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Hijo
de una pianista y de un showman, el vibrafonista, Cal
Tjader,
cursó estudios musicales en San Francisco donde se inició en el
aprendizaje de la batería bajo el apoyo de Walter
Lawrence. Fue
como baterista donde debuto en el magnifico octeto de Dave
Brubeck con el
que permaneció desde 1949 hasta 1951. Cuando dejó a Brubeck, se
incorporó al quinteto del pianista ciego, George
Shearing,
donde su paso fue muy efímero tras decidir formar su propio
grupo.
Con una tendencia clara a la música latinoamericana, donde siempre
encontraba fuentes de inspiración, Cal
Tjader incrementó
en la década de los cincuenta de manera notable su popularidad
entre el gran publico tras profundizar en los ritmos caribeños y
salseros que como una plaga se extendían por toda Norteamérica.
Ese sesgo comercial de su carrera, fue duramente criticado por los
especialistas en jazz, que solo veían en él, una especie
de remedo a la música afrocubana que por entonces practicaba el
trompetista Dizzy
Gillespie. A
ello se le unía que por aquella época, el jazz tenía en el
vibrafonista Milt Jackson, a un músico inigualable y con un
sentido del swing extraordinario.
Con la incorporación a su grupo de los extraordinarios
percusionistas cubanos, Mongo
Santamaría o
Poncho Sánchez,
el grupo de Tjader se convirtió en una referencia inexcusable en
el mundo del latín jazz y en New York era solicitadísimo para actuar
en diferentes clubes y salas de fiestas. En 1962, firma un
contrato con el sello Verve, donde dejó un legado discográfico
importante. En 1968 decidió junto a Gabor
Szabo y Gary
McFarland fundar
el sello "Skye
Records",
un proyecto que solo duró dos años cuando el vibrafonista
regresó a su primitiva casa discográfico, el sello "Fantasy".
Cal Tjader,
siempre frecuentó sus actuaciones a lo largo de la Costa Ooeste
de los Estados Unidos, participó en los festivales de Monterey y
Concord y grabó discos con Stan
Getz, Anita O'Day, Charlie Byrd
y también a su propio nombre.
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