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Recientemente ha sido presentado en Zaragoza el libro "JAZZ DE PELÍCULA", una publicación de nuestro socio nº 206, el Profesor y Doctor en Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza y Especialista en la Historia del Cine, Roberto Sánchez López.
 
El autor nos propone un recorrido cronológico por las conexiones entre cine y jazz, a lo largo de varios capitulos.  El primero, con diversos apartados, se ocupa de las películas de ficción que tienen el jazz como elemento principal en su banda sonora. El segundo está dedicado a las películas que lo usan de modo fragmentario, y el tercero, para los musicales clásicos. En el cuarto, los músicos son los absolutos protagonistas, y aquí encontramos espacios para las biografías (documentales, ficciones y dramatizaciones). En el quinto capítulo, el libro se ocupa de las reconstrucciones de eventos, clubes y actuaciones míticas, las biografías más o menos fabuladas y los conciertos grabados. Y para terminar, en el sexto y último capítulo, Roberto Sánchez vuelve al cine documental dedicado al jazz y al blues de modo genérico.
 
El recorrido que nos propone el autor, demuestra que la comunión entre el cine y jazz se remonta a los tiempos del cine mudo, pero se desarrolla plenamente en el sonoro, con una gran proyección en los medios audiovisuales del presente y del futuro”.
 
Según sus propias palabras: “Con el tiempo he aprendido que el jazz es una cuestión de apasionado sentimiento. Y que aúna, como ningún otro estilo musical, el conocimiento y la elaboración intelectual con los ritmos más ancestrales de la humanidad.
 
El jazz, como fusión musical de África, Europa, América y, con el tiempo, de Asia. El cine, como fusión de las formas artísticas tradicionales y modernas. El cine y el jazz combinados, como una de las más sublimes manifestaciones de la creatividad humana".
 
En su juventud, el pianista negro norteamericano Fats Waller y el violinista blanco francés Stephan Grappelli, ambos con un gran sentido jazzístico –y con auténtico swing en sus almas–, acompasaron sus instrumentos a las imágenes e historias que las pantallas silentes ofrecían. Charles Chaplin, también dentro del cine mudo, ya mostró en las salas de todo el mundo una orquesta de músicos negros amenizando a los viajeros de un barco de recreo en la película Un día de juerga (A Day´s Pleasure, 1919). Fueron los músicos populares al servicio de esos cines los que improvisaron la música más adecuada para las hipnóticas imágenes del cine en blanco y negro que nunca fue mudo.
 
Para roberto Sánchez, el jazz es un estilo musical que ha mantenido con el cine una relación irregular, ambigua y a veces frustrante. Jazz y cine nacieron con el siglo XX y balbucearon sus primeras palabras casi al unísono. No es casualidad que la considerada como primera película sonora de la historia del séptimo arte se tituló, allá por 1927, The Jazz Singer. La situación empezó a cambiar de modo sensible desde finales de los años cincuenta e inicios de los sesenta. Gracias en gran parte a ciertos directores franceses y algunos cineastas norteamericanos de los sectores más independientes, las conexiones y coincidencias creativas empezaron a ser evidentes y enriquecedoras. Ya en la actualidad, destaca el brillante y solvente Clint Eastwood, tan solo actor en su primera época, y músico en su tiempo libre (pianista y compositor), que pronto entendió que el jazz y el blues podían encontrarse y tener un estrecho idilio con el cine. Ahora mismo parecen estar en una etapa magnífica de conexión y relación complementaria.
 
Cine y jazz bien pueden definir ese siglo XX en el que maduraron como formas de expresión artística, pero nacidos en realidad a finales del XIX. Además, han sido decisivos para entender lo mejor de la cultura norteamericana, las formas de pensar y sentir de un país construido por diversas oleadas de emigrantes que, después de no pocas crisis internas y dos guerras mundiales, terminaría por ser una potencia hegemónica en aspectos militares, económicos y culturales.
 
En el acto de presentación estuvieron presentes: Fernando Rivarés, consejero de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza; Roberto Sánchez, autor del texto; José Luis Anchelergues “Archy” ,  director del Festival de Cine de Zaragoza; Javier Lafuente, responsable de la editorial Doce Robles y Luis Betrán, miembro de la sección cinematográfica del Ateneo de Zaragoza.
 
El libro está prologado por el destacado músico aragonés Joaquín Pardinilla. Compositor y guitarrista, el jazz forma parte de su alma creativa, además de otros géneros que cultiva con gran brillantez.
 
El libro "JAZZ DE PELÍCULA", con 230 páginas, está editado por la editorial DOCE ROBLES de Zaragoza.
 
RobertoSOBRE EL AUTOR
 
Roberto Sánchez (1962) es Profesor y Doctor en Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza. Especialista en la Historia del Cine y otros medios audiovisuales, colaborador como crítico y comentarista cinematográfico y musical en los medios de comunicación. Promotor, director y coordinador de muestras cinematográficas (en los últimos años: Cine Arte Fuendetodos y la Muestra Cinematográfica de Moyuela). Sus líneas de investigación y trabajo incluyen el diseño y la cartelística cinematográfica, tanto en su función de promoción de filmes como de muestras y festivales (con una especial dedicación en los últimos años al Festival Internacional de Cine de Huesca), las relaciones del Cine con el mundo del Cómic y más recientemente ha iniciado una investigación sobre las relaciones entre el Cine Español y el Jazz. Roberto Sánchez López es también autor de múltiplez publicaciones sobre el cine, destacando el libro "El Cartel de Cine. Arte y publicidad, editado en 1997. 
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