freeway-apoloybacoLa historia del jazz en Sevilla no estaría bien contada, ni sería completa, sin que se conozca y se subrayara la extraordinaria labor realizada desde mediados de los años setenta del siglo XX, por el Colectivo de Divulgación Cultural Jazz-Freeway. Formado en 1973 por un grupo de personas y amigos aficionados al jazz, ese colectivo, recogió el testigo en Sevilla que en los años sesenta portaron Manuel Manosalvas Gallardo, Alfonso Eduardo Pérez Orozco y Paco Montes, fundamentalmente, y que dio lugar, entre otras cosas, a que en 1963, fundaran el Jazz Club de Sevilla, se realizaran los primeros programas de música jazz en la radio sevillana y contribuyeron, decisivamente, a que en la capital andaluza se conocieran los ritmos sincopados de la época swing que hicieron bailar a la sociedad norteamericana en los años veinte y treinta del siglo XX.

freeway-apoloybacoEl Colectivo Jazz-Freeway, surge justo una década después de que Manuel Manosalvas fundara aquel club de jazz en un callejón de la sevillana calle Francos, y su constitución fue determinante para que Sevilla el jazz de vanguardia llegara a Sevilla en aquellos años. Desde su creación en 1973, hasta su disolución en 1984, tras la celebración del 5º Festival Internacional de Sevilla, el Colectivo Jazz-Freeway, formado por Miguel Ángel González Rodríguez, Antonio Torres Olivera, Antonio Lora Martínez, Jorge Narbona García, Antonio Mateos y Ángel del Valle, cubrieron una etapa clave en la historia del jazz en Sevilla; durante esa década, ellos convirtieron a la capital de Andalucía en lugar de paso obligatorio para los músicos más importantes y más representativos de la escena mundial del jazz. En ese periodo de tiempo, quizás el más relevante en la historia del jazz en Sevilla, la capital andaluza logró tener, junto con el de San Sebastián, el festival de jazz más importante de España, y por sus distintos escenarios pasaron a lo largo de quince ediciones, —las cinco primeras organizadas directamente por Jazz Freeway—, la mejor música de vanguardia de todo el circuito internacional de jazz. En la fotografía de arriba posan, muchos años despues de su disolución, lo cinco componente vivos que quedan de aquel grupo de amigos que pusieron a Sevilla en el escaparate mundial del jazz entre 1973 y 1985. De izquierda a derecha son: Miguel Ángel González Rodríguez, Antonio Torres Olivera, Jorge Narbona García, Antonio Mateos y Ángel del Valle

freeway-apoloybacoEn aquellos tiempos, donde la música predominante en el mundo era el rock y el pop, el Colectivo Jazz-Freeway,  apostó decididamente por traer a Sevilla los sonidos modernos del jazz y los músicos que lo crearon, los mejores instrumentistas procedentes de New York, Chicago, San Francisco y otras ciudades de Estados Unidos. Los sevillanos tuvieron la oportunidad de disfrutar y conocer quienes eran sus creadores, escucharon en directo a las grandes formaciones que revolucionaron el jazz a mediados del siglo pasado, y Sevilla, con su Festival de Jazz Internacional, se puso a la vanguardia del jazz en Europa, y no es una exageración. La actividad y la capacidad de gestión de Jazz-Freeway, hizo posible que llegaran al Sevilla Jazz, como era conocido en el circuito mundial del jazz el Festival de Jazz de Sevilla, la flor y nata de la música de jazz como: Miles Davis, Stéphane Grappelli, Johnny Griffin, Art Blakey, George Coleman, Woody Herman, Lester Bowie, Randy Weston, Gerry Mulligan, Carmen McRae, Sarah Vaughan, Chet Baker, Benny Golson, Sonny Rollins, Tete Montoliu, Oscar Peterson, Chick Corea, Michel Camilo, Wynton Marsalis, Lou Bennett, McCoy Tyner, Vienna Art Orchestra, Dizzy Gillespie, Martial Solal, Ornet Coleman, Branford Marsalis, Art Ensemble Of Chicago, Nina Simone, Lionel Hampton, Milt Jackson, Betty Carter o Jorge Pardo, por citar sólo algunos de los grandes maestros y creadores del jazz mundial que pasaron por la capital de Andalucía entre 1980 y 1995, los quince años que duró en cartelera el Festival Internacional "Sevilla Jazz".

freeway-apoloybacoJazz-Freeway, contribuyó decisivamente a popularizar en los círculos jazzísticos de España, los sonidos del jazz de vanguardia que se hacía en los Estados Unidos desde los años cuarenta y que se alejaba, deliberadamente, del jazz tradicional que imperaba en la Sevilla del Hot Jazz Club de los años sesenta. Todo ello lo cuenta en primera persona y con todo lujo de detalles, una de aquellas personas que fundaron —todavía con la dictadura de Franco vigente—, el Colectivo de Divulgación Cultural Jazz-Freeway en Sevilla, y que tuvieron el valor de sacar la música de jazz de la clandestinidad, de darle color a esa fotografía en blanco y negro que representaba la Sevilla de los últimos coletazos de la represión franquista en España y su feroz e implacable censura cultural.

Estamos hablando de Antonio Torres Olivera, autor de ese maravilloso documento histórico y absolutamente imprescindible en cualquier biblioteca de un aficionado al jazz, que en forma de relato cronológico, escribió en el año 2015, y del que ya hemos hablado anteriormente en este breve resumen de la historia del jazz en Sevilla. Su título: “Jazz en Sevilla 1970-1995. Ensoñaciones de una época”. Antonio Torres Olivera, nos cuenta cuales fueron las inquietudes del Colectivo Jazz-Freeway en su génesis, y nos habla de sus primeras y modestas actividades, como fueron la organización de audiciones discográficas en la trastienda de la antigua Casa Damas de la calle Asunción, una casa de discos muy famosa en su época y cuyo propietario, José María Mellado Damas, era y sigue siendo, un gran aficionado al jazz. El colectivo dio un salto cualitativo importante en la divulgación del jazz en la capital andaluza, al pasar de las audiciones discográficas en un recinto privado, a dirigir un programa de radio propio en los estudios de La Voz del Guadalquivir (LVG), una emisora asociada al sindicato vertical franquista a través de la denominada Red de Emisoras Sindicales, y cuya censura supieron sortear con habilidad no exenta de riesgo.

freeway-apoloybacoLos miembros del Colectivo Jazz-Freeway, se encargaron de gestionar, producir, dirigir y presentar el guión del programa, y eran ellos mismos quienes elegían la música con sus propios discos. Luis Baquero, Paco Ramos, Manolo Garrido, Paco Sánchez, Ignacio Martínez y José Luis Jurado, fueron los profesionales de la radio que de una u otra forma, dieron soporte técnico a Jazz-Freeway para que las emisiones se realizasen con la mayor calidad posible. El éxito de esos programas de radio y su amplia audiencia entre la juventud sevillana de entonces, dio pie a que Jazz-Freeway, diera un paso al frente para acometer lo que entonces, en aquellas condiciones de la España recien salida de la dictadura franquista, parecía una empresa imposible: organizar lo que fue el embrión del posterior Festival Internacional de Jazz de Sevilla, y se lanzaron a organizar, con mucho escepticismo, pero también con mucha pasión, las primeras “Jornadas del Jazz”, luego rebautizadas como ”Semana del Jazz” que entre 1979 y 1983, contó con el auspicio y el patrocinio de la Obra Cultural de la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla, y la colaboración de la Universidad de Sevilla, a través del servicio de Extensión Universitaria, y con la inestimable ayuda de Javier Gutierrez Padilla, un hombre muy ligabdo al Colectivo Jazz Freeway en los primeros pasos del mismo. Tanto la Obra Social de la Caja de San fernando de Sevilla, como posteriormente, la Fundación del Monte de Piedad, fueron, junto con la universidad sevillana, tres instituciones sevillanas claves en su apoyo permanente a la música de jazz a lo largo de la historia. 

freeway-apoloybacoTras la magnífica y fructífera experiencia de Jazz-Freeway en La Voz del Guadalquivir, en 1979 el Colectivo inicia una nueva y apasionante aventura radiofónica que les conduce, con un nuevo programa, a los estudios de Radio Sevilla de la Cadena SER junto al periodista Paco Lobatón en primer lugar, y luego colaborando en el programa «Confluencias», que realizaba y dirigía la periodista, Mercedes de Pablo Candón en la misma emisora de la calle González Abreu. No transcurrió mucho tiempo para que, visto el éxito de la “Semana del Jazz”, y consolidado ya el Colectivo Jazz-Freeway en el acervo cultural y musical de la ciudad, y puestas de manifiesto sus intenciones, les llegara, casi de sopetón, la posibilidad de organizar en Sevilla, y por primera vez en su historia, nada más ni nada menos, que un Festival Internacional de Jazz. El reto era ilusionante, el presupuesto muy escaso, y las dudas sobre su aceptación en la ciudad eran aún mayores, pero los miembros de Jazz-Freeway consiguieron, en apenas tres o cuatro ediciones, realizar una programación de extraordinaria calidad y de vigente actualidad en su época, consolidar el festival en torno al otoño y situarlo a la misma altura que otros grandes festivales de jazz en España y en Europa.

freeway-apoloybacoSevilla se hizo visible en el panorama mundial del jazz. Tal y como cuenta Antonio Torres Olivera en su documentado y preciso libro ya citado, fue a raíz de que en los Ayuntamientos y en las Diputaciones entrara el aire fresco de la Democracia, para que los gobiernos municipales de turno le prestarán atención a las actividades culturales de la ciudad, creando para ello las estructuras políticas adecuadas, que en el caso que nos ocupa fue la creación de la Delegación de Cultura de la Diputación Provincial de Sevilla. Y de esa manera, una noche de finales del verano de 1980, el que fuese por aquel entonces Vicepresidente de la Diputación Provincial de Sevilla, Miguel Ángel Pino Menchén, y gran aficionado al jazz, les ofreció a los miembros del Colectivo Jazz-Freeway la oportunidad de organizar, en el mes de noviembre de quel mismo año, el 1º Festival de Internacional de Jazz de Sevilla. Pocos meses después de aquél ofrecimiento, la noche del 28 de noviembre de 1980, en el ya desaparecido Estadio Municipal de Chapina, tres grupos tuvieron el honor de inaugurar la primera edición del "Sevilla Jazz", y que estuvo en el circuito jazzístico durante quine ediciones más. Los grupos que tocaron aquella noche en Chapina fueron: Quinteto Anacrusa, con algunos músicos de la escena sevillana del jazz, entre ellos, el líder del grupo, Anibal de Castron, y nuestro amigo el guitarrista Carlos Bermudo, propietario por entonces del club de jazz "Violonchelo"; el Kai Winding Quartet, con el maestro del trombón al frente y cerró la noche, el legendario quinteto del baterista Danny Richmond, acompañante habitual del contrabajista Charles Mingus. Desde el principio la programación apuntaba directamente a los sonidos de la vanguardia jazzística de aquella época, una seña de identidad clara que acompañó al Festival Internacional de Sevilla a lo largo de su existencia, entre 1980 y 1995. A la izquierda, el cartel de la primera edición del Sevilla Jazz, que se hizo usando una de las fotos del Festival de Jazz de San Sebastián de aquel año hecha por Luis Castilla Higuero.

freeway-apoloybacoGracias a la capacidad de Jazz-Freeway, al apoyo que obtuvo en la Diputación Provincial de Sevilla, y al enfoque jazzístico del festival, —predominaba el jazz de vanguardia—el Sevilla Jazz, como así se conocía en el mundillo jazzístico al Festival Internacional de Jazz, se convirtió en una cita imprescindible para los aficionados al jazz de toda Europa. Por sus distintos escenarios donde alternó su ubicación a lo largo de los años: Polideportivo de Chapina, Polideportivo de la Escuela Superior de Arquitectura, Patio de Banderas, Solar de la Maestranza primero y luego en el Teatro Maestranza, Cine Andalucía, Palacio Municipal de Deportes, Patio del Rectorado de la Universidad de Sevilla, Teatro Lope de Vega y Sala Apolo, pasaron por sus distintos escenarios los más granado del panorama internacional del jazz de la época.

Especialmente recordadas son, además de la primera edición en 1980, ya citada y que contó con la actuación estelar del violinista francés, Stéphane Grappelli, —en la foto de la derecha, obra de Pablo Juliá, durante su actuación en Chapina junto al guitarrista, John Etheridge—, en lo que creo que fue, una especie de guiño jazzístico a Manuel Manosalvas y sus compañeros que trajeron a Sevilla en la década de los sesenta, la música swing y los sonidos tradicionales del jazz que tanto defendían, la edición de 1981, con la presencia de la irrepetible formación de Art Blakey y sus Jazz Messengers, con la presencia, en aquel formidable grupo, de un jovencísimo trompetista llamado Wynton Marsalis y que llegó a Sevilla con apenas 19 años de edad y la soberbia ctaución del saxofonista tejano Abdu Salim junto . Otro hito importante en la historia del festival de Sevilla, fue la edición de 1983 con la presencia de la famosísima Big Band de Woody Herman, la primera vez de manera documentada, que llegaba una Big Band de Jazz a nuestra ciudad. No menos brillante fue la 5ª Edición de 1984, la última que organizó como tal colectivo Jazz-Freeway, y que contó con la presencia del cuarteto del maestro del saxo barítono, Gerry Mulligan y la extraordinaria cantante de jazz, Carmen McRae.

freeway-apoloybacoTras la conclusión de la V Edición del Festival de Jazz de Sevilla, en Noviembre de 1984, se disolvió, de facto, el Colectivo de Divulgación Cultural “Jazz-Freeway”. Los componentes de ese grupo de amigos tomaron cada uno un rumbo distinto en sus vidas, y dieron por cerrado una etapa que posibilitó, con su impagable y altruista labor, en una década irrepetible para el jazz en Sevilla.  Ellos consiguieron, no sólo dar cauce social a una manifestación artística y musical como es el jazz en la programación cultural de la ciudad, sino que además, Sevilla fuese, en todos aquellos años,   parada obligatoria para el jazz de vanguardia en todo el mundo.

Según nos cuenta uno de sus protagonistas, el amigo Antonio Torres Olivera, en su libro “Jazz en Sevilla 1970-1995. Ensoñaciones de una época”, las razones de su disolución son intangibles, ya que fue una mezcla de varias circunstancias la que la propiciaron: La sensación de haber cumplido un ciclo, la irrupción en la ciudad del papel institucional como gestores culturales, las tareas profesionales de sus miembros, etc., etc. Pero más allá de las razones de su disolución, lo que importa es subrayar aquí en trazo gordo, como el Colectivo Jazz-Freeway contribuyó, de manera extraordinaria, a que los sevillanos estuviéramos al tanto de una etapa crucial en la evolución histórica de la música de jazz. Sevilla, y por ende, Andalucía y España, conocieron de primera mano los nuevos sonidos emergentes del llamado “jazz moderno”: el Be Bop, el Hard Bop, el Cool, la Fusión o el Free Jazz. Sonidos que cambiaron y revolucionaron el jazz en la segunda mitad del pasado siglo XX. La semilla que Jazz-Freeway sembró entre los aficionados sevillanos a la música en general, y al jazz en particular, entre 1973 y 1985, hizo posible que el jazz en Sevilla pasara, en apenas unos años, de ser una música marginal, reducida a pequeños espacios privados de algunos aficionados, a llenar completamente un recinto deportivo como el Polideportivo Municipal de Chapina para que 7000 personas disfrutaran del jazz en directo con músicos de primer nivel mundial.

freeway-apoloybacoA partir de la sexta edición del festival celebrada en 1985, fue la recién creada Fundación Luís Cernuda, organismo cultural dependiente de la Diputación Provincial de Sevilla, la que tomó el relevo de Jazz-Freeway, en la tareas de organización del Festival, ya sin el soporte musical del colectivo, al menos como tal, ya que algunos de sus miembros fundadores, Miguel Ángel González Rodríguez y Antonio Lora Martínez, principalmente, siguieron de alguna manera presentes en la organización del mismo, fundamentalmente en lo que se refería a la selección del programa musical, la producción técnica del mismo o la elaboración de los textos de la revista del festival. 

A esas alturas de 1985, el Festival Internacional de Jazz de Sevilla ya estaba consolidado en el calendario de las citas culturales y musicales de la ciudad y la calidad de su programación en las cuatro ediciones anteriores le daba un caché importante que permitía la presencia de músicos de primer nivel. Y las instituciones no desaprovecharon la ocasión para gestionar el Festival de manera directa, y, justo es decirlo, consiguieron mantener en su programación, tanto la calidad de los músicos participantes, como en el concepto jazzístico del festival, por donde siguieron pasando hasta su ultima ecición en 1995, los mejores músicos del panorama internacional y los más representativos del jazz moderno.

freeway-apoloybacoEl Colectivo Jazz-Freeway cubrió una etapa crucial en el devenir cultural y jazzístico de la ciudad. Al calor del Festival Internacional de Jazz de Sevilla, aparecieron en la ciudad los primeros clubes de jazz que tomaban el relevo generacional de aquel mítico Hot Jazz Club de la calle Francos; lo único que cambiaba era la música; en aquel callejón de la calle Francos, sonaba el swing y el dixieland, en los que se abrieron a posteriori, sonaban Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Art Blakey y tantos otros creadores del jazz moderno.


freeway-apoloybacoEl primero de todos en abrir sus puertas, fue en 1978, el Pub-Club Tartufo, un minúsculo sótano en los bajos de lo que hoy es el Edificio Sevilla II de Ramón y Cajal; luego irían floreciendo otros espacios jazzísticos donde la música de jazz en directo era la protagonista, como el Violonchelo, en la calle Sales y Ferré, abierto entre 1979 y 1981, y cuyo propietario fue el guitarrista Carlos Bermudo, el BeBop, (1982-1986), propiedad de Manuel Blanco LLorens, que en la actualidad gestiona el Bar Ajoblanco en la calle Alhóndiga y donde sus paredes todavía conservan algunos carteles originales del Festival Internacional de Jazz de Sevilla y el Sol Jazz Bar, a partir de 1986 en el mismo número 40 de la calle Sol que ocupaba con anterioridad el BeBop, en el barrio de San Román. Hoy su sitio lo ocupa una empresa de fontanería. Tras ellos abrieron el Tatamba, en el Edificio Resitur de la calle Salado en Los Remedios, el Garaje Bar Bourbon, en la calle Álvarez Quintero con el Pasaje de Francos; Panecitos en calle Calatrava, Blue Moon, Acuarela, en la Alameda de Hércules, domnde actualmente existe está el Fun Club, Contrapunto, (1986-1989), en el lugar donde se encontraba el desparecido Cine Rialto, Orfeo, El Patio o Café Taifa, escondido en una esquina de la Plaza de la Gavidia. Bares, clubes y locales, que han ido apareciendo y desapareciendo a lo largo de cuatro décadas hasta llegar al día de hoy, y que, cada uno en su época, favorecieron la escucha del jazz en directo en la ciudad y contribuyeron notablemente al desarrollo formativo de decenas de músicos sevillanos de jazz en su escenario natural.

El Colectivo Jazz-Freeway, legó a la música de jazz en Sevilla lo más importante: continuar, en condiciones muy difíciles, con la cultura jazzística que iniciaron aquellos primeros aficionados pioneros al jazz en Sevilla, y que desde entonces, con sus luces y sus sombras, todavía pervive en nuestra ciudad. freeway-apoloybacoDe quienes formaban el Colectivo de Divulgación Cultural Jazz-Freeway, sólo dos de sus fundadores: Miguel Ángel González Rodríguez y Antonio Torres Olivera, siguen, de algún u otro modo, ligados a la música de jazz; el primero como Director Gerente de ACTIDEA, una empresa de servicios y ocio cultural de gran prestigio en la ciudad, y que lleva organizando eventos, conciertos y ciclos musicales más de veinte años. El segundo, ya jubilado profesionalmente, sigue desarrollando de manera altruista actividades relacionadas con el jazz en Sevilla, formando parte actualmente de la Junta Directiva de la Asociación Sevillana de Jazz (ASSEJAZZ), de la que más adelante hablaremos y de la que me honro en pertenecer. Del resto de componentes de Jazz- Freeway, sabemos que Antonio Lora Martínez, —en la foto de Pablo Juliá a la izquierda, con barba, charlando con el trombonista Kai Winding, en la previa de su actuación en el Primer Festival de Jazz de Sevilla en 1980—, falleció hace algunos años, y Jorge Narbona García, Antonio Mateos y Ángel del Valle, están alejados de cualquier actividad profesional relacionada con el jazz, aunque alguno de ellos se suelen dejar ver por algún que otro concierto de jazz en la ciudad.

Terminamos este articulo dedicado a la extraordinaria aportación jazzística para la ciudad de Sevilla que supuso la creación del Colectivo de Divulgación Cultural Jazz-Freeway, y visto con la perspectiva que ofrece el tiempo, podemos decir sin riesgo a equivocarnos, que la aparición de Jazz-Freeway, en los años setenta, fue el eslabón de la cadena que unió el jazz primigenio en Sevilla, aquél que representaba Manuel Manosalvas Gallardo y su Hot Jazz Club de la calle Francos, con el jazz actual en la capital andaluza. Ellos fueron en su día gente anónima, que casi de manera artesanal, sin medios y sin precedentes, fueron capaces de transmitir su pasión por la música de jazz a una sociedad, la sevillana de los años setenta y ochenta, que transitaba entre la dictadura y la democracia. Su legado, y a ello quiere contribuir esta sección de Apoloybaco, permanecerá imborrable en el tiempo.

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