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Hijo
de un barbero aficionado al piano, Theodore
"Fats"
Navarro, empezó a estudiar ese instrumento a los seis años, pero
la falta de resultados apreciables le aconsejaron cambiar a la trompeta. En 1941 se encontró con
Jay Jay
Johnson, quien le
ayudó a mejorar su estilo. En 1943 firmó un contrato en la
orquesta de Andy Kirk, donde tocaba el
trompetista, Howard
McGhee,
un músico del que aprendió los secretos del instrumento y también
le abrió las puertas de los pequeños clubes de la Calle
52 en Harlem, donde estaba germinando la semilla del bebop.
Allí, en el Minton's
Playhouse
conoció a Dizzy
Gillespie, un
músico que fue determinante en su influencia musical. Grabó sus primeros discos
con la orquesta de Andy Kirk para el sello
DECCA y
después participó en giras por ciudades del Norte y del Este de los
Estados Unidos. En 1945 ingresó, en un paso decisivo en su
carrera, en la orquesta de Billy
Eckstine, donde
Gillespie
ejercía de trompetista y director musical de la misma. En esa formación,
Fats Navarro estuvo año y medio y tocó junto a los
grandes del jazz de aquel momento y participó en numerosas
grabaciones entre 1945 y 1946.
En enero de 1947, Fats
Navarro formó su propio
grupo con Leo Parker,
Tadd Dameron, Gene Raney y
Denzil Best. En aquellos años su
actividad musical fue muy intensa y eso le llevó a compaginar sus grabaciones con su grupo con los de la
orquesta de Illinois
Jacquet y con la de
Lionel Hampton. Su prolija carrera y su
participación en conciertos, jam session y grabaciones en
estudio, hicieron que en 1949, fuera invitado a participar en el
anual concierto de "All Stars" que convocaba la revista
Metronome junto a
Dizzy
Gillespie, Miles Davis y otros grandes
músicos de la época. En agosto de ese mismo año, entró en el
quinteto de Bud
Powell, junto a
Sonny
Rollins, Tommy
Potter y Roy
Haynes. Su habilidad era tal que fue el
único trompetista que se atrevió a tocar el celebre solo de Charlie Parker en el
emblemático tema del bebop: "Ko Ko".
Fats Navarro, fue un extraordinario
trompetista que se negaba a ser
encasillado en un determinado estilo. Poseía un sonido propio,
menos acrobático que Dizzy
Gillespie, pero con la
misma fuerza de
ataque, menos rebuscado que el de Miles
Davis, pero igual de perfecto
instrumentalmente y además sabía componer con sentimiento y sus
improvisaciones eran de una precisión y de una belleza sonora
indescriptible. Su temprana muerte, murió con apenas veintiséis
años, interrumpió bruscamente una extraordinaria carrera del que
ya se adivinaba como uno de los grandes trompetistas del jazz de
todos lo tiempos.
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