneira, en el tomo LXVII,
ha publicado diez odas, dos églogas, una Epístola a don Juan
Pablo Forner, una Canción de la alborada, la silva Una
tormenta nocturna en alta mar, otra canción sin título, y las
seguidillas de la Cantaora, composiciones todas de gran
mérito, además de otras obras escritas por el poeta en inglés, de
la que Juan Goytisolo (en 1972) tradujo y editó una amplia
selección.
José
María Blanco-White fue un escritor que siempre demostró su amor
hacia sus compatriotas, incluso o especialmente, desde la lejanía;
lejanía que no evitó que en algunas de sus cartas hablara de una
luminosa vista desde el mar de Cádiz, o de la alameda sevillana, o la
Cartuja de Córdoba en medio de la sierra.
En
la calle Jamerdana de Sevilla, en la misma casa donde nació, hay una
placa que reza: "Una vida dedicada a combatir la intolerancia".
Murió
en Liverpool el 20 de mayo del año 1841.

Una
tormenta nocturna en alta mar
(fragmento)
¡Oh
traidores recuerdos que deshecho,
de
paz, de amor, de maternal ternura,
no
interrumpáis la cura
que
el infortunio comenzó en mi pecho!.
Imagen
de la amada madre mía,
retírate
de aquí, no me derritas
el
corazón que he menester de acero,
en
el amargo día
de
angustia y pena, que azorado espero.
¡Tú,
imagen de mi padre, que me irritas
a
contener con el furor del hado,
consérvate
a mi lado!.
Que
aunque monstruo voraz el mar profundo
me
sepultare en su interior inmundo,
contigo
el alma volará hacia el cielo,
libre
y exenta de este mortal velo.