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Fue
en Andalucía donde nació el concepto de tapa allá por la primera
mitad del siglo XIII. Cuentan las lenguas antiguas que en su origen
fueron llamadas así porque se servían acompañando a una bebida
alcohólica -cerveza o vino - y cuyo vaso era tapado en su
embocadura por un pequeño trozo de pan con alguna chacina con
objeto de que en el interior del recipiente no cayeran impurezas o
insectos y de paso el vino conservara su aroma.
La tapa
era una pequeña porción de comida que apareció como forma de alimentación
en el
sistema de trabajo a finales del siglo XIX. Los obreros y
trabajadores interrumpían la jornada laboral el menor tiempo
posible dada la imposibilidad de trabajar sin luz solar y la tapa,
cumplía
a la perfección ese objetivo. Característica común a las tapas de
aquélla época,
era el escaso valor económico de las mismas puesto que el obrero no podía permitirse el lujo de derrochar en las tapas el
dinero destinado a la comida del conjunto de la familia. De ese modo
los ingredientes de las primeras tapas conocidas, eran los más
baratos y disponibles en su tiempo: despojos del cerdo,
camarones, garbanzos, aceitunas, altramuz, bacalao seco, pimientos asados, etc.
Otras teorías avalan la tesis contraria y adjudica el origen de las
tapas en las clases mas pudientes. Para ello se basan en antiguas
recetas encontradas y conservadas durante décadas que por su
riqueza de condimentación, hace pensar que los destinatarios de las
mismas, eran las clases altas de la sociedad. Más allá de leyendas
y mitos sobre su origen, es preciso destacar aquí la definición
que alguien tan eminente en cuestión de letras, como la erudita María
Moliner, (1900-1981), una de nuestras grandes lexicógrafas, en
su prestigioso "Diccionario de uso del español" glosa
el término "tapa" de esta manera en su octava
acepción: "Rodaja de jamón, tocino o embutido que se sirve en
las tabernas cubriendo las cañas y chatos de vino". El origen,
sigue diciendo María Moliner, es andaluz, aunque el término
enseguida pasó al resto de España para designar a cualquier
aperitivo servido como acompañante de las bebidas.
Sea cual fuese su origen, es evidente que desde el punto de vista gastronómico,
el concepto de la tapa, fue revolucionario en su tiempo y se
adelantó, dos siglos atrás, a lo que hoy está de moda en este
mundo globalizado y despersonalizado que se conoce como fast food
o comida rápida, muy en boga en los países
anglosajones. Pero no valen confusiones, la práctica de
la comida rápida, a diferencia de la de la tapa, pierde todo el
encanto y la elegancia de la misma, dado que "tapear" es
un rito pausado que sirve para atemperar los ánimos, provoca la
conversación, ayuda a fomentar la amistad y fortalece la
convivencia con un modelo de vida basado en las relaciones humanas.
Te
invitamos a pasear por el mundo gastronómico de Sevilla, donde
las costumbres gastronómicas se fusionan en una variada muestra de
sabores y recetas ancestrales esperando ser descubierta por el
viajero. La
riqueza gastronómica de la provincia de Sevilla es tan variada como
sus paisajes y productos y la mejor manera de conocerla es
sectorializando nuestras rutas gastronómicas a través de las
comarcas en el caso de la provincia y de los barrios o distritos
cuando se trata de la capital.
La
provincia de Sevilla es la más extensa de la Comunidad Autónoma de
Andalucía y ello hace necesario que escudriñemos cada rincón de
ella para encontrar lo mejor de cada localidad. Sus pueblos y
ciudades gozan de
un extenso patrimonio natural, monumental, gastronómico y cultural
pero, sin lugar a dudas, son sus gentes, abiertas y hospitalarias,
el mayor patrimonio de nuestra provincia.
En sus tascas, bares, tabernas, restaurantes,
mesones y
bodegas, el visitante encontrará una muestra culinaria y
gastronómica difícilmente igualables en el territorio español. Enrique
Becerra, tabernero mayor de Sevilla y amigo incondicional de Apoloybaco,
sostiene que una cosa es comer de tapas -algo que puede rayar en la
vulgaridad- y otra cosa muy distinta tapear, esto es, entregarse en
cuerpo y alma al arte del tapeo.
Desde
este pequeño rincón de nuestra web no pretendemos abarcar toda la
variedad de establecimientos donde poder degustar las exquisitas
tapas sevillanas, dado que es tarea imposible, pero si queremos
aproximar a nuestros visitantes a una pequeña muestra de las
especialidades que Sevilla ofrece, gastronómicamente hablando, a
quienes la visitan.
Hemos querido sintetizar estas excelencias en más de una veintena
de rutas gastronómicas donde degustar
las que creemos son muy representativas, tapas sevillanas.
Todas estas rutas tienen el denominador común de su calidad y de su
originalidad. Y garantizamos que el equipo de Apoloybaco
ha probado insitu las tapas y establecimientos que recomendamos. Es
desde luego una opinión subjetiva, pero es nuestra opinión.
Asimismo advertimos que el visitante encontrará establecimientos de
distinto nivel social; nos guía la calidad de sus tapas más que
las características de los establecimientos. Encontrarán aquí
junto a restaurantes sofisticados, bodegas y tascas típicas donde
el lujo brilla por su ausencia, pero en todos los lugares recomendados
se puede tapear en la barra aquellas que creemos son específicamente
sevillanas, o al menos tiene cierta raigambre de sevillanía.
Sevilla tiene
esperando ser descubierta, una excelente red de establecimientos
gastronómicos, que con independencia de su categoría, es necesario
visitar. Las hemos localizado para ustedes y para hacer más fácil
su búsqueda y su visita, hemos divididos los establecimientos por
sus especialidades y por su situación geográfica en los distintos
barrios y distritos de la ciudad. Será mucho más fácil
recorrerlos todos, con parsimonia y tranquilidad, y disfrutareis
más y mejor de las exquisiteces culinarias que ofrece Sevilla a
través de sus tapas. Esperamos que las disfruten y sean
bienvenidos.
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