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El dibujo en el jazz se relaciona casi exclusivamente con las portadas de los discos y aunque, efectivamente, dibujantes de prestigio colaboraron  para decorar sus cubiertas, entre ellos artistas de la talla de Andy Warhol , hay otras facetas, menos conocidas, pero muy interesantes. Ya hemos hablado en otro rincón de esta web del importantísimo papel que jugaron los dibujantes americanos en esa portadas de los discos de vinilo como David Stone Martin (Verve), o Jim Flora (Columbia), por sólo citar dos ejemplos.

Pero el dibujo llega hasta las expresiones más insólitas cuando se trata de jazz. Este es el caso del dibujante chileno, nacionalizado español Alejandro.

Alejandro tiene una dilatada experiencia en el dibujo de jazz, pero sin duda su trabajo más original es la célebre baraja de cartas que caricaturiza a 50 grandes creadores e interpretes del jazz.

Otra variante del dibujo en el jazz es la técnica  del comic. Grandes especialistas de esta materia se han acercado con respeto al jazz dejando trabajos impresionantes que han servido para decorar libros, discos o carteles, y también como tebeos y revistas impresas.

Hay tres o cuatro grandes trabajos clásicos del comic en el jazz. En primer lugar, hay que volver a destacar a los argentinos, afincados en España, José Muñoz y Carlos Sampayo con su magistral trabajo dedicado a Billie Holiday.

En segundo lugar está el italiano Guido Crepax con su maravilloso trabajo titulado Harlem Blues. Es curioso el caso del italiano porque Guido Crepax saltó a la fama por sus trabajos eróticos en comic y solo su pasión por el jazz le hizo dar el paso de realizar ese trabajo.

El tercer trabajo de absoluta referencia en el comic de jazz, lo firman los franceses Jacques Loustal y Philippe Paringaux con su obra Barney et la note bleue . Un excelente trabajo gráfico y con un guión extraordinario.

El blues también tiene su espacio en el comic, y de hecho el dibujante leonés, Pablo García Callejo, autor de la serie Bluesman, se dedica a ello con maestría hasta el punto que la trilogía se va a llevar al cine. El guionista de la serie es el americano Rob Vollmar.

Aunque la referencia cuando hablamos de blues y cómics, es  Robert Crumb. Músico, contestario, políticamente incorrecto, Crumb dibujó numerosas portadas de discos de blues con gran maestría.

Terminamos este apartado dedicado al cómic con dos novedades recientes que aportan calidad a esta faceta del dibujo jazzistico. Por un lado está el magnifico trabajo del dibujante y escritor belga Renaud Dillies y su trabajo editado en 2007, titulado: Betty Blues. Publicada en España por Ponet Mon, cuenta una historia de desamor ambientada en los EE.UU. de la Depresión. 

Sus protagonistas se mueven entre clubes de jazz sórdidos y empleos despiadados. La segunda novedad editorial es este libro titulado "La Fuga". Un relato de jazz sin palabras que pellizca el corazón. Escrito y dibujado por Pascal Blanchet, ha sido editado por Bárbara Fiore. El cómic narra la historia de un anciano músico de jazz cuya única distracción es recordar en su soledad, el músico que fue.

Otro filón artístico en relación con el dibujo y el jazz es la filatelia. La temática musical en la filatelia es tan extensa (compositores, instrumentos, bailes, músicos, etc) que el Jazz no podía faltar.

EE.UU. vuelve  a ser la pionera en esta forma de expresión artística con una colección de sellos dedicados al Jazz en la que prácticamente están todos los músicos importantes.

Francia siguió el camino y rápidamente sacó otras serie de sellos dedicados los grandes maestros del jazz. Stephane Grapelli y Michel Petrucciani, acompañan a Ella Fitzgerald  o a Duke Ellington.

En España escasea la utilización de la filatelia en el jazz. Por eso es destacable la idea del Festival de Jazz de Busquístar, en Granada, al utilizar como cartel un motivo filatélico.

Y finalmente es necesario señalar el papel del dibujo erótico en el jazz. Hay una par de portadas de discos que reflejan ese carácter erótico que cualquier faceta de la vida tiene y que el jazz no podía ser ajeno a ello.

El erotismo como reclamo en las portadas de jazz afloraron en el permisivo ambiente de la Costa Oeste y estas  dos son un ejemplo. Una es del contrabajista Curtis Counce y la otra del trombonista Curtis Fuller.

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