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La música de jazz surgió bastante antes que el disco y también antes de que se inventara el fonógrafo. De hecho, las primeras grabaciones de jazz en disco, no tuvieron lugar hasta 1917 cuando el 26 de febrero de aquél año, un "combo" blanco de músicos, apoyado por la clase dirigente de entonces, y marginando a los verdaderos creadores de esta música, entraron en los estudios Víctor de New York para grabar los dos temas ya históricos en la historia del jazz: "Mournin' Blues" y "Clarinet Marmalade Blues". La Original Dixieland Jass Band (ODJB) -si, con dos eses, las zetas vendrían más tarde- (Nick LaRocca a la corneta y líder; Eddie Edwards al trombón; Larry Shields al clarinete; Henry Ragas al piano y Tony Sbarbaro a la batería) imitando el sonido que provenía de los barrios negros de New Orleáns, tuvieron pues, el privilegio y el honor de haber sido los primeros en grabar un disco de jazz. Desde entonces hasta hoy, el mundo de la industria discográfica, el jazz y todo en general ha cambiado en consonancia con los tiempos que corren.

El jazz y la industria del disco nunca se han entendido demasiado bien. Incluso hoy, podemos observar, que cualquier catalogo de reediciones en CD se hace con cuentagotas y atendiendo a criterios fundamentalmente económicos. Todavía hoy, duermen injustamente en las arcas de BLUE NOTE, de VERVE, de COLUMBIA o de otras productoras discográficas, obras maestras del jazz, editadas en su día en vinilo y que aún no han tenido la oportunidad de salir a la luz en la era de la grabación digital. En cualquier caso, es conveniente destacar en este momento, el esfuerzo creativo absolutamente impresionante que realizaban músicos como Duke Ellington o Louis Armstrong, al impedir las precarias técnicas de grabación de aquella época alargar los temas más allá de los tres minutos y picos y que estos dos geniales artistas, - juntos con muchos otros-, fueran capaces de grabar, con ese corsé, verdaderas obras maestras intemporales del jazz. El longplay o LP no vio la luz hasta bien entrada la era del bebop y aquellos músicos tenían que esperar a las jam session para liberar toda la adrenalina y todo el ingenio que las grabaciones en estudio no le permitían.  

También hoy el mundo del jazz reconoce el esfuerzo que pequeños sellos independientes hicieron para sobrevivir, grabando jazz de calidad. Es es el caso de Savoy, sello emblemático del bebop con las grabaciones de Charlie Parker, o Conmmodore quien ofreció sus estudios para que Billie Holiday se rasgara la voz, cantando el emblemático alegato antirracista que es su "Strange Fruits". Por no hablar de la Blue Note, hoy considerado el sello jazzistico por antonomasia y que en sus inicios, sus propietarios arriesgaron tiempo y dinero apadrinando el sonido duro del hardbop y a músicos desconocidos entonces, y que hoy son autenticas leyendas del jazz como Joe Henderson, o Freddie Hubbard.

    

El jazz siempre ha estado ligado al arte. Las portadas de los discos eran siempre testimonio de vanguardia artística y como muestra de ello, un botón: El anagrama del sello Pablo, fue dibujado y donado a Norman Granz por un gran aficionado español al jazz llamado Pablo Picasso.

Detrás de cada sello discográfico de jazz, hay una gran historia centenaria compartida con la música. Aquellos sellos legendarios - Okeh, Brunswick, Victor, Vocalion, etc- ya no existen, y sus fondos discográficos han sido vendidos a otros que han recogido el testigo - Verve, Columbia, Impulse, Blue Note, Denon, etc. Aquí dejamos testimonio de ese gran legado que son los sellos discográficos del jazz, sin cuya existencia no existiría esta música.

RELACIÓN DE SELLOS DISCOGRÁFICOS
A-CD-FG-LM-QR-UV-Z
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