|
Shirley
Horn comenzó a estudiar piano muy temprano, con sólo cuatro años.
Después de estudiar en la Universidad de Howard, Horn forma su primer trío
en 1954, y a comienzos de los años sesenta, ya atrae la atención de Quincy
Jones y Miles Davis. Este último se
interesó por su primer trabajo, Embers
and Ashes, y la invitó a abrir sus conciertos en el Village
Vanguard de Nueva York. Shirley
grabó tres discos entre 1963 y 1965 para Mercury y Paramount, pero
decidió formar una familia en lugar de continuar con su carrera.
A principios de los 80 retomó su camino musical y comenzó a grabar para
Steeple Chase, aunque su salto más importante lo daría cuando
firmó con Verve. Fue
en los años 90 cuando consiguió el merecido prestigio internacional
gracias a una sucesión de grabaciones maestras para esa compañía. Ocho
nominaciones consecutivas a los Grammy y un premio en 1998 en la categoría
de Mejor Disco de Jazz Vocal por su: I
Remember Miles
atestiguan por qué cada vez se la considera más como una de las mayores
estilistas de la canción que hayan existido. En 1990, no mucho
antes de su muerte, Miles Davis añadió las
grandiosas notas de su trompeta a la canción: You
Won’t Forget Me. Ocho años más tarde, ella correspondió a
ese gesto con el álbum citado, maravilloso tributo por el que recibió un merecido Grammy. Con
Verve también ha grabado You’re
My Thrill en el año 2001 y su último disco editado hasta la
fecha, en 2003, May the Music Never End, donde
por primera vez canta sin su piano y cede ese instrumento a George
Mesterhazy y al maestro Ahmad Jamal.
En
You’re My
Thrill, Horn aplica su particular alquimia a once canciones clásicas
y contemporáneas con una habilidad tal que transmite una inmensa sensación
de paz. Ejemplos de ello son la balada que da nombre al álbum, capaz de
cortar la respiración, I
Got Lost in His Arms. Este
disco permitió de nuevo el encuentro de Horn con Johnny
Mandel, que produjo y orquestó también su anterior trabajo,
Here’s to Life.
En
May
the Music Never End,
Horn vuelve a brillar a través de una impecable selección de temas
originales y standards. La canción que da título al disco fue escrita
especialmente para ella por Norman
Martin,
quien ya compusiera para ella uno de sus temas más conocidos, Here’s
to Life,
que fue también el título de su álbum de 1992, el más vendedor de sus
lanzamientos hasta la fecha. Su delicioso homenaje a Duke
Ellington tiene
como invitado al fiscornio a una de las más jóvenes estrellas del jazz contemporáneo,
Roy Hargrove.
Otro invitado de lujo en el álbum es el mítico pianista Ahmad
Jamal, el
cual rinde homenaje a Horn al acompañarla al piano en dos de los cortes
del disco. Es la primera vez que Jamal acompaña a un/una vocalista al
piano. Otros temas incluidos en May
the Music Never End
son una maravillosa versión del Yesterday
de los Beatles, o la estremecedora versión en inglés del Ne
me quitte pas
de Jacques
Brel.
Cuando Shirley
Horn canta, es capaz de cambiar nuestra manera de escuchar una
canción. Es una de las últimas grandes damas del jazz vocal de siempre,
el imperecedero, que sabe crear de una forma magistral y sutil una sensación
de intimidad con el público. Ha sido reconocida en muchos ámbitos como
la mejor cantante-pianista desde Nat King Cole,
demostrando en todo momento una gran capacidad para combinar melodías y
letras y para sacar todo el jugo a los standards inmortales.
|
NOMBRE
REAL: SHIRLEY HORN |