MI COLECCIÓN DE JAZZ: 

LAS PELÍCULAS

El Cine y el Jazz protagonizan en paralelo, una difícil historia de amor. Si bien es cierto que la primera película sonora de la historia del cine, tuvo como protagonista directo al jazz en el documental "The  Jazz Singer", (1927) no es menos cierto, que aquello no fue en absoluto premonitorio de lo que vendría después.

El hecho de que Paul Whiteman y Duke Ellington, fueran llamados a la meca del cine en los albores del sonoro, no deja de ser una anécdota para constatar que sus presencias fueron, musicalmente irrelevantes, y que en los años treinta y cuarenta, el cine de los estudios, utilizó el jazz sólo en la comedia musical. El jazz se refugiaba en los clubes y en las emisoras de radio desde donde se difundían a todo EE.UU.

Pero será en el cine francés donde primero se utilice el jazz de forma significativa como fondo dramático de películas dentro del ambiente de la "Nouvelle Vague". El paradigma de aquel histórico cambio de rol, entre el cine y el jazz,  fue sin duda la extraordinaria película y mejor banda sonora: "Ascenseur pour L'échafaud" de Louis Malle (1957) y cuya grabación se realizó mientras visionaba la película el genial trompetista de jazz Miles Davis.

     En cualquier caso, la presencia del jazz en el cine en general, y en el norteamericano en particular, no se corresponde absolutamente con la influencia y el prestigio de esta música. Sólo un número escaso de buenas películas han sido rodadas para dar prestigio y protagonismo al jazz, sin que la cinta se resienta. Aunque lo fundamental, es que la industria cinematográfica en los años sesenta, acabó por asumir la música de jazz como un elemento consustancial con el cine, y que compositores procedentes del jazz (Henry Mancini, Johnny Mandel, Lalo Shifrin, Quincy Jones o Dave Grusin) se profesionalizaran en la composición de música para el cine.

     No obstante, el Jazz y el Cine, volvieron a reconciliarse una vez más, con la colaboración inestimable de enormes directores y productores de cine, que a la vez eran y son, grandes aficionados al jazz. Ése cruce mágico, salvó al Cine y al Jazz de la ruptura definitiva y Bertrand Tavernier con su espléndida producción "'Round Midnight", (1986) o Clint Eastwood con su portentosa "Bird" (1988), Francis Ford Coppola con "Cotton Club" (1984) o ya más cerca Robert Altman, con "Kansas City" (1996) y Woody Allen con "Acordes y Desacuerdos" (1999), devolvieron el prestigio y el rigor a esa difícil, pero hermosa relación entre el Cine y el Jazz.

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