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Título: Cielo Nocturno

Autora: Soledad Puértolas

"Llega un día en que me pregunto qué hacer con el pasado,
que cada vez es más lejano y, por tanto, cada vez me reconozco menos en él"

 


 

El tiempo que pasa nos deja algunas huellas imborrables; los episodios de la infancia, la adolescencia y la primera juventud -luego vienen muchas otras- nos marcan para siempre muchos de los comportamientos que en la vida adulta mostramos al mundo, como heridas abiertas que son difíciles de cerrar. Algunos optan por no mirar el tiempo pasado y seguir hacia delante buscando señales en el cielo que le ayuden a dirigir sus pasos; otros sí miran hacia atrás y buscan esas mismas señales en el cielo nocturno del pasado. 

Y así nos muestra este magnífico libro Soledad Puértolas, como una mirada, desde la mujer madura, hacia su infancia, 12 años en un colegio de monjas de la ciudad de Zaragoza, y a su época en la universidad, llena de conflictos internos y externos, con una agitada lucha estudiantil; curiosamente descrita con más detalle la primera etapa infantil que la segunda universitaria.

En todo ese proceso se mantiene el conflicto entre el mundo y el yo íntimo, la necesidad de libertad personal y la búsqueda constante de señales -en el cielo estrellado- que la guíen, las mismas señales buscadas en la madurez en el fondo azul oscuro del pasado. Lugares como Donosita, Iruñea y Zaragoza son recorridos a lo largo del texto y de la vida de la protagonista, así como las relaciones de ésta con la familia Moraleda, familia de peso que ofrece el contexto moral y social de la época. Cielo nocturno es un libro escrito con la elegancia, la rica y sutil manera a la que esta autora ya nos tiene acostumbrados.

 

 

Soledad Puértolas nace en Zaragoza, el 3 de febrero de 1947. A los catorce años se traslada, con su familia a Madrid. Estudió Periodismo y Ciencias Políticas. Después de casarse, pasa una temporada en Tronheim, Noruega, y unos años en Santa Bárbara, California. De regreso a Madrid, empieza a darse a conocer como escritora en 1979, cuando obtiene el Premio Sésamo con El Bandido doblemente armado. Está casada y tiene dos hijos. Reside en Pozuelo de Alarcón, Madrid.

En el 1989, ganó el premio Planeta con Queda la noche. En el 1993, fue recompensada del premio Anagrama de Ensayo con La vida oculta. En el 2000, fue galardonada del premio NH del mejor libro de relatos con Adiós a las novias. En el 2001, obtuvo el premio Glauka 2001 en reconocimiento a su obra literaria y a su trayectoria intelectual y personal en el ámbito de la cultura. En el 2003, recibió el Premio de las Letras Aragonesas 2003. Con este Premio, Aragón celebra a una autora "consagrada" y "netamente aragonesa". A partir de 2006 y hasta 2012, forma parte del Patronato del Instituto Cervantes. 

 

Título: El Perseguidor

Autor: Julio Cortázar

 

 

Hay libros que se vuelven indomables, aparecen y desaparecen de nuestra vista y nada podemos hacer para evitarlo, como si tuvieran vida propia y bailaran en nuestra biblioteca. A mí, con los libros de Julio Cortázar me ocurre lo mismo, entran y salen de mis lecturas en momentos concretos, ellos sólos se posan sobre la mesa, el recodo del estante, o incluso en el suelo, y provocan en mí situaciones especiales, como esa música lejana que suena suavemente en nuestra mente y de pronto resurge con una fuerza y un ritmo que se apodera de toda nuestra atención. Los libros de Julio Cortázar son la banda sonora de mi existencia.

Y es este libro, El perseguidor, el mejor representante literario de la relación entre la música, la temporalidad y la literatura. La música del jazz, que atraviesa el relato desde el principio al final, como una aguja que lentamente hila página a página, frase a frase, con sus notas parecidas a las palabras. La magia del Jazz, la música por excelencia del siglo XX, que contagia al autor a lo largo del relato y lo llena de variaciones, de niveles, de swing, como el sonido de un saxo que sube y baja, que vuelve y se lanza al vacío, que retumba o suena sólo en su propio lenguaje, en las escenas donde describe el último tramo de la vida del gran músico de Jazz, Charlie Parker, representado en la figura del personaje Johnny Carter, y su relación con sus amigos y con el narrador de la historia: un crítico de Jazz, admirador del genio musical, y que estará siempre a su lado.

La temporalidad, por el reflejo de la existencia de dos tiempos en el texto: el tiempo medible, convencional, el habitual, y el tiempo que manifiesta Johnny Carter, que no se deja medir, ni atrapar por las medidas establecidas. Ambos sólo son coincidentes a través de la música, cuando Johnny toca el saxo. Nunca más.Y de la literatura, nada os tengo que contar: es Julio Cortázar. Leedlo y disfrutad.

 

 

Julio Cortázar nació en Bruselas, pero sus padres se trasladaron pronto a Buenos Aires. Estudió en la Escuela Normal de Profesores y fue profesor de Lengua y Literatura francesa en varios institutos de la provincia de Buenos Aires, y más tarde en la Universidad de Cuyo. En 1951 consiguió una beca para realizar estudios en París y ya en esta ciudad pasó a ser traductor de la UNESCO, trabajo que desempeñó hasta su jubilación. Un rasgo importante de su vida es que a raíz de un viaje que realizó a Cuba, invitado por Fidel Castro, se convirtió en gran defensor y divulgador de la causa revolucionaria cubana, como años más tarde haría con la Nicaragua sandinista. Mantuvo, a lo largo de su vida, un compromiso político activo, sobre todo en defensa de los derechos humanos. Formó parte del Tribunal Russell II que, en 1973, juzgó en Roma los crímenes llevados a cabo por las dictaduras latinoamericanas. Resultado de esta actividad fue su libro Dossier Chile: el libro negro.

Viajero impenitente e intelectual abierto, fue uno de los protagonistas del boom de la literatura latinoamericana. Entre sus primeras obras está Los reyes (1949), un poema en prosa centrado en la leyenda del Minotauro. El tema del laberinto reaparece en Los premios (1960), una novela que gira alrededor del crucero que gana un grupo de jugadores en un sorteo, y que se va convirtiendo a lo largo del relato en una auténtica pesadilla.

El Cortázar de los cuentos ha creado escuela por sus propuestas sorprendentes, su aprovechamiento de los recursos del lenguaje coloquial y sus atmósferas fantásticas e inquietantes que pueden emparentarse con las de los relatos de su compatriota Jorge Luis Borges. Entre las colecciones de cuentos más conocidas se encuentran Bestiario (1951), Las armas secretas (1959), uno de cuyos relatos, El perseguidor, se ha convertido en un referente obligado de su obra; Todos los fuegos el fuego (1966); Octaedro (1974), y Queremos tanto a Glenda (1981). Entre el relato y el ensayo imaginativo de difícil clasificación se encuentran Historias de cronopios y de famas (1962), La vuelta al día en ochenta mundos (1967) o Último round (1969). También escribió algunos poemarios como Presencia (1938), Pameos y meopas (1971) o Salvo el crepúsculo (póstumo, 1985).

Cortázar también ha escrito breves ensayos, como Algunos aspectos del cuento, en el que establece las diferencias entre novela, que implica varios acontecimientos en sucesión, y cuento, un acontecimiento principal que sirve de núcleo alrededor del cual se articulan las acciones del personaje y todos aquellos elementos significativos que, como la metáfora, el símbolo o las referencias a determinados objetos o situaciones, anuncian al mismo tiempo que, creando pistas inciertas o ambiguas (origen de la tensión del relato o intriga), ocultan el desenlace. Aplicando la terminología del boxeo, Cortázar dice que la novela gana por puntos y el cuento por knock-out. Insiste en la necesidad de condensación y en que no hay temas importantes y temas insignificantes: cualquier tema, aun el más trivial (y para demostrarlo cita los cuentos de Chéjov), puede volverse significativo gracias a un buen tratamiento literario. Ejemplo de ello es el cuento Continuidad de los parques, en el que un hombre está leyendo una novela que narra cómo conspiran una mujer y su amante para matar al marido, que resulta ser el señor que lee la novela.

Rayuela (1963), la obra que despertó la curiosidad por su autor en todo el mundo, compromete al lector para que él mismo pueda elegir el orden en el que leerá los capítulos: de manera sucesiva o siguiendo un esquema de saltos que el autor ofrece en el comienzo del libro, pero que no excluye -al menos hipotéticamente- otras alternancias posibles.

Cortázar llevó después estos planteamientos estéticos a su novela 62 / modelo para armar (1968), obra que toma su nombre del capitulo 62 de Rayuela, que no se lee si se sigue el orden fijado por el autor. Con el trasfondo político de la situación latinoamericana y de la vida de unos exiliados en París, pero con las mismas inquietudes literarias, publicó en 1973 El libro de Manuel.

Título: Oásis prohibido

Autor: Manuel Senra

""Nada está aquí porque nace de pronto.
Las cosas son porque la luz las nombra."

Del poema "Lo que el olmo no sabe", de Manuel Senra

 

 

Los recuerdos son ese lento paseo que da la soledad por el tiempo pasado hasta llegar a la infancia más lejana, un largo camino que iniciamos cuando empieza, de pronto, a atisbarse esa delgada línea -tiempo varado contra el azul del cielo-, que es nuestro horizonte. Oasis prohibido es un profundo poemario escrito por Manuel Senra desde su madurez y desde sus recuerdos; sus recuerdos evocadores de una niñez que no debió de ser sencilla, sino más bien difícil, oscura, sombría y llena de incertidumbres; y su madurez como la reflexión que lo empuja a encontrarse en sus versos, en toda la dimensión del hombre que se mira a si mismo y plasma lo que ve en su interior con su poesía, de una lírica realmente evocadora. 

Oasis prohibido está dividido en dos partes. Una primera parte compuesta por doce poemas -sin títulos, simplemente numerados- donde habla de su infancia como la fragua del hombre futuro y su futura poesía -"aquella infancia sin apenas música / fue en cambio el nido en que guardé mis versos."-, o aparece la terrible duda, el miedo al ocaso del día, a la aparición de la noche como muerte pasajera y la esperanza de llegar a un nuevo día -"Hasta del sol me quedaba la duda / si con su muerte ya definitiva / volvería a encender luz en mis ojos"-, o la urgencia de ser hombre cuanto antes, como la única manera de huir de la niñez y su incertidumbre. La segunda parte, también compuesta por doce poemas -todos titulados, en esta ocasión- nos habla de la construcción del recuerdo como el regreso, como un recuento del tiempo y de sus sueños, aunque no olvida, sino insiste, en la importancia de la luz como un triunfo cotidiano -"en mí la luz es vida"-, y tras el reconocimiento de su propio origen, la incertidumbre se traslada al futuro -"Ya sé mi origen, ¿y ahora adónde voy?"-, o la muerte a la pérdida de la memoria que invade al hombre cuando "deja ya de mirarse".

Realmente, amigos, su lectura es muy recomendable.

 

  

Manuel Senra nace en Arcos de la Frontera (Cádiz) aunque actualmente reside en Sevilla, donde trabaja como columnista y asesor literario. Ha obtenido numerosos premios; Alhoja de Oro (Sevilla, 2006), Semana Santa de Cádiz (Jerez, 1997); La Bella Quiteria (Albacete, 2000); Juegos Florales de Sevilla (1997). El 2º de Alfambra (Teruel 2007). Los terceros de Alcandora (Albacete, 2005), Cervera de los Montes (Toledo, 2007) y el Bustarviejo (Madrid, 1991). Y finalista en Poesía Digital (2007), así como varias menciones de honor, y seleccionado en distintas antologías.

Título: Poesía Unida

Autor: Francisco Vélez Nieto

        "Puedo llenar este espacio de recuerdos, también de cantares ya olvidados [...] Todo menos atrapar el sueño del viento que pasa y no se queda."
                                                                                             Versos del poema "Aire de recuerdos 
 
 

Vida y obra unidas en los versos hilados por el fino lino de la memoria, eso es Poesía unida. La voz del poeta sosegada tras el viento del recuerdo y la reflexión profunda de sus palabras. La voz del poeta que sabe escribir lo que siente, lo que piensa, y transmitir su visión de un mundo real, para nada imaginario, y que lo lleva consigo dentro hasta la última parada. Francisco Vélez Nieto es un poeta comprometido, con un sentido vital, humano y sencillo, envidiables; crítico cuando es necesario, emotivo siempre, especialmente cuando nos habla de sus recuerdos, o de su infancia, o de las piedras milenarias de su amada Itálica, que contempló durante tanto tiempo: "Estas piedras deberían ser amadas / como las niñas de ojos que contemplan / la vida poseída de pasiones y deseos". Un poeta que escribe y habla a los poetas - a Manuel y Antonio Machado, a Alberti, a Shakespeare...- con la misma admiración y respeto que ellos podrían haberlo hecho de él. Un poeta que nos entrega su corazón de poeta en un poemario de una belleza y exquisitez extrema, y que recopila gran parte de su obra poética dispersa. Un libro lleno de vida, de fragmentos de vida, de lo que su memoria recuerda como testigo de momentos imborrables que nunca consiguió arrastrar el viento.

Leer Poesía unida es respirar, respirar al compás de sus versos y tocar esa soledad sonora que hay detrás de todo esto que nos acompaña, en cada latir cotidiano que algunos optimistas llaman vida y otros, los más escépticos, el pasar del tiempo.

 

 

Francisco Vélez Nieto es escritor, poeta y crítico literario, nacido en Lora del Río (Sevilla). En verso tiene publicados los libros: La otra historia de siempre, Excepto la derrota, Memoria ante el espejo, Itálica y otros poemas (IV ª edición, Finalista del Premio de Críticos del Sur, año 2006). Los cuadernos: Poetas en el aula, Poetas y humanistas y Cuadernos abiertos. Además, es editor y coordinador de las antologías Antología del Olivo, Homenaje a la bicicleta y Poetas en el camino. Antología de poetas jóvenes en Sevilla.

Fue fundador de la revista poética ÉXODO y está incluido en las antologías Nueva Poesía Sevilla, Poetas en Sevilla, Ánfora Nova, Homenaje al soneto y Soleares, entre otras. En prosa, es autor de Itálica y el Monasterio de s. Isidoro del Campo (Guía para el paseante) 2ª edición (Agotada), así como coautor de varios libros. Articulista y crítico literario, es colaborador habitual de diversos periódicos y revistas nacionales: El Correo de Andalucía, Grupo Casco Antiguo, Diario de Málaga (Suplemento de Libros), Andalucía en la Historia, La República de las Letras (Madrid), Cuadernos para el Diálogo (2º etapa) y otras publicaciones.

Actualmente es miembro asesor del Centro Andaluz de las Letras de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Miembro del Pacto Andaluz por el Libro y Presidente, hasta 2009, de la Asociación Feria del Libro de Sevilla.

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