| El Jazz en Sevilla |
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Si España ya es de por sí un lugar difícil para el jazz, Sevilla, con sus tópicos, sus costumbres y sus coplas, la tierra por excelencia de las llamadas "tonadilleras", la patria de la copla, la cuna del flamenco, no es, aparentemente, un lugar recomendable para quien quiera escuchar, ver o asistir en directo a un concierto de jazz. No obstante lo dicho, es justo reconocer que la ciudad, cuando alguien se lo ha propuesto con seriedad, asiste con respeto a esta música traída del otro lado del atlántico. Los primeros escarceos de Sevilla con el jazz, fueron a mediados de los años sesenta cuando al calor de la presencia americana en la Base Naval de Rota (Cádiz) abrió sus puertas en la calle Francos el primer club de jazz de la ciudad. Se llamaba el Hot Club Sevilla de Jazz, y tomó su nombre al calor de los ya existentes en Madrid y Barcelona. Su alma mater fue el médico sevillano Manuel Manosalvas Gallardo, que al mismo tiempo hacía en Radio Nacional de España en Sevilla, el programa de radio "Jazz Panorama" y poco después, en la extinta Radio Vida, el programa "Esto es Jazz". Manuel Manosalvas fudó en 1963, junto con otros grandes y únicos por entonces, aficionados al jazz como: Manuel Ramos, Alfredo..., Alfonso, José Antonio Garmendia, y Manuel Gon´zalez, el Club de Jazz de Sevilla, cuyo logo, en foma d ebanderín (foto de abajo), fue diseñado por josé Antonuio Garmendia. Cuentan los mayores que aquél sitio recogía cada noche a los pocos noctámbulos que en plena dictadura franquista se atrevían a salir a la calle. Aquél club escondido en un callejón - es curioso observar la permanente relación del jazz con los callejones - fue el embrión de lo que vendría más tarde. Apareció poco después y en medio de una sequía musical importante, el "Pub Tartufo" en los alrededores de la Puerta Osario, "El Violonchelo", un pequeño habitáculo donde el instrumento que daba nombre al club, apenas cabía por la puerta, y ya más adelante abrirían sus puertas en un efímero estreno, "El Be-Bop", "El Acuarela", "El Tatamba", "Panecitos" "Contrapunto", "Orfeo", "El Patio", y por fin los dos que aún hoy, desafiando a los clarines y a los timbales, los sonidos más característicos de la Sevilla barroca y cofrade, todavía permanecen abiertos: el "Jazz Corner", heredero natural y biológico del añorado, "Blue Moon" - nuestro amigo, Pitito Maqueda, ha vuelto con mas ganas que nunca a ofrecer jazz en directo todos los días - que está situado en la calle Rodio, en el Polígono Calonge, y el Jazz Club "Naima", un local afincado en las cercanías de la Alameda de Hércules, en la calle Trajano nº 47, y que hereda el sitio del antiguo club "El Sol", en la calle del mismo nombre, un club ciertamente con solera. Recientemente varios locales han abierto sus puertas para programar jazz en su actividad nocturna. Son los casos del Pub Taifa, en la Plaza de la Gavidia, el Cafetal, un sitio donde el blues y el jazz, alternan con otro tipo de músicas, el Elefunk en la calle Adriano 10, y el Café Eureka en la Alameda de Hércules, esquina a calle Belén. En la provincia la actividad jazzistica está muy desperdigada. En Dos Hermanas funciona con regularidad un club de jazz que ofrece habitualmente jam sessions, conciertos, seminarios y otras actividades relacionadas con el Jazz. Estamos hablando del Soberao Jazz, un club con influencia y prestigio ganado a base del entusiasmo y la perseverancia de gente muy aficionada a la música improvisada. En Alcalá de Guadaira hay dos o tres locales también históricos que ya bastante hacen, como están los tiempos con mantenerlo abierto; estamos hablando del Swing Café Jazz en la calle La Plata 17-19; El Resbalón en el numero 36 de la misma calle y el Tierra Media Bar, situado en la calle Pérez Galdós 16. En Tomares funcionaba, y muy bien, el Casagrande Blues Bar, emblemático local donde el blues y el jazz eran privilegiados protagonistas. Casagrande Blues Bar recogió el testigo de otros clubes de blues en Sevilla, como "Bluester" o "La Taberna de Pilatos" ya desaparecidos. Morón de la Frontera, Las Cabezas de San Juan y Marchena son también localidades donde alrededor de los clubes de jazz locales se organizan actividades y conciertos de jazz, y en algún caso como en Las Cabezas y Morón cuentan con su propio Festival de Jazz. En cualquier caso, las cosas en los últimos tiempos han cambiado notablemente, y a mejor. Hoy Sevilla, sin perder un ápice sus tradiciones musicales, si tiene alrededor del jazz un circuito de actividades -festivales, conciertos, seminarios y actuaciones en directo- que nucleadas en torno al Teatro Central de Sevilla, y bajo la dirección musical de Manuel Ignacio Ferrand Augustín, le dan categoría dentro del panorama jazzistico español. Sin duda la celebración en Sevilla de la Exposición Universal de 1992, y con ella la construcción del Teatro Central le han dado -como en otras actividades- un empujón definitivo al jazz sevillano. La programación estable y anual del Teatro Central, ya es todo un clásico y una cita ineludible para quien quiera escuchar jazz en España. Alrededor de ese escenario, han cuajado otras iniciativas institucionales y privadas que han traído a Sevilla los mejores sonidos del jazz europeo y americano. El Festival de Jazz de la provincia, organizado por la Diputación Provincial, y que recorre habitualmente localidades como Valencina de la Concepción, Castilblanco de los Arroyos, Marchena, Morón de la frontera, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Marchena o Alcalá de Guadaira; el circuito del "Rissings Star" patrocinado por la Caja San Fernando y que programa varios ciclos de jazz en la Sala Chicarreros de Sevilla, el Seminario de Jazz y Flamenco, actividad importantísima dirigida por el Centro Andaluz de Teatro (CAT) el Festival de Jazz organizado por el club de jazz de la Universidad Hispalense, el ciclo "Noches del Real Alcázar de Sevilla", programadas por la empresa de gestión "Actidea" que dirige nuestro amigo, Miguel Ángel González, dan una perspectiva importante al fututo del jazz en Sevilla. |