El membrillo es rico en pectininas, siendo muy útil en casos de colesterol alto. También produce efectos beneficiosos en el caso de la diarrea, de hemorroides y de ulceras. Entre los minerales que contiene, destacan el potasio, fósforo, hierro, sodio y calcio.

Esta fruta, que se recoge en España a principios de otoño, se puede encontrar en los mercados hasta principios de invierno. Se suele consumir una vez cocido, en forma de mermeladas, jaleas, compotas y productos de pastelería. Una vez cortado, el membrillo se oxida muy rápidamente por lo que si no se va a consumir en el acto conviene rociarlo con zumo de limón.

En la Grecia Clásica esta fruta era símbolo de amor y fecundidad, tal es así que los recién casados tenían que comer uno antes de entrar a la habitación nupcial. También se introducía antiguamente en los cajones de los armarios para aromatizar la ropa. Y de esto, no hace tanto.

A la hora de comprarlos, asegúrate que no tienen golpes, presentan un aspecto carnoso y son aromáticos. Elaborado como carne de membrillo, puede aguantar meses en la nevera.

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