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Scott
Hamilton, es
uno de los primeros saxofonistas de jazz contemporáneos que
demostró en plena década de los setenta que había algo mas en
la música que el pop y el rock and roll.
La vida de este conocido compositor está ligada desde muy joven
al mundo de la música. Así, en su localidad natal, Providence,
de Rhode
Island (USA)
acostumbra a tocar desde muy joven clarinete y piano, antes de
formar parte en una formación de rock, donde interpreta blues.
Comenzó a tomar lecciones de saxo a finales de los años sesenta
y a tocar esporádicamente como aficionado en los clubes de Nueva
Inglaterra
mientras adquiría la confianza y la madurez necesaria para dar el
salto a New
York, la
capital del jazz en el ultimo cuarto del siglo XX. Fue en 1976
cuando dió el salto a la ciudad de los rascacielos y allí
acompañó a las viejas glorias de la época del swing como Tiny
Grimes, Benny
Goodman o Roy
Eldridge.
Inmediatamente levantó una inusitada expectación por su estilo
vigoroso, un tono exuberante y un gusto musical exquisito. Aquel
mismo año trabajó junto al trompetista, Warren
Vaché y al
año siguiente debutó en los estudios de grabación para el sello
"Concord
Jazz"
la casa discográfica con la que todavía tiene contrato.
Scott
Hamilton,
tenia la virtud de sonar como los saxofonistas clásicos del jazz
lo que le valió el reconocimiento de la critica y del publico.
Durante los años ochenta, Hamilton fue un invitado permanente de
la Newport
Festival All Star,
la banda por excelencia del festival americano y hoy es un interprete
maduro y seguro que combina calidad y swing de manera impecable.
Ya en los años ochenta, tras un período de inactividad debido a
problemas personales, su nombre se hace un hueco entre los mejores
jazzistas contemporáneos, con discos muy elogiados como el "Groovin
High Live alt E.J.s"
o "Plays
Ballads",
entre otros.
En los últimos años su actividad
musical ha sido imparable, impartiendo conciertos a lo largo de
todo el mundo y publicando discos de tan interesantes como "East
of the Sun",
"Live
at Brecon Festival"
o "Organic
Duke".
Y en 1991, graba su obra maestra, el disco titulado: "Race
Point"
una grabación merecedora de estar entre los mejores discos de
jazz de la década.
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