Según Emilia González Sevilla, autora del libro "A la mesa con los Reyes de España", (Ed Temas de Hoy, 1998) el origen de este popular plato viene de la Olla podrida, curioso nombre que según el académico Daniel Cortázar procede de una contracción sincopada de poderida, en el sentido de poderosa, contundente y suculenta. Y este guiso a su vez, procede de la antigua adafina sefardí, un guiso que se preparaba en el Siglo XV los viernes por la noche a fuego lento para que pudiera ser consumido caliente el sábado para así respetar el descanso del Sabbat, su fiesta religiosa semanal. Lógicamente el acompañamiento de cerdo no se producía en esta receta y su carne se sustituía por el cordero. Se tiene constancia de que la Inquisición obligaba a los judíos conversos a que demostraran su adhesión al cristianismo haciéndoles comer la adafina con carne de cerdo para evitar engaños y pillerías.
La adafina se registra en los Cantares (copla 755) del Arcipreste de Hita mostrando su indudable carácter sefardí:
Algunos en sus casas pasan dos sardinas,
En agenas posadas demandan gollerías,
Desechan el carnero, piden las adefinas,
Desían que non combrian tosino sin gallinas.
La Olla podrida originaria de Castilla y León, es la madre de todo tipo de pucheros y cocidos que han llegado hasta nuestros días y no solo en España. No en vano el prestigioso "Diccionario de la cocina francesa", fechado en 1866 asegura que: "..Debemos a España no solo las ollas podridas convertidas en el Pot au feu". Y decir eso es mucho por que el Pot au feu (un plato típico de la cocina francesa que se cocina con carne de buey en un caldo aromatizado por verduras y legumbres) es la bandera de la gastronomía tradicional francesa, el padre de todos los cocidos galos. En España hay muchas formas de preparar el cocido y también de nombrarlo. Así en Asturias y Galicia recibe el nombre de pote debido al recipiente en que se cocina, en Cantabria es célebre el cocido lebaniego con su correspondiente compaño (el equivalente a nuestra pringá) en Cataluña se denomina escudella, en Canarias es el almodrote, en Andalucía, puchero o cocido según se añadiese tocino blanco o chorizo curado en manteca, y en Madrid mantiene el nombre original derivado de su forma de elaboración.
La pringá en el argot sevillano es la formula mágica de mezclar en un solo plato la carne, las morcillas, los chorizos y el tocino del cocido o del puchero. Muy desmenuzados los ingredientes se pueden hacer los célebres montaditos sevillanos de pringá, una delicatessen made in Sevilla. Estos son los sitios donde tomar en Sevilla una buena pringá casera.
