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La influencia del jazz en la obra de numerosos pintores modernos es un fenómeno conocido y acreditado. Aunque el punto de encuentro más común entre el jazz y las artes plásticas es la cubierta  discográfica, hay otras estructuras y otros ámbitos donde el jazz y la pintura se cruzan para formar una pareja muy bien avenida. Ese cruce de caminos se produce desde el mismo momento que algunos sellos discográficos utilizaron en sus portadas reproducciones exactas de cuadros y pinturas de autores clásicos colgados en museos o galerías de arte.

A principios de los años setenta, el productor liberal norteamericano Norman Granz, fundador sucesivo  de los sellos Clef, Norgran, Verve y Pablo, durante una de sus vistas a su amigo el pintor español, Pablo Ruiz Picasso, le pidió que creara la marca para un nuevo sello discográfico que  apareció en 1974 con el nombre de Pablo. Para muchos dibujantes americanos de portadas de discos, su referente estilístico fue el pintor y dibujante Ben Shahn, (1898-1969). Hay varios discos que emplean dibujos suyos, pero el único con una ilustración concebida expresamente para él, es este a la izquierda del texto.

El collage es otra técnica empleada muchísimo en el jazz y su máximo exponente fue el pintor americano Romare Bearden (1912-1988). Adscrito al movimiento  Harlem Renaissance, fue una importante figura de la cultura afroamericana. Las obras de Bearden son ricas en texturas y  sus obras más conocidas son collages en los que combina imágenes fotográficas con otras técnicas. Estas obras se han comparado con la música Jazz y su obra cumbre es este cuadro titulado Jammin at the Savoy colgado en el Museo de Arte Moderno de Harlem.

En 1924 una serie de artistas,  franceses iniciaron un movimiento artístico y literario que se extendió prácticamente por todo el mundo abarcando distintas facetas artísticas. Alrededor de la personalidad del francés, André Bretón, la primera fecha histórica del movimiento es 1916, año en que Breton descubre las teorías de Segmund Freud.

En la pintura surrealista española Joan Miró (1893-1983) y Salvador Dalí (1904-1989) fueron los máximos exponentes de ese arte pictórico, en la que los artistas veían en esa música los valores artísticos que el surrealismo defendía. Las portadas de Savoy para el controvertido y surrealista músico Sun Ra, se hicieron eco de este movimiento.

Entre los pintores surrealistas que adoptaron el jazz como forma expresiva de su arte, hay que destacar a Ted Joans (1928-2003), para André Breton el único artista afroamericano surrealista. En 1955, tras la muerte de su amigo, Charlie Parker pintó en las calles neoyorquinas la frase: "Bird Lives".

Algunas pinturas jazzísticas han alcanzado categoría de obra maestra y es necesario reseñar los trabajos del artista francés Henry Matisse (1869-1954). Éste Ícaro-Jazz forma parte de una colección dedicada al jazz de 20 obras numeradas que pueden admirase en su Museo de Cateau-Cambrésis y es muy representativo del llamado estilo "fauve" .

Saltando a Sudamérica, son muchos los pintores latinoamericanos que se han inspirado en el jazz para sus obras. Es el caso del pintor chileno Alejandro Balbontin. Su obra, cargada de simbolismo y colorido, utiliza estos para identificar los distintos estados de animo que intervienen en jazz.

De Chile a Uruguay para  destaca a Hermenegildo Sábat. Publicó varios libros sin textos relacionados con el jazz, el primero titulado: Yo Bix, tú Bix, él Bix, en 1972 con dibujos propios en el que de modo muy logrado narra la vida del gran cornetista blanco de jazz, Bix Beiderbecke.

Una técnica muy recurrente en la pintura jazzistica es la acuarela donde muchos y buenos pintores han trasladado a sus lienzos todo el colorido y la magia del jazz. Uno de ellos es el chileno Óscar Gacitúa, un artista consagrado con un extensísimo palmarés y que dedicó al jazz una exposición monográfica titulada: "Pinceladas de Jazz".

En Argentina hay que destacar el trabajo de Claudio Maskauchan (1960). Su afición al jazz lo convirtió en un reconocido caricaturista y dibujó a muchísimos músicos del género. Sus obras ilustraron páginas de numerosos medios periodísticos como las revistas Guía del Jazz, Periplo, Rico Tipo, Anfitrión y el diario Crónica de Buenos Aires.

Y ahora  hablaremos de los músicos de jazz que se atrevieron a coger el pincel aportando su granito de arena a las artes plásticas, eso si con éxito desigual. Empezaremos por el mas grande: Charlie Parker. Bird pintó retratos al estilo naïf y alguno de ellos ha sido utilizado en la cubierta de algún disco.

Sun Ra, el maestro por excelencia de lo psicodélico en el jazz y adalid de la vanguardia musical en su vertiente experimental de free jazz y fusión,  también cogió los pinceles para dejarnos algunas obras de mérito en el arte abstracto. Alguna de las portadas de sus disco fueron pintadas por el mismo como esta de la Sun Ra Arkestra .

Hubo seis años en la vida de Miles Davis, en los ochenta, en los que poco o nada se supo de él. El célebre trompetista se aisló del mundo, después de que una serie de problemas físicos  lo acosaran hasta acallar su instrumento. Y entonces pintó. Sin formación académica,  dejó brotar en sus lienzos un mundo agresivo y desquiciado de trazos fuertes y vibrante colorido.

Inspirado en la estética del movimiento milanés de diseño Menphis, además de la influencia de su amistad con el pintor neoyorquino Jean-Michel Basquiat, la pintura de Miles  hablan del conflicto interior del músico de Alton en esos años de silencio forzoso y que  predicen el giro que supo dar a su música en sus últimos años, hasta su muerte en 1991.

Por supuesto la pintura de jazz también está presente en numerosos museos pictóricos del mundo. Aunque también se da el fenómeno contrario, esto es, la utilización de algunos sellos discográficos para reproducir en sus carátulas alguna obra de arte. Atlantic lo hizo en este disco del Modern Jazz Quartet, donde se reproduce un dibujo de las figuras de la "Commedia dell' Arte" de Norman Sunshine.

En 1949, el Museum of Art Modern (MOMA) de New York, incluyó en una exposición dos portadas discográficas de jazz diseñadas por Bob Jones y Alex Steinweiss, respectivamente: "Mood Ellington" y Boogie Woogie" tuvieron ése honor. Se trataba de constatar que el arte moderno era una parte intrínseca de la vida moderna.

Aunque también el jazz está presente por derecho propio en algunas pinacotecas importantes del mundo. Este cuadro del pintor Archibald J. Motley Jr., titulado Above Blues (1929), está presente en el Whitney Museum of American Art de New York. Y este segundo cuadro titulado The Cowboy from Jazz, forma parte de una extraordinaria colección dedicada al jazz de 20 obras numeradas que pueden verse en el Museo dedicado al pintor Henry Matisse, el artista más representativo del llamado estilo "fauve" en su ciudad natal de de Niza.

No queremos terminar esta sección sin hacer mención al magnifico trabajo de un artista sevillano que lleva años regalándonos a los aficionados al jazz su obra en clave jazzistica. Nos estamos refiriendo al pintor Manolo Cuervo. Onubense de nacimiento (Isla Cristina) y afincado en Sevilla.

Otro artista sevillano que es necesario reseñar es Antonio Naranjo (Fuentes de Andalucía). Su magnifica obra pictórica cuida mucho la composición y el factor humano del jazz. En sus cuadros logra una simbiosis perfecta entre el musico y su instrumento como parte indisoluble entre ambos.

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