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Cuando se acerca Febrero Cádiz se sumerge en la preparación del Carnaval, su fiesta por excelencia documentada desde finales del siglo XVI. En 1862 pasó a formar parte del calendario festivo municipal y las agrupaciones carnavalescas: coros, chirigotas, cuartetos, romanceros y más tarde las comparsas, toman las calles en un arrebato de alegría inigualable. En carnaval hay que degustar los platos típicos de estas fiestas: la piriñaca, los erizos, y los ostiones, un molusco que se consume a toneladas y tiene como epicentro gastronómico, la Plaza de San Antonio donde se ofrecen degustaciones gratuitas de esta especie de ostra que se consumen tradicionalmente crudos y con limón, pero que también se pueden consumir frito o rebozados.

El ostión es un género de moluscos bivalvos estrechamente emparentados con las ostras. Son ampliamente aprovechados por el ser humano como alimento por su alto valor nutritivo y debido a la facilidad con que se obtiene y los múltiples métodos para lograrlo, desde la captura a mano, hasta grandes cultivos ostrícolas. El ostión se distingue por presentar una concha de forma irregular y asimétrica, cuya cara exterior es áspera y oscura, contrastando con la interior, que presenta una superficie lisa gracias a que el carbonato de calcio se transforma en una sustancia iridiscente llamada nácar. La relevancia del ostión como fuente alimenticia se basa en la alta fecundidad de este molusco, que puede llegar a producir hasta 60 millones de huevecillos, lo cual le otorga un enorme potencial para su explotación industrial. Su importancia en la alimentación se debe también a la versatilidad que tiene en la cocina, pues admite numerosas presentaciones, pueden servirse ostiones frescos, guisados, ahumados, en vinagre, enlatados, secos, en su concha y tantas más como dicte la inventiva.
Los mayores productores de ostión en el mundo son Japón, Francia, Chile, Estados Unidos, España, Perú, México y Australia. Los métodos de cultivo son muy variados y se dividen en tres grupos principales: el método de cultivo en "suspensión", el cultivo "de fondo" y en "ramadas". Últimamente, estudios del Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía, lo consideran también relevante en el uso de la cosmética por las propiedades de sus conchas.  Su alto contenido en carbonato cálcico hace que la molienda de estas conchas de los ostiones tenga especiales propiedades exfoliantes y revitalizantes para la piel.

 

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