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Cuando hablamos de arquitectura y jazz, nos estamos refiriendo a esos espacios construidos bajo la inspiración artística del jazz, o aquellos edificios o monumentos que su relación con el jazz es notoria, como es el caso de este club de jazz. Proyectado por Ewelina Jankowska,  este club de jazz y restaurante llamado Piano Rojo.

Situado dentro de un histórico edificio de apartamentos ubicado en el corazón de Poznan en Polonia. Los materiales fueron seleccionados para crear un interior agradable y muy adecuado para disfrutar de la música.

Otro edificio emblemático es el Jazzhouse & Theatre construido en Molde (Noruega) por el arquitecto danés Kim Herforth Nielsen para ser utilizado como sede de  entre otras actividades, del festival de jazz de aquella localidad del norte de Europa.

Con forma de un gran piano de cola, el Jazzhouse & Theatre, forma parte de la mejor tradición arquitectónica moderna europea y sus 5800 metros cuadrados de superficie albergan cada temporada lo mejor de las artes escénicas noruegas.

Paris y el jazz guardan una relación, muy estrecha prácticamente desde la primera mitad del siglo XX. Los músicos afroamericanos encontraron en el viejo continente un filón donde su música era muy apreciada. En el barrio latino de Saint-Germain-des-Prés decenas de clubes que albergaron algunos de los conciertos mas importantes del jazz en Europa. Pero también Paris tiene un edificio emblemático en relación con el jazz,  como es la Sala Pleyel. Su nombre proviene de la afamadísima y centenaria marca de pianos francesa, los favoritos de Frederic Chopin. Testigo de conciertos históricos la Sala Pleyel ha visto pasar lo mas granado del jazz por sus escenarios desde Ella Fitzgerald a Duke Ellington o Dizzy Gillespie.

Si hay un edificio arquitectónicamente hablando ligado conceptualmente con el jazz, es el edifico del Lincoln Jazz Center en New York. Sede la famosa Lincoln Center Jazz Orchestra, sus instalaciones están estudiadas y diseñadas para educar, fomentar y promover el jazz en todas sus expresiones. El Lincoln Center es un complejo de edificios de 61,000 m²  inaugurado en 1960 que sirve  de hogar a 12 organizaciones artísticas: The Chamber Music Society, The Film Society, The Juilliard School, Lincoln Center Theatre, The Metropolitan Opera, New York City Ballet, New York City Opera, New York Philarmonic, The New York o Public Library for the Performing, School of América Ballet, y el Lincoln Center for the Perfoming Arts Inc. 

El Lincoln Center fue construido por el arquitecto uruguayo, aunque afincado profesionalmente en la Argentina,  Rafael Viñoly. Musicalmente hablando está bajo la dirección artística del trompetista Wynton Marsalis, y en sus instalaciones se realizan a lo largo de su temporada más de dos mil actos relacionados, de una u otra forma con el jazz.

Es muy destacable entre sus actividades, las que organiza el Instituto Juilliard, una academia de estudios de jazz  especialmente preparado para la educación musical de los niños. Es muy llamativa su gran ventana abierta a Central Park de 25 metros de alto por 25 de ancho.



Y por último vamos a reseñar algunos edificios emblemáticos cuya relación con el jazz es notoria pero por razones ajenas a su arquitectura. Hablamos de escenarios históricos relacionados con el jazz y sus músicos de manera intemporal por variopintas razones. En primer lugar hay que señalar al famoso teatro neoyorquino, Carnegie Hall. Fue construido en 1891 por William Burnet Tuthill bajo un estilo renacentista italiano y promovido por el millonario Andrew Carnegie. Ubicado en la Calle 57 con la 7ª Avenida, viene siendo escenario de acontecimientos importantísimos en la historia de esta música. Concebido lógicamente para albergar Ópera y música clásica  pasó a la historia del jazz  cuando por primera vez en su historia, en Enero de 1938, la orquesta de jazz de Benny Goodman actuó por primera vez en el Teatro. Fue el primer concierto de jazz en el Carnegie Hall y fue un éxito rotundo de público y critica.

Sin salir de New York, es obligado hablar del Puente de Williamsburg, testigo mudo durante varios años de los ensayos que el saxofonista Sonny Rollins realizaba en él El puente metálico, conecta Brooklyn con Manhattan y Brooklyn y fue inaugurado en 1903.

Sonny Rollins había desaparecido de la escena musical en 1959. Se había esfumado en lo más alto de su fama. Nadie sabía de él. Un día, alguien lo encontró, de madrugada, bajo el puente de Williamsburg. Iba allí solo cada noche y practicaba  en la más absoluta soledad.

Rollins tocaba a cielo abierto para esforzarse en conseguir un sonido poderoso, una sonoridad más plena. Sus prácticas en el Puente de Williamsburg pertenecen a esa colección de episodios legendarios  del jazz.

Su vuelta a los escenarios se produce en 1962 inaugurando un importante periodo en el que grabaría seis discos para el sello RCA. El primero de esos discos fue titulado precisamente. "The Bridge". Una historia hermosa.

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