Título: Canción en blanco

Autor: Álvaro García

 

 

En el mes de marzo de 2012, el poeta malagueño Álvaro García recibió el XXIV Premio Loewe de Poesía por su obra “Canción en blanco”, editada por la Colección Visor de Poesía. Sesenta y una páginas, más de medio millar de versos, que forman un todo poético y desarrollan la historia de dos amantes encerrados en un cuarto de hotel, entregados a su pasión, donde se parapetan frente al mundo que afuera les espera.

Los versos de Álvaro García expresan ese devenir intenso y casi metafísico del amor intramuros, la esencial calidez de la luz que emerge de cada amante hacia el otro amante, los deseos secretos que se van descubriendo, las confesiones compartidas, el espejo iniciático de la mirada clara y diáfana de quien amas. Parece entonces que no pasa el tiempo, todo se detiene y es detenido como en una cueva donde nunca se hace de día ni de noche.

Álvaro García consigue dotar a este libro de una calidad excepcional en su expresión, en la elaboración minuciosa de su contenido poético, con una intelectualidad manifiesta y equilibrada, que denota a un poeta con oficio y las ideas claras en el desarrollo de su obra.

Sin duda, un buen libro de poemas que invita a la lectura de las obras antecesoras de este autor, como son “Caída” (2002) y “El río de agua” (2005).

Título: La palabra labra la palabra

Autor: Julio Vélez

 

 

En la parte del extenso prólogo de este libro, donde Anthony L. Geist habla sobre la poesía de Julio Vélez, nos dice: "Hay distintas formas de hacer poesía. Algunos poetas transforman la experiencia vivida en expresión estética, dejando textos plasmados sobre el papel o el aire. Otros viven la poesía de la vida cotidiana. Julio Vélez (1946-1992) era poeta en los dos sentidos de la palabra.” Y así se presenta esta antología poética de un autor demasiado desconocido entre los lectores y los amantes de la literatura, quizás por su temprana muerte (tan sólo con cuarenta y seis años) y lo no excesiva de su producción literaria, pero que, sin duda alguna, merece algo más de reconocimiento entre los lectores y, por qué no, un lugar más destacado en la historia de la poesía de nuestro país.

Porque Julio Vélez, además de haber sido una persona extremadamente comprometida con los demás, especialmente con aquellos más indefensos en la sociedad de aquellos instantes –prueba de ello lo da la exposición de Alejandro Romero en la parte del prólogo titulada “Estelas de dignidad”- Julio Vélez fue, es, un poeta de excepcional calidad, de una gran profundidad y originalidad en sus versos, de una fuerza reflexiva que atrapa al lector de los poemas y trasluce esa personalidad activa, solidaria y culta del autor, y, sobre todo, esa capacidad de hacer poesía de la vida y de la propia muerte.

Esta edición, que ha sacado a la luz la editorial Atrapasueños con motivo del veinte aniversario de la muerte del autor, cuenta con tres prologuistas, algunos antes mencionados: Alejandro Romero, Anthony L. Geist, y una breve aportación de Eduardo Galeano, quien también fue un gran amigo del poeta.

La antología pretende presentar una muestra de los mejores poemas de Julio y que éstos, al mismo tiempo, den la medida de sus preocupaciones estéticas y éticas. Dejó tres libros publicados y otros tres inéditos, dos de ellos inconclusos. Respetando la voluntad del poeta, que siempre buscaba la unidad orgánica de sus libros, para esta selección Anthony L. Geist ha optado por dejar de lado los poemas sueldos, inéditos algunos y otros publicados en revistas, ateniéndose sólo a aquellos que forman parte de un corpus coherente.

Para los que no lo conozcáis, esta es una buena oportunidad para acercaros a la poesía de Julio Vélez. Para aquellos que ya lo hayáis disfrutado, este libro brinda una buena ocasión para rememorarlo. No hay mejor homenaje a un poeta que la lectura y relectura de sus versos.

 Título: Epistolario (1923-1972)

Autores: Américo Castro y Marcel Bataillon

 

 

Américo Castro y Marcel Bataillon se conocieron en el verano de 1919. El primero era ya una figura relevante del Centro de Estudios Históricos, y el segundo, un joven estudiante. Aquella distancia inicial quedó anulada en la cortesía y el respeto de una relación que iba a durar toda una vida. Una vida y un futuro que, en el caso de Castro, iban a quedar truncados por la Guerra Civil. De la radical experiencia del exilio Castro supo hacer el centro de un nuevo paradigma interpretativo de la realidad hispánica. Un paradigma construido en movimiento, a través de sucesivas entregas en las que desarrolla su pensamiento: el abandono del horizonte intelectual de El pensamiento de Cervantes y el inicio del camino que acabaría de llevarle hasta La realidad histórica de España. Marcel Bataillon es el testigo privilegiado de ese camino del pensar y el amigo a quien Castro confía sus nuevas ideas. Discuten, matizan, aquilatan lo que se van diciendo, sin plegarse, cada cual siendo quien es, o quien quiere ser, cada cual desde su propio espacio y posición intelectuales y vitales.

La publicación del Epistolario (1923-1972) de Américo Castro y Marcel Bataillon, con una excelente introducción de Francisco José Martín, nos depara la inapreciable oportunidad de conocer los acuerdos y desacuerdos, sintonías y divergencias existentes entre dos grandes figuras cuyas obras, La realidad histórica de España y Erasmo y España, ejercieron una influencia decisiva en mi formación cultural y literaria a comienzos de los años sesenta del pasado siglo. Sus cartas trazan dos vidas paralelas, en las que la amistad forjada por la estima recíproca no excluye enfrentamientos metodológicos y conceptuales sobre el ser y el vivir de la historia.

A momentos, las cartas de Américo Castro son casi una llamada de socorro a un amigo cuya honradez y amplitud de miras le convierten en su salvavidas. Las respuestas de Bataillon a Castro —pasado el periodo lejano de su relación de discípulo a maestro, del joven hispanista de los años veinte al autor de El pensamiento de Cervantes— muestran la grandeza y honestidad de un intelectual que, más allá de las diferencias entre sus planteamientos historiográficos, advierte la fuerza innovadora de las ideas de su amigo.

Un libro esencial para los amantes de los epistolarios y de estas dos grandes figuras de nuestra historia literaria.

Epistolario. Américo Castro y Marcel Bataillon (1923-1972). Edición de Simona Munari. Introducción de Francisco José Martín. Biblioteca Nueva. Madrid, 2012. 448 páginas.

Título: La faz de la tierra

Autora: Juana Salabert

 

 

Acercarse a un libro de Juana Salabert es una apuesta por la lectura de rigor y coherencia. Sus historias nunca dejan al lector indiferente, sino que remueve toda la paz interior que, a veces, simulamos tener, y hace que aparezcan esos miedos innombrables que agasajamos y conservamos intactos desde nuestra niñez. Y es que esta obra, La faz de la tierra, no es un libro de entretenimiento, ni de lectura fácil (entiéndase por fácil: liviandad o ligereza) sino es una invitación a adentrarse en un mundo oculto, la trastienda de una familia –la familia de la joven Ela, protagonista de la historia- y la de todo y cada uno de sus miembros.

La madurez de Juana Salabert para manejar las distintas situaciones y momentos de la narración, junto la voz directa, precisa, hacen que la complejidad de la estructura del libros se difumine entre sus hojas y ofrezca un apasionante relato, duro, lleno de ansiedad, pérdida de voluntad de sus personajes, desamor, huídas,  muerte, y, sobre todo, miedos; miedos escondidos en el interior que no deja muestran señales fuera de los protagonistas, pero los destroza por dentro.

Mentiríamos si dijéramos que el lector, enfrentándose a este drama, va a divertirse, pero podemos asegurar que disfrutará con el estilo y la capacidad de la escritora para transmitir historia de una complejidad enorme.

 Título: Interiores

Autor: Antonio Luis Ginés

 

 

La exquisita editorial sevillana La Isla de Siltolá - cuyos libros de poesía son fácilmente reconocibles, gracia a sus cubiertas ajedrezadas con cuadros de colores - nos ofrece el último poemario del escritor cordobés Antonio Luis Ginés (Iznájar, 1967), titulado “Interiores”.

Antonio Luis ha configurado una obra excepcional, profundamente emotiva y reflexiva, una mirada interior que busca el sentido último de su existencia actual, justo en la edad donde la vida parece tambalearse en la cuerda del equilibrista, un pulso bibliográfico donde está presente lo ausente y nunca está ausente el amor, hilo sutil que entrelaza lo visible y lo invisible, que cose los treinta y seis poemas que conforman este volumen poético.

El libro, dividido en tres partes, son la línea que traza el tiempo existencial del poeta: “Raíz”, una primera parte donde la familia configuran el hábitat de cada mañana, “Aproximación” es el paso sigiloso del poeta hacia la intimidad que sugiere la poesía, hasta llegar al “Peso específico” que fusiona lo interior con lo exterior, la piel con las entrañas.

Como buena poesía que es, remueve al lector en cada verso, no lo deja indiferente y le hace pensar si los poemas fueron escritos por él o para él, como si todo lo que allí se representa no son más que gotas que destilamos universalmente.

Un buen libro para despedir este año 2013, que ya nos abandona a nuestra suerte.

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