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El
jazz es una música inventada por negros. Eso es incuestionable históricamente;
también lo es, que a lo largo de su ya centenaria
andadura, la controversia entre blancos y negros siempre ha estado
revoloteando a su alrededor en una pugna histórica en la que negros y
blancos pugnaban por la capacidad de generar swing y de paso, disputarse
la hegemonía y también, por que no, la paternidad de aquel sonido. La cuestión
racial en los Estados Unidos no es una cosa baladí. Fue un combo
blanco - La Original Dixieland Jass Band (ODJB)- quienes ayudados por
la industria discográfica de entonces, tuvieron el privilegio y el honor de haber
realizado las primeras grabaciones en estudio de la historia del jazz,
imitando en 1917 la música negra de New Orleáns. Por otra parte, los músicos
negros vieron limitados a principios del siglo XX su campo de actuación
a burdeles, circuitos teatrales y locales exclusivamente para
negros; incluso bien entrados los años treinta, los productores solo
dejaban a los negros el camino de grabar en los llamados "Race
records", una especie de sellos discográficos exclusivamente para
negros.
No obstante lo anterior, la música criolla recorrió Estados Unidos de
arriba a abajo y
fue en Chicago donde aquellos sonidos negros fueron imitados con mayor
naturalidad y sapiencia por los blancos. Los discos de la OJDB y los de
la
New Orleáns Rhythm Kings eran devorados por los ciudadanos de la
"ciudad del viento" y aquel movimiento tomo cuerpo y nombre.
Allí nació el estilo llamado dixieland. Surgido como contraposición
al
jazz de los negros, limitado en principio a la simple imitación de
aquellos sonidos del sur, el dixieland empezó a tomar cuerpo alrededor
de un par de músicos fanáticos de los sonidos de New Orleáns y de la
trompeta de Bix Beiderbecke: Eddie Condon y Bud Freeman.
En la década de los cuarenta el dixieland, ya adulto, adquirió en New York
gran popularidad. Sus solistas fueron celebres personajes y algunos
como Jack Teagarden, miembro durante mucho tiempo de los famosos "All
Stars" de Louis Armstrong, se convirtieron en verdaderos ídolos. Allí, trasladado desde 1932,
Eddie Condon abriría su mítico club que serviría como pórtico y centro
de reunión de los músicos que tocaban un jazz afín al suyo. "El
Condon's", abierto por primera vez en el 47 de Wes 3rd Street, fue
durante mucho tiempo el mas perseverante club de jazz de New York después
del "Village Vanguard" y escenario de los mejores momentos de
una música que aun hoy tiene sus adeptos.
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