La zona ocupada por el barrio de la Macarena es de las más pobladas de Sevilla, sobre todo al referirnos al Distrito Municipal. La misma cubre gran parte de la Zona Norte, desde el margen del Guadalquivir, que ha seguido creciendo hasta abarcar municipalmente hasta el Hospital de San Lázaro y el Cementerio de San Fernando. El actual Arco, junto a la Basílica de la Hermandad de La Macarena, era una de las puertas de entrada a la Ciudad, en cuyo extrarradio se encontraba el Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre, hoy sede del Parlamento de Andalucía, además de multitud de terreros de siembra, cuyas huertas eran gran parte del sustento de la población.
De la solera del Barrio de la Macarena da fe la populosa calle Feria, donde se sitúa la parroquia de Omnium Sanctorum (1249), una de las joyas del arte gótico-mudéjar y donde se fundó la primera Hermandad de Penitencia de la Semana Santa sevillana, la de Jesús Nazareno, conocida como El Silencio y sede la Hermandad de la Reina de Todos Los Santos. En el limite de la muralla que aún se conserva, estaba la Puerta de Córdoba, ya desaparecida (sólo queda un torreón) junto a la Iglesia de San Hermenegildo, un lugar con con claras referencias visigodas. Como última reseña del barrio de la Macarena, cabe decir que la fisonomía del mismo quedó igualmente marcada con las obras realizadas en la calle Torneo con motivo de la Exposición Universal de 1992, que recuperaron para la ciudad el margen del río al desaparecer el antiguo trazado ferroviario.
Las murallas de la
Macarena, autentico enclave histórico de Sevilla conforman los
restos del recinto amurallado de la Sevilla islámica, aunque
durante muchos años se pensó que eran romanas. Los restos
habían sido considerados obra de la arquitectura romana hasta que
los estudios realizados por los investigadores Leopoldo Torres
Balbás (Madrid 1888-1960) y
Juan de Mata Carriazo y Arroquía, (Jódar 1899-Sevilla 1989) pusieron de manifiesto el origen árabe de
estas construcciones militares. Sin embargo, fue en los años 1985
y 1986 cuando los trabajos desarrollados por los arqueólogos Juan
Manuel Campos Carrasco y María Teresa Moreno Menayo con motivo del proyecto de
restauración que afectaron a dos sectores de la muralla
confirmaron que las construcciones pertenecían a la época
islámica. Concretamente de origen almorávides las de la Macarena
y del Valle, y almohade la barbacana del lienzo macareno.
Cuando se derribaron las casas adosadas a
la Puerta de la Macarena y las murallas del mismo sector, las
murallas sirvieron de medianeras para casas de fortuna, porqueras,
gallineros, cuadras y, sobre todo, vaquerías. Entre 1857 y 1871,
los gobiernos municipales contemporáneos derribaron todas las
puertas y accesos de la ciudad, excepto la de la Macarena y el Postigo del
Aceite, y en este último caso por mediar un pleito entre el
Ayuntamiento y el concesionario del Postigo, el Duque de
Medinaceli, que se opuso a desahuciar a unos inquilinos que
habitaban encima del arco del citado postigo y cuyos descendientes
aún viven.
Por otro lado no deja de llamar la atención que habiendo sido
durante todos los tiempos la Puerta de la Macarena, el
lugar por donde más solían entrar
los Reyes y Reinas de España conserve su nombre original y sea la
llamada Puerta Real o de Goles la que ostente ese nombre.
Así por la Puerta de la Macarena entró Isabel y
Fernando, los Reyes
Católicos,
pero por separado. Después fue Carlos I, y la que
luego sería su esposa Isabel de Portugal para la boda que
se celebró en Sevilla y por último fue Felipe IV quién
atravesó las murallas de Sevilla por la Puerta de la Macarena.
Hoy el Barrio de la Macarena es testigo de sus historia y alrededor de él crecen y proliferan algunos de los establecimientos culinarios y gastronómicos más importantes de Sevilla y estos son nuestros recomendados.
