Título: Lo que mueve el mundo

Autor: Antonio Luis Ginés 

 

 

En mayo de 1937, miles de niños vascos partieron del puerto de Bilbao rumbo al exilio. Entre ellos se encontraba Karmentxu, una niña de ocho años que fue acogida en Gante, Bélgica, por el escritor Robert Mussche. La vida de Robert cambiará con la llegada de la niña, su implicación en la resistencia durante la Guerra Civil y el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial. Heredera de Sostiene Pereira de Tabucchi o El último encuentro de Sándor Márai, esta novela es la historia que el propio autor le cuenta a su mejor amigo, recientemente fallecido, «la historia de un héroe anónimo, de esos que vemos por la calle».

Aunque el viaje al exilio de Karmentxu sirva inicialmente como detonante de la historia, después pasa a un segundo plano, y el centro lo ocupa el propio Mussche, su relación con el escritor Herman Thiery (que usó en sus obras el seudónimo Johan Daisne), su compromiso con la resistencia contra los nazis y su deportación a un campo de concentración en los últimos meses de la guerra.

Kirmen Uribe, tras el éxito de su primera novela “Bilbao-New York-Bilbao” (Premio Nacional de Narrativa, 2009) nos ofrece este extraordinario libro que, aunque alejado de su primer trabajo, mantiene algunas líneas coincidentes como el ejercer de narrador el propio autor del texto (aunque en un plano más sutil), o recorrer diferentes tiempos y espacios (Bilbao en la Guerra Civil, Bélgica antes y después de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra, Alemania,…) y repetir algunas constantes temáticas (la amistad, la guerra, la propia escritura)

En el siguiente link podéis ver un interesante booktrailer sobre “Lo que mueve el mundo” de Kirmen Uribe.

http://www.youtube.com/watch?v=_4QDvKgU3MM

Título: Ofelia y otras lunas

Autor: Javier Vela

 

 

El poeta Javier Vela vive en el umbral de los treinta años y nos ofrece este sugerente poemario, con el que ha conquistado el XIX Premio de Poesía Cuidad de Córdoba “Ricardo Molina”. Ya, en su anterior libro Imaginario denostaba una poesía existencial y simbólica que entusiasmó a sus lectores; con Ofelia y otras lunas realiza un cambio de registro de gran calidad, donde la imagen es el reflejo exacto de sus versos, una literatura llena de sensibilidad, de luz, de realidad, de la realidad que el autor trata de transmitir donde se atisban sus propias experiencias.

El libro está estructurado en dos partes, de distinta forma constructiva pero sí ambas asociadas por similitud temáticas. La primera parte está llena de obsesiones, de memoria y de olvido, de pasado… La segunda nos sumerge en la musicalidad, en el tema de Ofelia, un canto al eterno femenino que vive y sobrevive alojada en algún lugar de la mente del poeta. Ofelia es el deseo, la ternura, la pasión, la idealización del ego y de Eros, la sensualidad que late en lo más profundo del género humano; el ensueño.

Ofelia y otras lunas es una buena manera de recibir el otoño, y de hacernos olvidar a algunos lo que somos y, a otros, lo que nunca llegaremos a ser.

Buen poeta y buena poesía.

Título: Las lágrimas de San Lorenzo

Autor: Julio Llamazares 

 

 

Hace unos meses leí un artículo que recordaba que, en este año 2013, se cumple el 25 aniversario de la edición de “La lluvia amarilla”, la novela más emblemática de Julio Llamazares (León, 1955), uno de los grandes narradores de esa nómina de escritores leoneses (de nacimiento o adopción) que tantas buenas letras nos ha dejado (Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre, Antonio Colinas o José María Merino, entre ellos).

Aproximadamente por la misma fecha (abril de este año) se anunció la publicación del último libro actualmente escrito por Julio Llamazares, “Las lágrimas de San Lorenzo”, lo que me llevó a su lectura de manera inmediata. Y la alegría fue inmensa al volver a encontrar a aquel mismo escritor que me hizo disfrutar tánto con la lectura de su novela más emblemática.

Las lágrimas de San Lorenzo” es un libro que ofrece una visión de la vida como consecuencia del paso del tiempo y la impronta que éste va dejando en las personas cuando se acercan a una cierta edad. No es un libro puramente autobiográfico, pero sí denota atisbos de las reflexiones de su autor, que expresa con un trasfondo poético, lírico, insuperable.

Julio Llamazares vuelve a darnos todo lo que lleva dentro, su profundidad literaria y su visión sobre ese caminar del tiempo, que simboliza e inspira en el motivo repetido del fenómeno astrológico que ocurre en agosto durante la noche de San Lorenzo, cuando se visualiza una lluvia de estrellas fugaces que conocemos como lágrimas; tan fugaces como la vida, que dejan una señal de cada uno de nosotros que apenas dura lo que dura el recuerdo que hayamos dejado.

En el capítulo de cierre, de este magistral libro, hay una pregunta que resalta sobre el resto del texto. Una pregunta que dice “¿No será Dios el tiempo?”.

Título: La isla del tesoro

Autor: Robert Louis Stevenson 

 

 

Este año se cumplen 150 años de la primera edición del libro “La isla del tesoro” del escritor escocés Robert Louis Stevenson. Aunque originalmente esta obra fue publicada por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882, bajo el título de The Sea Cook, or Treasure Island.

Un misterioso marino con una pata de palo se esconde en la posada Almirante Benbow, y desde el momento en que el joven Jim Hawks se apodera del mapa de una isla desierta donde se esconde una fortuna en oro robado, nada volverá a ser igual.

Jim, Squire Trelawney y el doctor Livesey se embarcan junto al capitán Smollet en la Hispaniola rumbo a la más fascinante aventura de todos los tiempos. Pronto descubrirán que la tripulación está formada por villanos y filibusteros a las órdenes de John Silver, cocinero y pirata a bordo, quien también codicia el tesoro...

Esta obra, auténtica aventura de piratas para niños y no tan niños, ha sido fuente de inspiración en el cine, en la televisión, en la literatura, en cómics e incluso en videojuegos. Stevenson nos relata en primera persona, a través del joven Jim Hawkins, una de las novelas atemporales, evocadora de mundos y paisajes absolutamente distintos a los nuestros, consiguiendo que su texto se haya convertido en un clásico que no debería faltar en el estante de ninguna casa.

Ahora, que se cumplen 150 años de que viera la luz, es una buena oportunidad para retomar su lectura, o adquirir un ejemplar y disfrutarlo como si fuéramos aún ese niño que alguna vez fuimos, o somos y nunca dejaremos de ser, hasta el último día de nuestras vidas.

Título: La navaja de Buñuel

Autora. Carmen Vega

 

 

No suelo coger las llamadas cuyos números desconozco, que no tenga grabados en mi agenda o en mi cada vez más corta memoria, pero aquella tarde de marzo –mientras viajaba de mi casa al bar de mi amigo Pepe- algo me dijo que debía atender al teléfono. La voz, reconocible al instante, era la voz de mucho tiempo atrás, la voz de una mano amiga que –sin saberlo-  te ofrece ayuda y te reconforta, que te invita a atravesar el tiempo y el espacio y te sitúa, junto a ella, sentado en un café conversando. Lo que yo no podía imaginar era que aquella llamada me ofrecería la oportunidad de disfrutar de la lectura de un libro que ya se quedará conmigo para siempre; no en mi memoria, que lentamente se desgasta, sino en el alma que todo lector tiene y en ella escribe frases como “La pluma de pájaro muerto de tanto volar me pertenece”, o poemas sin título como aquel que dice comenzó Goethe…. “Hay que elegir entre el orden y la libertad. Sin fortuna, he tenido que decidirme por el orden.”

La navaja de Buñuel, de Carmen Vega (Pinos Puente, Granada, 1953) es un regalo de los dioses, su agilidad en el verso, de su prosa, de su poesía, o estas breves narraciones que configuran este texto iniciático, este viaje desde los primeros tiempos reflexivos a una actualidad trabajada y creada a base de golpe duro, de frase seca y hondo coraje que denota su pelea constante por una identidad labrada y merecida, como todo aquello que surge de la verdad y del amor.

La amplitud de su vocabulario es un añadido más que invita al lector a ampliar su conocimiento y su deleite. Carmen Vega –ganadora en 2003 del Primer Premio de Hiperbreves de la Feria del Libro de Madrid- es una magnífica escritora, una belleza poética que generosamente comparte, en estos veintiún breves textos, toda su experiencia vital.

Yo no soy poeta”, fueron casi sus primeras palabras al descolgar el teléfono, pero yo no estoy de acuerdo, Carmen Vega es una poeta –o poetisa- como la copa de un pino.

Esta navaja no puede faltar en ninguna casa.

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