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El invento de la pequeña guía roja que inmortalizó su apellido, “cortesía a los conductores”, estaba dirigida a mejorar la movilidad de los viajeros y así favorecer las ventas de los neumáticos Michelin. Sus inventores, los hermanos Edouard y André Michelin, jefes de la fábrica de neumáticos creada en 1889 en Clermont-Ferrand, estaban convencidos del futuro del automóvil, que en aquella época daba sus primeros pasos. La guía empezó su andadura con el Siglo XX, y del primer volumen realizó una tirada de 35,000 ejemplares en 1900 para distribuirlos en los garajes y entre los vendedores de neumáticos. La guía, renovada cada año, debía también “permitir al conductor alojarse y restaurarse”. Las estrellas no aparecerían hasta finales de los años veinte, y se convertirían en la punta de lanza mediática de la guía Michelin.

 

Para mantener la publicidad, la guía dispuso desde su creación de una importante baza, el muñeco Bibendum. El icono de Michelin de neumático blanco fue un invento de la joven fábrica Michelin que realizó el dibujante O’Galop (seudónimo del pintor y dibujante humorístico Marius Rosillon), cuya popularidad le valió en el año 2000 el premio del Logo del siglo.

Desde su primera edición, la guía adoptó un lenguaje visual y universal de pictogramas, los célebres pequeños símbolos que han contribuido a crear la identidad de la guía Michelin y que reflejan la modernización de la industria hotelera francesa y la evolución de la sociedad en un siglo, desde la palangana y la vela hasta la conexión a Internet. A principios de los años treinta, aparecería entre los criterios de selección una nueva preocupación: la tranquilidad.
En 1904 se publicó la primera guía fuera de las fronteras francesas, en Bélgica. Aquel fue el primer paso hacia una colección de publicaciones sobre los países extranjeros que a finales de 2008 alcanzaba una lista de 26 guías y 23 países, hasta China con la publicación de la guía sobre Hong-Kong-Macao, en chino y en inglés.

En 1926 aparecieron por primera vez las estrellas de buena mesa para los restaurantes citados en la guía, la segunda y la tercera estrella se crearon en 1931 para las ciudades de provincia, y en 1933 llegaron a París. Bibendum ya tenía para entonces el gorro de chef para ayudar a los amantes de la gastronomía a elegir restaurante.

Una estrella significa “una buena mesa dentro de su categoría”; dos, “merece la pena desviarse”; tres, “merece la pena el viaje”. El impacto psicológico fue considerable muy rápidamente. Desde ese momento, las estrellas se convirtieron en el eje de la guía, sólo se hablaba de ellas entre los chef de cocina, que todos soñaban con obtener para subir de categoría. En Francia, el decano de los chef premiados conserva sus tres estrellas desde hace 44 años.

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