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España no ha sido nunca un
sitio de destino para el jazz. Por razones diversas que
tenían mucho con ver con el aislamiento político de nuestro
país, y la farándula folklórica que asolaba tras la
postguerra nuestra piel de toro, el jazz en Europa vino
buscando lugares más cómodos para la música proveniente de
América. Francia, Los Países Bajos, Italia, Dinamarca, Bélgica
y otros lugares al norte del continente fueron los
depositarios de esta música inventada por los negros afro
americanos. Hasta allí llegaron en oleadas músicos
norteamericanos buscando -y encontrando- el calor y la
comprensión de un publico que les escuchara con atención
tras el impacto y el auge del rock and roll al otro lado del
océano.
Esa corriente migratoria
forjó una espléndida base para el desarrollo y la
consolidación del jazz en la vieja Europa. Músicos como Ben
Webster, Benny Carter, Don Byas, Dexter Gordon, Chet Baker,
Bud Powell y tantos otros trajeron a Europa los sonidos de
Kansas City, de New York, de New Orleáns y se fundieron con
sus homólogos europeos para consolidar con fuerza la música
del siglo XX en Europa. |
Fruto de ese
encuentro vital para el fututo del jazz, fueron enormes
músicos europeos que despertaban en la Europa de los años
treinta la admiración y la sorpresa de sus conciudadanos con
la música llegada de América. Django Reinhardt, el gran
guitarrista belga conocido por "El gitano de los dedos de
oro" fundador juntos con otros músicos del "Quintet du
Hot Club de France", grupo imprescindible y germinal del
jazz en Europa y particularmente de Francia, Stephane
Grappelli, enorme violinista y compañero del anterior, o nuestro
admirado y querido Tete Montoliu ya a medidos de siglo, fueron
fruto de ese mestizaje musical. Y a Tete Montoliu, al mejor representante,
y nuestro mejor músico de jazz que ha
habido en España hasta ahora, va dedicado este pequeño rincón
en nuestra web. Ciego de nacimiento, Tete Montoliu va a tener
en este sitio su particular mirador. El mirador del Tete.
Desde ésa atalaya, le quitaremos las gafas negras al Tete, y observaremos con detenimiento el panorama jazzistico en
España, que ahora si, permanece iluminado por grandísimas figuras que han
recogido la antorcha de los primeros músicos de jazz en
Europa para gloria del jazz y de la música. Porque gracias
entre muchos otros al Tete, el jazz en España también
existe. |