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De
padres y tíos americanos, uno de ellos le regaló un saxo
contralto empezando así su afición por la músicas. Vivió con
sus padres en América entre 1940 y 1946 y allí empezó a
escuchar discos de jazz y a las orquestas que actuaban en la
radio. En 1946 decide conocer su país de origen y cruza el charco
en dirección a Francia donde no tardó en conocer a los músicos
americanos instalados en la capital francesa; así conoció a Sidney
Bechet, Ben Webster, Dexter
Gordon o Don
Byas. Su aparición
en el Festival de jazz de Niza, su ciudad natal, fue para él un
verdadero éxito y alternó el tocar en los clubes parisinos con
la intervención como acompañante de algún músico americano.
Tras una breve estancia en Niza, donde abrió junto con Sacha
Distel, Pierre Franzino y Paul Rovere,
un club de jazz que tardó poco en cerrar dada la escasa audiencia
que tenía, se marchó nuevamente a Paris donde encontró trabajo
en las funciones matinales del Club St Germain en compañía
de René Urtreger
y Sacha
Distel. Por
aquella época, en 1957, estaba en Paris, Miles
Davis grabando
por encargo de Louis
Malle la
banda sonora de la película "Ascenseur
pour lÉchafaud".
Necesitaban un saxofonista tenor y echaron mano de Barney, quien consiguió
ajustarse perfectamente al guión de la grabación. Con posterioridad
a la grabación, la compañía realizo una gira por toda Europa
que duro hasta 1958.
Para conocer de cerca la música de Coltrane y Sonny
Rollins, Barney
Wilen marchó
a los Estados Unidos donde en compañía del grupo liderado por Art
Blakey, "The
Jazz Messengers"
grabó la banda sonora del film de Roger
Vadim: "Les
Liaison Dangereuses"
en 1959. También intervino en una grabaciones jamás publicadas
de Thelonious
Monk para
la Blue
Note. Los
siguientes cinco años, Barney
Wilen
alternó sus trabajos en Paris y New York. En 1969 viajó a África
para rodar una película permaneciendo seis años apartado de los
estudios de grabación y dedicó los últimos años de su carrera artística
a difundir el jazz en todas sus formas.
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