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Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Triana

Plaza del Altozano s/n. 41010 Sevilla

 
 

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Desde sus mismos orígenes Sevilla fue centro neurálgico tanto social como económicamente en el comercio internacional. Ya desde sus inicios castellanos aparecieron las tres señas de identidad de cualquier ciudad medieval: las tiendas, el mercado y la Feria anual. En cuanto a los mercados, estos se localizaban en torno a la Catedral y en dirección al río, y en ese entorno se localizan la Alcaicería, la Aduana y ya más adelante, en el siglo XVI, la Casa de la Contratación, la Lonja de Mercaderes y el Almojarifazgo de Indias, aunque propiamente dicho, el abastecimiento de la ciudad se desarrolló, en razón de la extensión de la ciudad, en varios puntos alejados entre sí como la Alhóndiga del pan, el Alfolí de la Sal, y el Mercado del Aceite.

En el siglo XIII el principal mercado de la ciudad estaba situado entre las collaciones de El Salvador y San Isidoro, ocupando en parte, las inmediaciones de la primitiva mezquita y alcaicería andalusí. A finales del siglo XV comienza a configurarse otro núcleo de mercado a extramuros de la ciudad en las inmediaciones de la Puerta del Arenal y que daba servicio a la zona del río y los muelles. Llegamos pues a las puertas del Siglo XVI y ya están definidas urbanísticamente las zonas y focos de la ciudad donde se mercadea y se nutre a la población de víveres para su abastecimiento. Llama la atención que en ningún documento de la epoca se refiera a la existencia de tales mercados en Triana, zona muy poblada por aquellos primeros años de 1500 y cuya única referencia que se conoce fue el establecimiento de una tabla de carniceros en la Zona del Altozano.

Fue a mediados del Siglo XIX, en torno a 1830, cuando se consolida el primer núcleo conocido de lo que hoy es el Mercado de Triana. Debido al crecimiento de la población, se instalan en el solar original junto a la Plaza del Altozano unos vendedores ambulantes dos veces por semana, hasta que en 1830, el Ayuntamiento decide desarrollar el "Mercado de Abastos de Triana", formado por pequeñas cuarteladas al aire libre. Si cruzamos el puente que une Sevilla con el arrabal más antiguo de la ciudad, nos encontramos por el lado derecho y lindando con el puente, la Capillita del Carmen, obra del arquitecto Aníbal González, inaugurada en 1927 y detrás de la capilla se encuentra emplazado el actual mercado de Triana, construido sobre los restos del Castillo de San Jorge, sede de la Inquisición desde 1481, si bien su construcción inicial, de época árabe, data de 1171. El Mercado de Triana ha sufrido los avatares de la propia ciudad. Abandonado a su suerte, con la desidia de los gobernantes y la dejadez de los comerciantes, el Mercado tuvo incluso que abondonar provisionalmente sus instalaciones en 1998 para ser objeto de una profunda remodelación que le ha dado el aspecto que ahora conserva. Tras esa remodelación, salieron a la luz los restos del castillo y de un cementerio almohade que los restauradores, con gran acierto, han dejado visible para el público.

 

 

     

 


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