Siempre que viajo a la encantadora localidad de Utrera, se me viene a la mente una de las primeras veces que visite este "campiñero" pueblo sevillano, allá por la década de los setenta del pasado siglo XX. Fue una visita muy especial, nada mas y nada menos que para asistir al XX Certámen Flamenco Potaje Gitano de Utrera, en el patio del colegio de los Salesianos.

Hasta entonces, para mi el flamenco había sido como un cante y un baile solo y exclusivamente folclórico ligado a las ferias y sobre todo al mundo gitano. Sin duda alguna aquí desperté a esta extraordinaria manifestación artística que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Y es que tuve la suerte que el cartel de aquel Certámen estaba compuesto entre otros por el genial José Monge Cruz, mas conocido como Camarón de la Isla, galardonado con la IV Llave de Oro del Cante Flamenco, 2000 (a título póstumo). Y como no por las desbordantes cantaoras utreranas Fernanda y Bernarda.

Musicalmente hablando, yo era por aquella época mas de Janis Joplis, Doors, Cream, etc., pero es que escuchando aquellas voces roncas, profundas, desgarradas de Camarón y de Fernanda y Bernarda, parecían tener el mismo duende que el Blues, sea como fuese y desde entonces para mi el flamenco es arte, un arte con mucho duende y sentimiento.

El potaje Gitano de Utrera nació un 15 de mayo de 1957 de la mano de la Hermandad de los gitanos de Utrera tras su primera salida procesional, organizaron una comida para festejar ese acontecimiento, compuesta de un potaje de frijones con muchos ajos, servido con cuchara de palo y acompañado de aceitunas negras y vino tinto y allí se canto por bulerías, soleá, seguirillas.... hoy en día se ha convertido en el primer festival flamenco de España.

En mi último desplazamiento a Utrera el mes pasado fue para visitar la destilería La Flor de Utrera y recorrer algunos bares y tabernas del municipio con el objeto de incluirlas y recomendarlas en nuestra web: www.Apoloybaco.com. Y que agradable sorpresa nos llevamos, cuando de la mano de Javier Muñoz, uno de los propietarios de la destilería, descubrimos una peculiar y singular taberna: La Taberna Gómez Mier.

La Taberna Gómez Mier, se encuentra en la calle Sevilla, 52 y esta regentada actualmente por José Antonio del Hoyo Rueda. Es la taberna mas antigua de Utrera, aunque se fundo en el año 1888, la saga de los Gómez comenzó en el año 1900 cuando fue adquirida por José Gómez Mier, eran santanderinos, después paso a Julián del Hoyo Gómez, sobrino del anterior y padre del actual propietario.

José Antonio del Hoyo (en la foto), es utrerano y lleva mas de 52 años en la taberna, es un hombre hecho así mismo y con una dilatadísima experiencia de tras de una barra y por consiguiente con una enorme "psicología tabernaria". Esta apunto de jubilarse, sin duda lo tiene bien merecido, pero la saga continua, pues al frente quedan sus hijas; Mª José, Fátima y Auxiliadora.

Mª José, Fátima y Auxiliadora, llevan ya varios años trabajando junto a su padre lo que hace que se desenvuelven con soltura y profesionalidad. La Taberna Gómez Mier, es un rincón muy peculiar, sólo se sirven bebidas, bueno pueden ofrecer algunas latas de conservas, pero y así lo indican algunos carteles en su interior, si quieres tapas de pescado, te aconsejan que vayas a la pescadería Navero que se encuentra enfrente, eso sí puedas consumirlas en el bar, esas y otras comidas que el cliente traiga.

Cuenta con una amplia gama de vinos generosos, finos, manzanillas, olorosos, sirven el típico "hijo puta" que es una mezcla de vino fino y mistela. El vermut también suele ser una bebida de amplio consumo, así como el vino tinto de bodegas Andrade de Huelva. 

Pero la bebida mas popular, cuando llega su fecha es el "mosto" que se suele servir en medias botellas, también se vende para la calle.

La Taberna Gómez Mier. es ciertamente un lugar muy singular que a parte de ser la mas antigua de Utrera, conserva en su morfología constructiva algo que antiguamente tenían muchos bares, tabernas, tascas y es la división del espacio en dos estancias; una que era el lugar para los hombres y otra mas pequeña que era el despacho de bebidas para las mujeres y por supuesto con puertas de entrada separadas.

En la actualidad aquella entelequia sexista no tiene ninguna virtualidad, solo se conserva como parte de la estética de la taberna, que por cierto es una antigua casa estilo utreraro de construcción tapial.

Terminamos este recorrido tabernario, un poco, como empezamos, hablando de flamenco. Porque en la Taberna Gómez Mier, se habla mucho de flamenco, suele ser habitual los fines de semana que muchos de sus tertulianos se reúnan y entre copa y copa se cante y toque algún que otro palo de esa música que ya forma parte del patrimonio de la humanidad que es el flamenco, esta actividad es a nivel particular de los propios clientes. Y oficialmente la taberna participa en los certámenes de flamenco que organiza el ayuntamiento.

Sin duda es un rincón genuino, de los que ya van quedando muy poquitos, imprescindible en cualquier ruta tabernaria o simplemente para visitar siempre que pase uno por Utrera. 

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