Título: El pianista

Autor: Manuel Vázquez Montalbán

"A Nerea, por su insuperable afán de recuperación y porque las adversidades -que ya se van- no le han quitado ni un átomo de felicidad a su sonrisa.

Un beso enorme, amiga."



"Mi dulce Amanda va creciendo entre vacilaciones y apoyaturas en la propia voz de tenor ligero de Rosell, que canta las notas que las manos no recuerdan."

 

De inevitable podríamos catalogar el libro que recomendamos este mes, y más que por el libro en sí -magnífica representación de la obra de quien nos ocupa- es por su autor, quien nos abandonó repentinamente para siempre el pasado mes de octubre, tras su muerte en el aeropuerto de Bangkok, como lo hubiera hecho cualquier de sus personajes. Y es curioso que siempre que sufrimos algún tipo de pérdida utilicemos palabras derivadas del verbo "abandonar", quizás porque es lo que sentimos en primera instancia. En el caso de Manuel Vázquez Montalbán, el hecho de que su obra quede en nuestras manos nos alivia de su pérdida; nos seguirá haciendo disfrutar con su genial estilo narrativo, sus míticos personajes, su manera de describir las situaciones y los trozos de la historia española más reciente y, especialmente, de su Barcelona natal, que muchos de vosotros quizá hayáis vivido, pero otros más jóvenes como yo, no.

Del libro El pianista, podemos comentar que se trata de una reflexión sobre el papel del artista en la sociedad contemporánea. En esta novela asistimos a la confrontación de dos vidas: frente a la patética imagen del protagonista, un pianista que es símbolo de una España que ha perdido la guerra, no una sino varias veces, aparece la figura de un compositor con éxito, que ha vivido la bohemia feliz del París de las vanguardias. La historia está enmarcada en tres escenarios distintos: la Barcelona actual, la de los años cuarenta y el París de 1936.

 

Del poeta, periodista y novelista Manuel Vázquez Montalbán, qué podemos decir que muchos de vosotros no conozcáis. Nacido en la ciudad condal, Barcelona, fue un apasionado escritor toda su vida, comprometido constantemente, tanto en sus actos como en sus obras, con la política y la crítica social, siempre al lado de los más desfavorecidos y enmarcando siempre sus textos en la cultural popular y las vivencias cotidianas de los barrios.

Premio Planeta en 1979 con Los mares del sur; Premio Nacional de Literatura en 1991 por la novela Galíndez sobre el asesinato del político en la República Dominicana; Premio Nacional de las Letras Españolas en 1995; el Internacional de Literatura Policíaca en Francia y el Premio de la Crítica han engalanado una extensa obra, que entre sus títulos más importantes tenemos: Una educación sentimental, Movimiento sin éxito, A la sombra de las muchachas sin flor y Coplas a la muerte de mi tía Daniela, Praga, Memoria y deseo, Pero el viajero que huye, Recordando a Dardé, El pianista, Asesinato en el Comité Central, o ensayos como El estrangulador, Manifiesto desde el planeta de los simios y Pasionaria y los siete enanitos. También ha escrito artículos periodísticos en El País, Interviú y La Vanguardia, además de guiones como el de su novela El laberinto griego, que fue llevada al cine en 1993.

Os recomiendo, sin duda alguna, a todos los que queráis conocer más detalle sobre la vida y la obra de este autor, creador del mítico personaje policial de Carvalho, la página web www.vespito.net/mvm.


 

Título: " Suicidios ejemplares "

Autor: Enrique Vila-Matas

"Pero no hagamos ya más literatura. Por este mismo correo (o mañana) te envío, certificado, mi cuaderno de versos, que guardarás, y del que podrás disponer para cualquier fin como si fueras yo mismo. (...) Adiós. Si mañana no consigo la estricnina en dosis suficientes, me arrojaré al metro... No te enfades conmigo."

Mario de Sà-Carneiro (en carta a Pessoa del 31-3-1916)

 



Enrique Vila-Matas es un escritor con un talento exquisito, con una escritura donde, podríamos decir, se paladean sus ideas entre la extravagancia y lo cotidiano, que subraya, toca, llega a nuestras propias ideas actuales, pasadas, futuras incluso, donde todos convocamos por un segundo, tal vez, por un instante, la muerte. En este libro trata de entregarnos un hermoso catálogo de cómo acabar con la propia vida de una manera digna, concibiendo el suicidio con una de las bellas artes; conocer las nobles opciones que se tienen a nuestro alcance para llegar a esa meta, a ese fin al que todos llegaremos: la muerte, por voluntad propia.

Y no pensemos que se trata de un libro macabro, ni morboso, sino la investigación de un autor por llegar a entender qué puede llevar a una persona a tomar esa decisión, sus últimos pensamientos, sus últimos indicios de conciencia; un texto llenos de placeres, de meditaciones cercanas. Como él mismo dice en el prólogo, un itinerario secreto y personal que nos invita a que seamos nosotros mismos los que, recorriendo nuestra geografía interior, tratemos de conocernos y entender esas cosas que nos parecen no entendibles. Leedlo y ya me contaréis.

 




"Quizás la mayor preparación para sobrellevar la vida fuera aprender el arte de romper con todo
lo que nos resulta atractivo o nos parece imprescindible...convertirse en un perito
de las despedidas."
Enrique Vila-Matas, El Viaje Vertical


Enrique Vila-Matas nació en Barcelona en el año 1948. Colaborador en diversas publicaciones, con una obra extensa de ensayos, artículos periodísticos y novelas, se sitúa, sin duda, entre uno de los escritores con mayor talento de nuestra literatura actual. Tachado en ocasiones de escritor raro, y de trasladar su excentricidad a sus obras, es un sibarita de las ideas y las palabras, consiguiendo una simbiosis perfecta entre ambas cosas.

Se dio a conocer en el mundo literario como narrador en 1973 con Mujer en el espejo contemplando el paisaje. Luego escribió otras muchas obras, entre las que destacan La asesina ilustrada (1977), Impostura (1984), Historia abreviada de la literatura portátil (1985), Una casa para siempre (1988), Suicidios ejemplares (1991), Hijos sin hijos (1993), Lejos de Veracruz (1995), Extraña forma de vida (1997), El viaje vertical (1999) y Bartleby y compañía (2000). Obtuvo con El viaje vertical el prestigioso premio Rómulo Gallegos, imponiéndose a otras 250 obras de 18 países distintos.

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