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Si es cierto que no se
juzga un libro en función de sus tapas, ni un disco por el dibujo de su
portada, es necesario reconocer que una bonita imagen, una buena
fotografía o un dibujo meritorio, ayudan de manera inequívoca a que el
futuro oyente se sienta atraído notablemente por el mensaje que la
portada transmite. A veces la portada y el grafismo ayudan a realzar la
calidad musical que envuelve, otras veces el disco está muy por encima
del diseño de la portada, pero cuando ambas cosas coinciden, el
coleccionista sabe que tiene en sus manos una autentica obra de arte.
La historia de la portada del disco de jazz
comienza en una fecha en la que ésta música era hegemónica en la
sociedad norteamericana, y un autentico fenómeno de masas entre la
juventud que bailaba al ritmo de las grandes orquestas de swing. En 1939,
un director artístico de Columbia
Records, una
de las grandes discográficas de todos los tiempos, llamado Alex
Steinweiss, tiene
repentinamente la intuición brillante que los discos de 78 revoluciones, si
se envuelve en una funda ilustrada, serían mucho más atractivos que los
feos y vastos sobres en papel grueso de traza de color marrón o gris, perforados en el
centro, y en los cuales figuraban simplemente, en un estilo simplón y
desprovisto de todo adorno, el nombre del músico y su obra. En adelante,
estos tristes embalajes, llamados burlonamentes "tombstones"
en los medios de la producción fonográfica, fueron condenados a
desaparecer del mercado poco a poco. En 1947, con la salida al mercado del
Long Play (LP), Alex
Steinweiss sacará
a la luz la primera portada ilustrada de un álbum de larga duración para el sello Columbia
y ése modelo de envolver el disco, será imitado por todas las casas
discográficas de la época, y durante mas de cuarenta años, todos los álbumes
que aparecieron lo hacían ya con la célebre idea de Alex. El propio Steinweiss, compondrá durante su prolífica
carrera de diseñador, más de 1000 portadas distintas, algunas de ellas
memorables para la música de jazz.
Así nació el diseño y el grafismo en el disco de jazz. Luego, todos los
demás estilos de música, diseñadores, casas discográficas, y
dibujantes imitaron ésa forma pionera, creativa e imaginativa de adornar
sus discos. El jazz también fue en ésta ocasión el camino a seguir.
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