Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: El Tiro de Línea.
Calle Serrano y Ortega, 16. 41013 Sevilla.
Teléfono: 954 611 005.

Desde nuestra última visita.

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

Tapa destacada: Pavía de bacalao.

Otras tapas: Ensaladilla rusa.
 

 

Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente
Ha cambiado de propietario, después de este reportaje.

 

Está documentado que los terrenos que hoy ocupan el barrio del Tiro de Línea eran utilizados a mitad del Siglo XIX para que el ganado pastara en ellos durante la celebración de la Feria de Abril y reciben su nombre porque allí realizaban ejercicios de tiro los militares, que probaban los cañones realizados en la cercana Fundición de San Bernardo. Con la llegada de la Exposición Iberoamericana de 1929, y para solucionar los problemas de viviendas motivados por las oleadas migratorias de trabajadores, se trató de habilitar estos terrenos tradicionalmente agrícolas para construir una nueva zona urbana en Sevilla.

Por ello, en 1921 se inicia su parcelación de 1924 a 1926 la Cooperativa de Empleados construye unos bloques entre las actuales calles Valera y Concepción Arenal. Tres años mas tarde el municipio donó terrenos para que las familias se pudiesen construir sus viviendas. El barrio crecía sin cesar y prueba de ello es que contó con una línea de tranvía desde 1942, y en 1944 se canalizaron las aguas.

Será en 1933, y debido al aumento de la población de la zona, cuando se creyó conveniente nominarlo por lo que se bautizó como Barriada de la República, denominación que no tuvo ni tiempo para arraigar ya que tras la guerra civil, en 1958 se renombró como "Barrio de Nuestra Señora de las Mercedes", pero el pueblo siempre lo llamó por el Tiro de Línea.

En sus terrenos de alrededor se construyeron varias barriadas, unas por el ramo de Artillería, destinadas a militares y empleados de la Pirotecnia y otras por la Obra Sindical del Hogar.  Así nacieron Santa Bárbara, Santa Genoveva, Coronel Ruiz de Toledo, Los Diez Mandamientos, Felipe II y los bloques Giralda. Todas ellas tienen en común el estar situadas en un extraordinario eje de comunicaciones de la ciudad, lo que les permite dirigirse en pocos minutos a cualquier punto de Sevilla, con especial cercanía para las zonas del centro, sur y este.

Sin duda, la creación de la ronda de María Auxiliadora y la desaparición de la Vía del ferrocarril de Cádiz han sido factores decisivos para su definitiva integración en la ciudad, a lo que contribuyen, además, la Avda Diego Martínez Barrios y Felipe II. El Tiro de Línea tuvo una amplia tradición industrial ya que en sus terrenos se ubicaban una fabrica de naranjas, la Algodonera, la antigua fábrica del Gas y la Pirotecnia.

Sus habitantes eran mayoritariamente trabajadores y todavía se conservan en pie los pisos de los trabajadores de Astilleros. A este barrio de Sevilla, ligado sentimentalmente a la infancia y juventud de nuestro querido amigo Vicente, pusimos rumbo un Lunes Santo de 2008, el día donde todos, presentes y ausentes vuelven a revivir vivencias nostálgicas cuando la Hermandad del Tiro de Línea sale de su templo para hacer estación de Penitencia.

Acompañados por varios amigos del barrio, Vicente y un servidor recorrimos algunos de los lugares más emblemáticos del Tiro de Línea desde el punto de vista gastronómico. La primera parada fue en el bar que quizás todavía represente esa idiosincrasia natural del Tiro de Línea. Nos referimos al popular y antiguo Bar Benito.

Situado en el nº 16 de la céntrica calle de Serrano y Ortega esquina con Almirante Topete, la autentica arteria del barrio, el Bar Benito, fundado en 1956 te recibe con la simpática frase de: Si te encuentras delgadito y quieres ser un atleta, comete una rica pavía que vale una peseta. El establecimiento conserva todavía esa sabor a bar de barrio, lleno siempre de parroquianos fieles de toda la vida, y un precioso azulejo de la Virgen de las Mercedes preside su fachada color ocre. Quien espere un bar lujoso no es este su sitio. Quien busque mantel y cuchillo, tampoco. Pero si alguien está interesado en comer una extraordinaria Pavía de bacalao, no puede dejar de ir en su busca. Los actuales propietarios han conservado del anterior, el querido y añorado Benito, la receta para seguir haciendo unos Pavías casi inigualables en sabor, crujiente y frescura.

Su rebosado es perfecto, el bacalao cortado adecuadamente, el punto de fritura justo, y el aceite en proporciones adecuadas para conseguir una extraordinaria tapa. Otra joya de la carta del Bar Benito es su ensaladilla. Entre las mejores de Sevilla sin duda. Muy al estilo sevillano, muy bien picada, equilibrada en sabor, mayonesa casera y una tapa bien servida en cantidad con unos roscos magníficos. La recomendamos sin ningún género de duda.

Hoy el Tiro de Línea ya no conserva el sabor de hace treinta o cuarenta años. La reurbanización del mismo tras la Exposición Universal de 1992, dejó este humilde barrio cortado en dos. Pero si es cierto que sus antiguos moradores vuelven al menos una vez al año para recordar el barrio y la juventud que se fue entre viviendas humildes y raíles del tren y parajes inolvidables como la llamada Huerta de los Soldados, un lugar donde medio barrio se bañó en la alberca que allí había. Volveremos el próximo Lunes Santo al Bar Benito. 

   

 

Arriba