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maria-trifulca-apoloybacoRESTAURANTE MARÍATRIFULCA (SEVILLA)

Puente de Triana, esquina Plaza del Altozano, 41010 Sevilla.
 
 
Teléfono de reservas: 681 200400 /954330347.

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https://www.facebook.com/mariatrifulcaresstaurante/

 

 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

 

Mala Aceptable Buena Muy Buena Excelente

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Tras la fallida aventura de algunos restaurantes que han pasado, sin pena ni gloria, en los últimos años por este coqueto y emblemático edificio marinero de la orilla derecha del Guadalquivir a su paso por Triana, —antiguo Faro de Triana a principios del siglo XX y oficinas de la Compañía de Vapor que hacía la travesía entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda—, por fin ha abierto sus puertas un restaurante que hace honor a tan precioso entorno. Desde Septiembre de 2016, corona el puente trianero y la plaza del Altozano el Restaurante MARÍATRIFULCA un nombre y un lugar legendario de la Sevilla en blanco y negro de la que luego hablaremos. Al frente del restaurante están en los fogones, Germán Franco y Antonio Casado, y ambos nos proponen en su amplia y variada oferta gastronómica, una carta tradicional abierta sin embargo a la innovación; la elaboran por temporadas con diferentes propuestas marineras: mariscos, pescados de lonja y un gran surtido de guisos y arroces, entre los que destaca los de carabineros y langostinos. Una buena selección de carnes y entrantes y, a nuestro juicio, una espléndida carta de vinos con presencia destacada de los vinos andaluces en general y sevillanos en particular.

El edificio, que derrocha historia y romanticismo, merecía tener un restaurante a su altura, y los propietarios de MARÍATRIFULCA, lo han conseguido. Empezaron por restaurar el edificio con el aspecto que tenía en 1920, y que era de uso industrial para la ya mencionada oficina de la Compañía de Vapores; la decoración del restaurante mantiene ese estilo arquitectónico, y han sacado a la luz el basamento de piedra y ladrillos del antiguo “puente de barcas”, el primero que unió Sevilla y Triana, ya que el viejo edificio que servía de Faro para los navegantes del río, se construyó sobre un contrafuerte del actual Puente de Isabel II, o “Puente de Triana” como lo conoce todo el mundo.

El nombre de MARÍATRIFULCA responde a la existencia de dos playas ribereñas, una en cada orilla del Guadalquivir, ubicadas en la zona cercana a los antiguos astilleros sevillanos conocido como “La Punta del Verde”, donde hoy se asientan los pilares del Puente del V Centenario. Las playas de María trifulca, tuvo su máximo apogeo entre los sevillanos, entre los años veinte y finales de los años cincuenta del siglo XX, y se accedía a ella desde Heliópolis en la orilla sevillana del rio, y desde el tristemente famoso Cortijo del Batán, y ambas playas se conectaban, bien en barca o a nado por los más atrevidos. Una incesante mortalidad de bañistas ahogados en la zona y la llegada del automóvil a las familias, hizo que las playas de MARÍATRIFULCA cayeran en desuso por los sevillanos. Cuentan las lenguas antiguas, que la tal, María Trifulca, era una mujer de mal genio —de ahí el apodo de trifulca— que regentaba una venta cercana a la ribera en la orilla del Batán.

Volviendo a lo que nos importa en este artículo, el restaurante MARÍATRIFULCA, cuenta con una capacidad para unos 120 comensales, tiene una terraza en dos alturas en la primera planta, con vistas sencillamente espectaculares sobre la ciudad, una zona de barra más informal en la planta baja, un salón para 40 comensales en la planta inferior, reservados con capacidad de hasta 16 comensales y una bodega en el sótano donde disfrutar sus mejores vinos. En su equilibrada y amplia carta nos ofrecen, además de una amplísima oferta de entrantes para todos los gustos, las siguientes especialidades:
Pescados: lubina de estero frita entera con salsa cítrica de Yozu, boquerones fritos a la papirusa, calamar de potera frito a la andaluza, chipirón con salsa de foie, sashimi de atún rojo, tartar de tarantelo de atún con crema de aguacate y pepino, tataki de lomo de atún con tirabeques, mango y ajoblanco de coco y corvina con fetuccinis de zanahoria y col china con vinagreta de cítricos.


maria-trifulca-apoloybacoCarnes: Secreto ibérico a baja temperatura y salsa cde champiñones y romero, Pintada en su jugo con foie, pasas y trigo frito, solomillo de ternera rubia gallega, lomo bajo de vaca retinta, chuletón de vaca frisona madurada 40 dias. Y en los postres: tarta de queso, torrija de pan brioche con crema de mascarpone y helado de leche merengada, coulant de chocolate, crema inglesa y vainilla, huevos de chocolate blanco y mango y piña asada con helado de coco.
Arroces: Arroz meloso de carrillera ibérica y boletus, arroz en paella con verduritas e ibérico, arroz caldoso de carabineros y langostinos y arroz negro con chipirones.
Mariscos: Ostras Gilardeu nº 3, Zamburiñas y gambas rojas al fuego con salsa picante, gambas blancas de Huelva, carabineros abiertos y langostinos de Sanlúcar.

Y tan espléndida oferta gastronómica viene acompañada por una estupenda y variada carta de vinos blancos, generosos, rosados, espumosos y tintos de varias D.O, entre las que no podía faltar los vinos de la Sierra Norte de Sevilla en compañía de otros vinos andaluces de excelente calidad.

maria-trifulca-apoloybacoEn nuestra visita, nos decidimos por compartir unos estupendos boquerones fritos a la papirusa, y media docena de unas excelente Ostras Gilardeu que acompañamos con unas copas de manzanilla; en los platos principales elegimos el atún encebollado, perfecto de textura y sabor, y un magnífico Tataki de lomo de atún rojo, acompañados de tirabeques, mango y ajoblanco de coco. El vino que acompañó a los platos principales, fue el excelente OCNOS 2014 de Colonia de Galeón, (Cazalla-Sierra Norte de Sevilla). Para los postres nos decidimos por la Torrija de pan brioche con crema de mascarpone y helado de leche merengada. Un postre exquisito y muy originalmente elaborado.

En resumen, MARÍATRIFULCA es un buen restaurante, con una relación calidad-precio adecuada, servicio muy atento y profesional, perfecto para una cena romántica junto al Guadalquivir, esmeradamente reformado y con una carta muy equilibrada. Una magnífica opción si se encuentran por Triana o cruzáis de orilla desde la Sevilla monumental. Recomendable reservar.

Volveremos.

 

 

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