El diseño en el disco de jazz

JAZZ-CDLas nuevas tecnologías aplicadas a la cultura del ocio y del entretenimiento, arrasaron todo lo anterior con una fuerza inusitada. Los nuevos equipos de música, la digitalización del sonido y la aparición de Internet acabaron con mas de sesenta años de dominio del vinilo y con él se fueron las clásicas portadas de jazz.  La llegada al mercado del llamado "compact disc" o disco compacto trajo un retroceso artístico importante en sus primeros años de existencia. Desaparecieron de un plumazo los creadores, los dibujantes y  también los fotógrafos dedicados a la portada del disco de jazz  La monotonía, el cutrerío y la sordidez del pequeño formato se acrecentaba con la dificultad añadida de las dimensiones físicas del nuevo soporte.

Afortunadamente aquellos tiempos pasaron y las discográficas entendieron que había que dotar al Cd de la creatividad necesaria para hacerlo atractivo al consumidor.  Primero adoptaron una solución inteligente que pasaba por reeditar viejos títulos ya descatalogados en vinilo respetando la portada original.

Ésa política dio un resultado efímero y solo consiguió aparcar el problema; la sequía creativa continuaba y sólo existían esporádicos ensayos en sellos minoritarios como Savant, para rescatar la creatividad en la portada del disco Emergence de  Lonnie Plaxico trataba de rescatar la imagen del perfil de Coltrane en A Love Supreme.          

Volvían viejas soluciones como reproducir ciertos cuadros de museos en  la portada del disco. Columbia así lo hizo con el álbum de  de Wynton Marsalis: The Majesty of The Blues utilizando una famosa pintura de Matise  en clara correspondencia a la aportación de Andy Warhol en los sesenta. La llegada del pequeño formato metálico arrasó, en líneas generales,  con la mejor tradición gráfica en el disco de jazz y para salvar ésa situación hay que fomentar de nuevo la entrada en escena de diseñadores, dibujantes y fotógrafos que le den a la portada discográfica la riqueza de antaño. En éste sentido en España hay magníficos profesionales que están aportando toda su creatividad para dar lustre al jazz que se hace en nuestro país. La portada del disco de David Mengual: Mosaic es todo un lujo para los ojos y es el camino a seguir.

David Mengual: Mosaic. Satchmo Jazz RecordsWynton Marsalis: The Majesty of the BluesDave Holland: Question Anvers
Jason Moran: The BandwagonGreg Osby: St Louis ShoesLonnie Plaxico: Emergence. Sello Savant.

El impacto de Columbia
1939-1947
El colorismo de Comtemporary Records y Pacific Jazz
1950-1955
El dibujo de Norgram-Verve
1950-1955
La fotografía de Prestige y Riverside
1955-1965
Blue Note: La distinción
1956-1986
El estilo Impulse!
1961-1966
La modernidad de A&M-CTI
1967-1970
La estética de ECM
1975-2000
Gitanes: El poder del blanco y negro
2000-2004
La era del soporte digital y la música en streaming

Si la música swing y con ella el jazz, entró en Europa a través de Francia, en España atravesó los Pirineos por Cataluña aprovechando su cercana frontera natural. Eso ocurrió a finales de los años veinte coincidiendo históricamente con el gobierno dictatorial de Primo de Rivera y la generación poética del 27.

Tal fue el éxito de esos ritmos frenéticos procedentes de la vecina Francia y originarios de New Orleáns (EE.UU) que una variante del Ragtime, origen de la música sincopada "El fox-trot" fue la carta de la que se sirvió el jazz para hacer su presentación en sociedad. En 1929 actuó en la Exposición Universal de Barcelona la orquesta británica de Jack Hilton y a ritmo de ese "baile endemoniado" como se referían a él los coetáneos de la época, se entonaba el Himno oficial de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en el mismo año.

En los primeros años de 1930 y sólo la paralización del país como consecuencia de la sublevación militar de Franco y la posterior Guerra Civil, impidió el auge del swing con mayor rapidez en nuestro país.

El grafismo del jazz en EspañaEl grafismo del jazz en Sevilla

Cuando hablamos de arquitectura y jazz, nos estamos refiriendo a esos espacios construidos bajo la inspiración artística del jazz, o aquellos edificios o monumentos que su relación con el jazz es notoria, como es el caso de este club de jazz. Proyectado por Ewelina Jankowska,  este club de jazz y restaurante llamado Piano Rojo.

Situado dentro de un histórico edificio de apartamentos ubicado en el corazón de Poznan en Polonia. Los materiales fueron seleccionados para crear un interior agradable y muy adecuado para disfrutar de la música.

Otro edificio emblemático es el Jazzhouse & Theatre construido en Molde (Noruega) por el arquitecto danés Kim Herforth Nielsen para ser utilizado como sede de  entre otras actividades, del festival de jazz de aquella localidad del norte de Europa.

Con forma de un gran piano de cola, el Jazzhouse & Theatre, forma parte de la mejor tradición arquitectónica moderna europea y sus 5800 metros cuadrados de superficie albergan cada temporada lo mejor de las artes escénicas noruegas.

Paris y el jazz guardan una relación, muy estrecha prácticamente desde la primera mitad del siglo XX. Los músicos afroamericanos encontraron en el viejo continente un filón donde su música era muy apreciada. En el barrio latino de Saint-Germain-des-Prés decenas de clubes que albergaron algunos de los conciertos mas importantes del jazz en Europa. Pero también Paris tiene un edificio emblemático en relación con el jazz,  como es la Sala Pleyel. Su nombre proviene de la afamadísima y centenaria marca de pianos francesa, los favoritos de Frederic Chopin. Testigo de conciertos históricos la Sala Pleyel ha visto pasar lo mas granado del jazz por sus escenarios desde Ella Fitzgerald a Duke Ellington o Dizzy Gillespie.

Si hay un edificio arquitectónicamente hablando ligado conceptualmente con el jazz, es el edifico del Lincoln Jazz Center en New York. Sede la famosa Lincoln Center Jazz Orchestra, sus instalaciones están estudiadas y diseñadas para educar, fomentar y promover el jazz en todas sus expresiones. El Lincoln Center es un complejo de edificios de 61,000 m²  inaugurado en 1960 que sirve  de hogar a 12 organizaciones artísticas: The Chamber Music Society, The Film Society, The Juilliard School, Lincoln Center Theatre, The Metropolitan Opera, New York City Ballet, New York City Opera, New York Philarmonic, The New York o Public Library for the Performing, School of América Ballet, y el Lincoln Center for the Perfoming Arts Inc. 

El Lincoln Center fue construido por el arquitecto uruguayo, aunque afincado profesionalmente en la Argentina,  Rafael Viñoly. Musicalmente hablando está bajo la dirección artística del trompetista Wynton Marsalis, y en sus instalaciones se realizan a lo largo de su temporada más de dos mil actos relacionados, de una u otra forma con el jazz.

Es muy destacable entre sus actividades, las que organiza el Instituto Juilliard, una academia de estudios de jazz  especialmente preparado para la educación musical de los niños. Es muy llamativa su gran ventana abierta a Central Park de 25 metros de alto por 25 de ancho.


image.png

Y por último vamos a reseñar algunos edificios emblemáticos cuya relación con el jazz es notoria pero por razones ajenas a su arquitectura. Hablamos de escenarios históricos relacionados con el jazz y sus músicos de manera intemporal por variopintas razones. En primer lugar hay que señalar al famoso teatro neoyorquino, Carnegie Hall. Fue construido en 1891 por William Burnet Tuthill bajo un estilo renacentista italiano y promovido por el millonario Andrew Carnegie. Ubicado en la Calle 57 con la 7ª Avenida, viene siendo escenario de acontecimientos importantísimos en la historia de esta música. Concebido lógicamente para albergar Ópera y música clásica  pasó a la historia del jazz  cuando por primera vez en su historia, en Enero de 1938, la orquesta de jazz de Benny Goodman actuó por primera vez en el Teatro. Fue el primer concierto de jazz en el Carnegie Hall y fue un éxito rotundo de público y critica.

Sin salir de New York, es obligado hablar del Puente de Williamsburg, testigo mudo durante varios años de los ensayos que el saxofonista Sonny Rollins realizaba en él El puente metálico, conecta Brooklyn con Manhattan y Brooklyn y fue inaugurado en 1903.

Sonny Rollins había desaparecido de la escena musical en 1959. Se había esfumado en lo más alto de su fama. Nadie sabía de él. Un día, alguien lo encontró, de madrugada, bajo el puente de Williamsburg. Iba allí solo cada noche y practicaba  en la más absoluta soledad.

Rollins tocaba a cielo abierto para esforzarse en conseguir un sonido poderoso, una sonoridad más plena. Sus prácticas en el Puente de Williamsburg pertenecen a esa colección de episodios legendarios  del jazz.

Su vuelta a los escenarios se produce en 1962 inaugurando un importante periodo en el que grabaría seis discos para el sello RCA. El primero de esos discos fue titulado precisamente. "The Bridge". Una historia hermosa.

La LiteraturaEl DibujoLa PinturaLa EsculturaLa Arquitectura

Durante los primeros años del Siglo XX, América conoció el auge de una música nacida en New Orleáns y creada por músicos negros llamada jazz. Entre 1920 y 1940, toda la nación bailaba al ritmo de una música que llamaban swing que hizo furor entre la juventud norteamericana de la época. Más adelante el swing llegó a Europa y una vez más, fue Paris la ciudad que dio el paso al frente para ser pionera de la vanguardia cultural europea.

Tras la música de jazz llegaron los discos y con estos las primeras muestras de arte gráfico relacionado con el jazz. Fue en 1939 cuando la Columbia Records engalanaba las portadas de los discos de jazz con dibujos para hacerlas más atractivas. Ahí comenzó todo. La influencia de los dibujantes americanos atravesó el charco y se instalaron definitivamente en el viejo continente.

La industria del disco acogió en su seno a diseñadores, dibujantes, pintores, fotógrafos y artistas gráficos que moldearon iconográficamente hablando la música de jazz. Asimismo también está comprobado la influencia de la música de jazz en la obra de numerosos artistas por lo que en ambas direcciones la creatividad estaba asegurada.

En otra sección de esta web hemos repasado detalladamente algunos de esos hitos que han hecho del grafismo de jazz toda una obra de arte. Toca ahora hablar del trabajo creativo que en España se ha hecho durante todo este tiempo en relación con las artes plásticas y el jazz. Es frecuente encontrar publicaciones que reproducen determinadas portadas de discos pero salvo honrosas excepciones muy pocos se han acercado a estudiar con rigor la evolución de este fenómeno artístico que es el grafismo de jazz.

Una de esas excepciones fue la muestra organizada en Marzo de 1999 por la dirección del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). De una calidad extraordinaria, la exposición fue un rotundo éxito de público y critica y marcó un antes y un después en la percepción que en España había de esta faceta artística que no solo se limitaba a las portadas de discos de jazz.

De aquélla magnifica exposición se editó un libro que dejara constancia escrita, no solo de sus contenidos, sino también de las tendencias artísticas que se concentraban en el grafismo de jazz. El libro fue editado y producido por el IVAM, y estuvo dirigido por su Director, Juan Manuel Bonet quién contó con la colaboración de numerosos artitas y diseñadores y por supuesto con la aportación del Comisario de la exposición, Jorge García.

Para comenzar nuestra travesía por España en relación con el grafismo de jazz, es conveniente recordar aquí lo que en su famosa Enciclopedia del Jazz, Leonard Feather escribía sobre nuestro país: "España es un desierto para el jazz". Contextualmente hablando es posible que Leonard Feather tuviese razón.

España sumida en plena postguerra permanecía aislada del resto del mundo en todos los ordenes de las vida y por consiguiente, alejada de la vanguardia artística europea. Sin embargo existe, aunque no escrita, una Historia del jazz en España. Poco conocida, es cierto, pero no por ello menos valiosa.

Y casi todo comenzó en Cataluña. Barcelona se convirtió en el epicentro de la música sincopada en España en los años 30. Algunas de las orquestinas de principios de siglo continuaban funcionando como orquestas de swing como era el caso de: Demon's Jazz, Napoleon's, Melodian`s Orchestra, The Venus Orquesta. etc.

Tras la creación en 1934 del primer club de jazz en España en Barcelona con el nombre de Hot Club de Barcelona, se organizaban audiciones de discos, conciertos y conferencias que trajeron consigo el interés de diseñadores, dibujantes y demás artistas gráficos que vieron en el jazz un filón donde desarrollar su arte y su creatividad en carteles, folletos, programas y demás propaganda gráfica.

El Hot-Club de Barcelona amparó la publicación de una gran revista "Jazz Magazine" y un programa de radio. Entre aquellos pioneros artistas que se dedicaron a ilustrar gráficamente los primeros pasos del jazz en España, hay que citar a Josep Guinovart o Joan Josep Tharrats. El primero realizó ilustraciones para la revista del grupo Dau al Set, una publicación que nació en septiembre de1948 y que dedicó varios números al jazz, dibujando en uno de ellos la cubierta Antoni Tàpies.

También de Antoni Tàpies, es el dibujo de la derecha, una obra incluida en el catalogo del II Salón del Jazz celebrado entre el 14 y el 30 de junio de 1952 en las Galerías Layetanas de la Ciudad Condal y que también contó con dibujos de los mejores artistas gráficos del momento como, Modest Cuixart, Antonio Saura, Carme Serra, María Girona o Marc Aleu.

Otra publicación importante a reseñar fue la edición del libro "Treinta años de Jazz vistos por Aguilar Moré", (1986) en el que su autor publicó reproducciones de sus dibujos dedicados al jazz, con textos de Jordi Suñol, Alfredo Papo y fotografías de Ana Papo y Jordi Suñol.

Tras Barcelona los artistas plásticos españoles prestaron especial interés en el jazz y fueron numerosas las localidades donde al calor de la influencia de esta música se crearon determinadas corrientes artísticas que fomentaron el dibujo , la pintura o el grabado teniendo como inspiración la música de jazz.

En este sentido es preciso recordar en primer lugar al pintor bilbaíno, García Ergüin, quien a raíz de un viaje a New Orleáns, realizó una serie de pinturas negras inspiradas por los músicos de jazz que tocaban en el celebre "Preservation Hall" situado en el corazón del barrio francés de de la ciudad sureña.

Sus pinturas, originalísimas y con un estilo casi abstracto, recogían fielmente el clímax que se desarrollaba en una jam session de músicos veteranos en la ciudad del delta del Mississippi. Las pinturas fueron expuestas en la Galería "Arte y Proyección" de México y en la galería existente en la calle Brosoli-4 de Barcelona.

Otro pintor interesante es Miguelo Macaya, (Santander-1964), un artista especializado en el mundo de la tauromaquia, pero que se acerca al jazz con respeto y admiración. En 1989 expuso sus obras relacionadas con el jazz en la Cartoon Galería de Barcelona.

Probablemente la influencia tenebrista de Zurbarán, de Ribera o del mismísimo Goya, estén presentes en su obra. Recientemente la obra de Miguel Macaya se pudo ver en una exposición retrospectiva en Madrid, y cuyo catalogo fue prologado por el escritor y también gran aficionado al jazz, Antonio Muñoz Molina. Utiliza el óleo a gran formato sobre tela o tabla.

Argentino pero afincado en Mataró, Raúl Capitani editó en 1998, una carpeta de serigrafías tituladas: "Rostros del jazz Negro". Con textos de Abel Rogés y Carlos Sampayo, las serigrafías están muy conseguidas y reproducen los rostros de legendarios músicos de jazz como Louis Armstrong, Miles Davis, Duke Ellington, Charlie Parker o Charlie Mingus por citar algunos. Otro artista catalán muy aficionado al jazz que ha aportado cosas interesantes en su trabajo artístico es el pintor y ceramista, Fidel Bofill (Vic, 1934).

Además de aprovechar sus exposiciones, (su obra figura en más de cincuenta museos e instituciones públicas), para presentar determinadas obras jazzísticas, publicó un álbum en 1990, cuyo inequívoco título "Swingin" advierte sobre su contenido. Tampoco hay que dejar de mencionar el trabajo de artistas españoles como Josep Guinovart o Joan Josep Tharrats, los trabajos del bilbaíno García Ergüin inspirados en una visita a Nueva Orleáns, los personales trabajos del sevillano Antonio Naranjo, Alejo Lopomo, Diego Ortega Alonso, o las delicias del valenciano Boro Peris.

Andalucía también está muy bien representada en cuanto a la calidad de determinados artistas cuando plasman en sus obras el jazz. Uno de los mejores es el dibujante y cartelista onubense afincado en Sevilla, Manolo Cuervo (Isla Cristina-1955). Dibujante de prestigio, aficionado al jazz, cartelista extraordinario, de su estudio han salido en las tres últimas décadas los carteles del Festival de Jazz de Sevilla, y son muy numerosas las exposiciones donde participa.

Manolo Cuervo cobra especial relevancia como cartelista y suyos son los magníficos dibujos hechos expresamente para el Ciclo de Jazz que todavía hoy programa anualmente Cajasol bajo el sobrenombre de "Rising Stars". También es muy destacable el trabajo del sevillano Antonio Naranjo, (Fuentes de Andalucía) un artista que tiene en el jazz su musa particular. Su magnifica obra pictórica cuida mucho la composición y el factor humano del jazz. En sus cuadros logra una simbiosis perfecta entre el musico y su instrumento como parte indisoluble entre ambos.

Aunque sin la fuerza de Madrid, Cataluña, Valencia o Euskadi, el jazz en Andalucía suele ser bien recibido aunque con desigual impacto en cada una de las provincias andaluzas. Málaga, Granada, Jaén y Sevilla son las provincias que han venido manteniendo durante varias décadas propuestas musicales atractivas en sus respectivos Festivales de Jazz y eso de alguna forma se ha plasmado en la relación casual entre las artes plásticas y la música.

No hay que olvidar que a ritmo de fox-trot se entonaba el Himno oficial de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929 y poco después la capital hispalense, tomaba el camino iniciado por Barcelona y Madrid creando su propio Hot Club Jazz de Sevilla. Sus promotores fueron un grupo de aficionados sevillanos al jazz capitaneados por el médico sevillano Manuel Manosalvas, que al mismo tiempo hacía en Radio Nacional de España en Sevilla, el programa de radio "Jazz Panorama" y poco después, en la extinta Radio Vida, el programa "Esto es Jazz".

Entre ese grupo de aficionados pioneros al jazz en Sevilla estaba el poeta, escritor y articulista José Antonio Garmendia, (1932-2007) un hombre muy popular en Sevilla y que tuvo el honor de diseñar y dibujar el logotipo que en forma de banderín, representaba al "Club de Jazz de Sevilla", y en el que no podía faltar el símbolo arquitectónico de la ciudad: La Giralda.

Otra zona fundamental para entender la relación entre jazz y arte es el Levante español. Des de 1997 y en paralelo a las actividades del ciclo Avui Jazz, el Ayuntamiento de Vila-Real en Castellón, organiza junto con CD Mar Producciones, una exposición gráfica cuyos contenidos se recogen en la edición de un catálogo con esta obra, en dónde se incluyen una selección de textos relacionados con el Jazz.

Tras ese extraordinario trabajo artístico que lleva más de una década dibujando el jazz en España están dos magníficos profesionales como son Toni Porcar y Arturo Doñate. Ellos dos forman ARTO, un equipo de trabajo cuya pasión por el jazz, el dibujo y la fotografía hacen de su trabajo una referencia ineludible en esta breve reseña de el jazz y el arte en España.

Colaborador habitual de ARTO es también un extraordinario fotógrafo de jazz que lleva recorriendo el país mostrando su excelente trabajo con la cámara. Uno de sus últimos éxitos es la exposición fotográfica titulada: "Jazz in Blue", un magnifico canto artístico a la música improvisada y al swing. En sus fotografías se plasman momentos de extraordinaria belleza que infunden al jazz del glamour de toda una obra de arte.

Hablando de fotógrafos de jazz en España, la nómina es extensa y siempre con una magnifica calidad. Es obligatorio reseñar aquí el magnifico trabajo que vienen realizando, además del ya citado, Sergio Cabanillas, al bilbaíno José M. Horna, ( a la derecha) un fotógrafo con un amplio currículum a sus espaldas y colaborador habitual de la revista "Cuadernos de Jazz", el balear Gerardo Cañellas, (Palma de Mallorca-1958); el extremeño Javier Nombela, (Badajoz-1958); el sevillano, Paco Sánchez, (Dos Hermanas-1946) y el madrileño Fernando Suárez. oLamantablemente ya no está entre nosotros, la valenciana nacida en Orán, Esther Cidoncha, una de las grandes artistas de la fotografía y que supo, durante toda su carrera, expresar el jazz a traves de sus imágenes.

Otra faceta artística relacionada con el jazz, además del dibujo y de la fotografía ya tratados anteriormente es el comic, un estilo artístico donde el jazz ha sido tratado con respeto y maestría por importantes especialistas en esta materia que han dejado su huella en discos, carteles, tebeos y revistas impresas de diversa índole.

Entre esos artistas destacan los argentinos afincados en España, José Muñoz y Carlos Sampayo con su magistral trabajo dedicado a Billie Holiday. El blues también tiene su espacio en el comic, y de hecho el dibujante leonés, Pablo García Callejo, autor de la serie Bluesman, se dedica a ello con maestría hasta el punto que la trilogía se va a llevar al cine. El guionista de la serie es el americano Rob Vollmar.

Llegamos al final de este brevísimo repaso del diseño gráfico de jazz en España con la esperanza de haber podido presentar algunas ideas básicas sobre la influencia que la música de jazz ha aportado a las artes plásticas en España. Si el jazz fuese una música sin interés no hubiera tenido esa enorme ascendencia artística en las obras de los grandes creadores de arte del Siglo XX.

Soy consciente que este trabajo es incompleto. Y que con toda seguridad no está reflejado todo aquello que se mueve en torno al arte gráfico relacionado con el jazz. Se quedan fuera artistas que o desconozco, o que no he tenido acceso a su obra y que no son mencionados aquí, pero la vida y el arte, como el mismo jazz, se mueve y sigue su camino en este principio del Siglo XXI. Seguro que alguien continuará esta senda.

Finalmente reseñamos algunas publicaciones editadas en España y que abundan, probablemente con mejor criterio que el mío en la historia del grafismo de jazz en nuestro país. Asimismo relacionamos algunos catálogos gráficos de exposiciones habidas en nuestro país recientemente sobre el mismo tema.

Algunos apuntes sobre las relaciones Pintura-Jazz (y viceversa) por Federico García Herraiz

Año 1997. Exposición Fotográfica "Jazzom". Autor: Manolo Nebot

El jazz como fenómeno cultural por Federico García Herraiz

Año 1998. Obra gráfica "Exposición de cuadros" Autores: Boro Peris

Año 1999. Obra gráfica "Jazz, bocetos y carteles" Autores: Miguel Calatayud

Miguel Calatayud y el cartel de jazz por Boro Peris

Año 2000. Obra gráfica "Blau Jazz" Autores: Gonzalez Campos

Año 2001. Obra gráfica "Arto" Autores: Arturo Doñate, Toni Porcar.

Iconos de jazz por Federico García Herraiz

El jazz de ayer y el jazz de hoy por Jordi Suñol

Año 2005. Exposición Fotográfica "Jazz In Blue". Autor: Sergio Cabanillas.

El grafismo del jazz en EspañaEl grafismo del jazz en Sevilla

 

Jazz y Arte fue siempre una aspiración intelectual promovida desde diferentes sectores comerciales que veían en esa relación un filón comercial para atraer al aficionado al jazz a las tiendas de discos. Algunos sellos discográficos  adoptaron esas ideas para adornar sus cubiertas con imágenes de músicos, junto a esculturas de aspecto vanguardista. La idea era asimilar el concepto de arte moderno con la música que contenía el disco. Dentro de esta moda hubo varios estilos, el que pretendía aparentar como si el fotógrafo le hubiese sorprendido en el salón de su casa,  junto a una escultura moderna.

     

Con mayor carga intelectual, Ken Deardoff, creó para el sello Riverside auténticos bodegones filosurrealistas en los cuales los músicos aparecían integrados como un elemento expositivo mas. En este estilo es famoso el disco de Cannonball Adderley titulado: "Know What I Mean". También estuvo de moda fotografiar al musico con su instrumento a cuestas en pleno trance creativo, con la idea de reflejar una inspiración compartida. Sucede eso en el disco de Chico Hamilton Quintet in Hi Fi. presidida por un primer plano del escultor Vito.

Pero dejando al margen la utilización mas o menos interesada que se hizo del arte en las portadas del disco de jazz, es cierto que ha habido escultores famosos que han diseñado y creado verdaderas obras de arte tomando como musa de inspiración el jazz. Es el caso de estas dos figuras que intentan, en un alarde de realismo, expresar toda la fuerza del jazz creando un clima que favorezca la unión entre el músico y su instrumento.

El escultor Ed Dwight, es uno de los artistas que han logrado con mayor éxito trasladar la fuerza del jazz a sus esculturas en bronce. Astronauta de profesión, ingeniero de telecomunicaciones, su tardía llegada al arte (1974)  no fue óbice para que el éxito le acompañara. Sus esculturas gozan de una fuerza creativa que el espectador rápidamente asimila con la originalidad que transmite la música de jazz. Sus figuras en bronce gozan de una magnifica reputación.

En Europa, la escultura polaca Bozena Happach, es una de las referencias indiscutibles en la escultura moderna, y cuando su arte se ha acercado al jazz, el resultado ha sido magnifico. Sus trabajos en piedra o en bronce tienen la fuerza necesaria y la originalidad suficiente  para que la consideremos una gran artista. Otra figura relevante en el mundo de la escultura y el jazz es el artista de Cleveland, Candace Knapp. Sus esculturas en madera transmiten toda la alegría de la música y su estilo, ágil y sugerente muestran una sensación de libertad absoluta.

Otro aspecto importante de la escultura jazzistica es la utilización de espacios públicos para homenajear a grandes músicos del género. Hay ejemplos muy acabados de esta forma de expresión artística como es el caso del Memorial Charlie Parker, homenaje de su ciudad natal, Kansas City a este maestro del jazz. Este otro grupo escultórico representando a un trío de jazz, está situado en Dreamland Plaza en la localidad de Omaha en Nebraska (EE.UU.) y fue realizado por el escultor Littleton Alston.

La universalidad de Louis Armstrong, provoca que sean numerosas las localidades donde se le rinde homenaje. Este busto está situado en los Jardines del Museo Henry Matisse en la ciudad francesa de Niza. La ciudad natal de Dizzy Gillespie, Cheraw, en Carolina del Sur, tiene también su particular recordatorio al gran trompetista. En el parque que lleva su nombre, hay varias esculturas que le recuerdan.

La LiteraturaEl DibujoLa PinturaLa EsculturaLa Arquitectura
Arriba