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El continente americano puede considerarse la primera zona historicamente hablando de la vitivinicultura de los denominados "Vinos del Nuevo Mundo". Paradojicamente serán sus cepas las que salven a finales del siglo XIX y principios del XX la viticultura europea, ya que serán replantadas en los viñedos europeos como único antidoto contra la terrible plaga de la filoxera.

Dentro del género Vitis se encuentran más de 80 especies descritas (ARNOLD et al., 2004), originarias del extremo oriental de Asia, Norteamérica, zona caribeña, Australia, región euroasiática y norte de África. Las vides silvestres norteamericanas se encontraban por casi todo el continente antes de la colonización.

Aunque existen datos que confirman que los Olmecas ( una civilización precolombina del sur de México cuya cronología se sitúa entre el 1200 y el 400 a.c), cultivaban la vid silvestre para hacer una bebida con otras frutas y miel, así como otros vestigios que se han encontrado, indican que entre el 400 a.C. y el 10 d.C. utilizaban las cascaras de la uvas para hacer pintura. No se conoce dato alguno que sugiera la existencia de vitivinicultura en América antes de 1492 y sobre todo antes de la conquista del territorio por parte de los europeos.

Fue con la llegada de los españoles y los portugueses cuando dio inicio el cultivo de vid ya que por la distancia y los sistemas de transporte no era posible abastecer de vino a todos los europeos asentados en los nuevos territorios, lo que hacía necesaria el desarrollo de una vitivinicultura propia. Además de que el vino formaba parte de la dieta alimenticia de los barcos y su marinería.

Así fue como se inició la búsqueda de suelos y climas aptos para el cultivo de uvas propicias para la producción de vino. En esta labor los conventos, monasterios y misiones tuvieron gran influencia dada la importancia que el vino juega dentro de los ritos litúrgicos. Desde 1564, España mandaba, en cada barco que zarpaba con rumbo a las “Indias” (América) sarmientos de vides para ser plantados en el Nuevo Mundo. Aunque también es cierto que en 1595, el Rey Felipe II, expidió la cedula real mediante la que se prohibió la siembra de nuevos viñedos y la producción de vino, y no solo se prohibió el cultivo de la vid si no también el de los olivos y se ordenó la destrucción de los cultivos existentes, excepto aquellos viñedos que fueran para la iglesia o dedicados a su servicio.

Formalmente el cultivo fue iniciado por los españoles en República Dominicana (antes llamada “La Española”), posteriormente en la Nueva España (México) y Perú, de donde se fue extendiendo a los países colindantes conforme la conquista avanzaba. México fue el primer país de América en producir “Vitis vinífera”, de la cual se derivaron la mayoría de las variedades cultivadas y conocidas. Además de la implantación de sarmientos, también se ejerció el cultivo a partir de semillas, lo que dio origen a diversas variedades criollas en el territorio americano. A partir de entonces, cada país ha ido desarrollando su propia vitivinicultura con estilos y ritmos diferentes.

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