Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Macarena-Pumarejo.
Plaza del Pumarejo, 3. 41002-Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

Tapa destacada: Caracoles y papas aliñas, en verano.

Otras tapas: Sangre encebollada y chicharrone, en invierno.
 

 

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente
 

La Plaza del Pumarejo de Sevilla es un rincón singular del callejero sevillano. Durante largas décadas toda la zona colindante con la calle San Luis, estuvo abandonada y la Plaza del Pumarejo era el núcleo central de ese abandono administrativo que la convirtieron, por dejación de los políticos predemocráticos, en un núcleo importante de delincuencia, miseria, pobreza y drogadicción. Esta zona de Sevilla, colindante con las cercanas iglesias de San Julián y Santa Marina, núcleo principal de la resistencia obrera contra el levantamiento militar del General Queipo de Llano en Sevilla, está hoy felizmente recuperada para el ocio y disfrute de los sevillanos.

Y no ha sido fácil, ni erradicar esos núcleos de lumpen, ni frenar el proceso agresivo de especulación inmobiliaria que como casi toda la Sevilla intramuros, soportó durante dos décadas cuando el boom del ladrillo hizo su aparición en Sevilla. La movilización vecinal logró frenar el derribo de uno de los lugares emblemáticos de Sevilla: La Casa del Pumarejo, declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Municipal, un amplio edificio que prácticamente ocupa la mitad de la plaza y que estaba destinada a la demolición y desalojo de sus propietarios, vecinos de toda la vida que corrían el riesgo de ser desalojados de sus viviendas para dar paso al beneficio económico de las insaciables inmobiliarias.

La Casa del Pumarejo es un edificio que conserva las características de las casas-palacios del siglo XVIII, con un patio porticado central ornamentado con columnas de caoba, balaustrada de mármol y azulejos trianeros que exornan distintas partes del edificio. En los bajos de esa Casa del Pumarejo está situada la Bodega Mariano Camacho, un símbolo de la Sevilla tabernaria de principios del Siglo XX y que al igual que la Casa Palacio del Pumarejo, ha sido salvada de la piqueta insaciable de las inmobiliarias gracias fundamentalmente a la movilización de los vecinos de la zona. La reciente reurbanización de la Plaza del Pumarejo por el Gobierno municipal de Sánchez Monteseirín, ha posibilitado que los vecinos vuelvan a disfrutar de un espacio publico.

El Pumarejo es hoy una plaza recuperada para la ciudad, un lugar que siente, sufre, padece y goza de las mismas ventajas e inconvenientes del resto de la ciudad. Hoy el Pumarejo no es un gheto indigente, ni territorio comanche para las decenas de camellos que impunemente distribuían la droga por sus esquinas. Hoy el Pumarejo es sitio para tomar caracoles, de beber cerveza en dos de los clásicos lugares donde el caracol es protagonista en Sevilla. Y ahí está, resguardada del tiempo, anclada en la década de los cincuenta, conservada como una reliquia de la Sevilla tabernaria que se fue, la Bodega Mariano Camacho, todo un símbolo de una Sevilla que ya nunca volverá.

Y además en la Bodega Mariano Camacho se preparan diariamente, en su época claro está, uno de los mejores guisos de caracoles de toda Sevilla, y forma parte junto con la vecina Bodega Bar Umbrete, de uno de los enclaves favoritos en la ruta de los aficionados a este pequeño gasterópodo. En la Bodega Mariano Camacho no hay hora del día o de la noche donde sea fácil encontrar un hueco libre en su acogedora barra o en una de las seis o siete mesas que a modo de terraza se colocan en los alrededores del bar en plena Plaza del Pumarejo, junto a la citada Casa Palacio.

Acompañados por varios amigos del barrio, Vicente y un servidor aprovechamos uno de los sábados de julio para rendir visita obligada a este templo sagrado de la ruta caracolera donde Manolito los guisa diariamente. Se sirven en el típico platillo, con el caldo justo y la tapa generosa. Solo se sirve caldo si se pide y a muchos, entre los que me encuentro, nos gusta más el caldo que acompaña a los caracoles que al vasito servido expresamente. Junto al caracol la cerveza de la Bodega Mariano Camacho es excelente; bien tirada, siempre muy fría y con la espuma justa. Una combinación perfecta en el verano de Sevilla: cerveza y caracoles.

La Bodega Mariano Camacho tiene una amplísima clientela que tanto al mediada como cuando se acerca la noche acuden casi religiosamente a disfrutar de unos magníficos caracoles. Cuando el verano acaba y la temporada del caracol termina, la clientela de la Bodega Mariano Camacho, sigue acudiendo diariamente en busca de otras tapas más propias del invierno. Entran en  juego entonces los chicharrones y una magnifica sangre encebollada. Visítenla que merece la pena echar una tarde-noche en el Pumarejo. 

 

 

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