
Juan
de Mal Lara
Nace
en Sevilla en el año 1524. Perteneciente a la llamada "escuela
manerista sevillana", junto a los escritores Fernando de Herrera
y Baltasar de Alcázar, trató en su vida con otros eruditos e
historiadores importantes de la época como fue Gonzalo Argote de
Molina. Su maestro fue el insigne Pedro Fernández. Lara, a su vez,
fue maestro de humanidades de Mateo Alemán.
Conocido en su época fundamentalmente por
dos obras: "Philosophía vulgar, primera parte, que contiene
mil refranes glosados" (Sevilla, 1568), donde en su discurso
preliminar, Mal de Lara, no sólo pone por encima de la sabiduría
libresca la "philosophía vulgar" de estas breves
sentencias, que es la más alta, la que vive en el corazón y en la
lengua del pueblo, sino que llega a afirmar que "antes que
oviesse philósophos en Grecia, tenía España fundada la antiguedad
de sus refranes". Esta obra es fundamental para el
conocimiento del refranero español, y un reflejo claro de la
influencia de Erasmo en el humanismo español.
La
otra obra importante de Mal Lara fue "Recebimiento que hizo la
muy noble y muy leal Ciudad de Seuilla, a la C.R.M. del Rey D. Phelipe
N.S. Va todo Figurado. Con..." / Juan de Mal Lara.- Sevilla,
Alonso Escribano, 1570.- Sig. VIII/ 8952; enc. holandesa, superlibros
real. [Edic. facsímil Sociedad de Bibliófilos Andaluces, c. 1882.
Sobre esta edición Palau, 147849].- Alenda, 236.; tal y como consta
en las entradas reales, en la Real Biblioteca. En
los Anales de la ciudad figura con letras de oro el recibimiento que
dispensaron los sevillanos en 1570 a su monarca Felipe II, cuya entrada triunfal fue narrada con todo lujo de detalles por el notable
humanista Juan de Mal Lara. El ingreso del nutrido cortejo real en la
urbe se produjo a través de la Puerta de Goles, que a partir de
entonces cambió su nomenclatura por la Puerta Real. El cronista Luis
Cabrera de Córdoba nos cuenta que Felipe II "gozó de ver la
Ciudad grande, hermosa, rica, noble, leal, aficionada a su Príncipe,
compuesta de lo mejor que otras tienen, grandes Señores, ilustres
Caballeros, Letrados, Mercaderes, excelencias de artífices, de
ingenios, templanza de aire, serenidad de cielo, fertilidad del suelo
en todo lo que la naturaleza puede desear, el apetito procurar, el
regalo inventar, la gula demandar la salud, y apetecer la
enfermedad". Mal Lara también nos cuenta, entre otras cosas, cómo se decoraron
los lienzos de murallas con figuras y versos alegóricos que
representaban los lugares de la jurisdicción hispalense. Este libro
fue editado tras la victoria del monarca sobre los moriscos en las
Alpujarras, en una de las escasas salidas que hizo.
Juan
de Mal Lara murió hacia el año 1571.

Alejandrinos perpetuos
Dejando la pobreza para entrar en la miseria...
Mírame, mi vida, vestida con la muerte, alma,
alma tendida sobre los despojos de un niño al sol.
Debo elegir entre la muerte y muerte desolada.
Cantar entre el espino y la grieta mitificada
¡qué tengo sed, hambre, frío, muero de tanta vida!
Entrando ya en la miseria para morir en mudo,
desgarrado grito, aniquilado en mis entrañas:
que cruel es este eterno retorno de tierra seca.
¿Cuántas veces lucero frío, flotante en el agua
fría del Estrecho frío aún más crucificado y
más Ícaro o simplemente más hombre que huracán?.
Nanas ya de carne negra y agrietada, asfixiadas
en los acogedores brazos que tanto desearon.
Ojos de la modernidad que mostrais la atrocidad
de nuestros errores enfermos de prisa, viviendo
en la alucinación futura. Árboles cortados:
Quiero gritaros que la muerte es real.
Juan de Mal Lara
Nota: A
continuación os relaciono distintos libros editados de interés,
donde podeis encontrar más cosas sobre la obra de este autor.
-
"Las
traducciones poéticas en la Filosofía Vulgar de Juan de Mal Lara".
Mª Inmaculada Osuna Rodríguez. Universidad de Córdoba, 1994.
-
"Observaciones
sobre libros y lectores en círculos (a propósito de Mal Lara y el
humorismo sevillano)". Pedro Ruiz Pérez. Bulletin
Hispanique, 100.1, 1998, pp. 53-68.
-
"La
biblioteca de Juan de Mal Lara". Manuel Bernal Rodríguez.
Philología hispalense, 4 (1), 1996, pp. 391-405.