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Cruceta de feroces, de Josefa Virella Trinidad

 

En mi segundo año de visita a la tierra de Gibraleón (Huelva) en su Feria de San Lucas, visitando uno de sus pabellones destinado a sus productos de todo tipo encontré una pequeña esquina, casi escondida, donde habitaban dos poetas ofreciendo sus libros. Me acerqué y allí encontré “Cruceta de feroces” y a su autora Josefa Virella Trinidad. La primera cita de este poemario –“A ciertas horas de la noche ya no importa morir”- fue la invitación a adquirir el libro y dedicar el resto de la jornada a su lectura sosegada.

Este poemario que ronda y rodea la idea del amor, donde asoma pasión y dolor (hondas heridas que adolecen y se muestran) es una deliciosa muestra de la buena poesía que a veces permanece escondida en recónditos lugares. Josefa Virella (Huelva, 1968) es una poeta que cuenta ya con varios poemarios editados y premios y reconocimientos importantes, y su poesía así lo demuestra.

Poemas donde la mujer tiene una presencia esencial, la mujer y su sentimiento, y su manera de entender la vida, la muerte, el amor, la soledad, el abandono, la llama que no se apaga a pesar de los esfuerzos por hacerlo. “Cruceta de feroces” es una huida constante de lo inevitable, es una manera de guardar silencio contándolo todo, es una declaración honda de hielo incandescente, es un grito callado y expresado de manera excelente.

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