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BODEGAS EMILIO MORO 
 

Pesquera del Duero y sus alrededores ha sido históricamente un importante cruce de caminos, un lugar geográficamente privilegiado por la riqueza y bondad de sus tierras. Por ello ha sido desde tiempos pretéritos una zona ideal para el transito en unos casos de hombres y pueblos, y en otros casos para el establecimiento de los mismos, tanto unos como otros son los que han forjado la identidad cultural de esta bella comarca. Uno de esos pueblos que se quedaron fueron los Vacceos. Silbio Itálico llamaría al pueblo VACCEO, emprendedor y comercial. Dicen ser un pueblo eminentemente agrícola y pastoril, y como lo llamó Diódoro Sículo, un pueblo cultísimo. Practicaban de una especie de comunismo agrario en el que todo el campo era propiedad común, asignándose cada año el cultivo a todos los habitantes y lo que se recogía era juntado y luego repartido. Pedro Fernández del Pulgar dice que vacceos quería decir sencillos e inculpables, y basándose en Orosio asegura que "llamaron vacceos a las gentes de esta comarca, reconocida la sinceridad de sus costumbres".

La identidad de un pueblo no es fruto de la casualidad, ni surge por arte de magia. Las costumbres, las tradiciones, la personalidad y las formas de vida hunden sus raíces en el pasado más remoto y van tomando forma con el paso de los años hasta convertirse en lo que identifica a una determinada sociedad. Y sin duda alguna, una de las grandes señas de identidad de Pesquera del Duero es el VINO, es la cultura del vino, que sus gentes emprendedoras, sencillas e inculpables, sinceras y sobre todo cultísimas han convertido en una de esas formas de vida. 


Ciertamente son muchos los viticultores y bodegueros de la Ribera del Duero que han aportado su esfuerzo y sabiduría para que hoy en día sea una de las mas afamadas denominaciones de origen de España y del Mundo.

Y entre ellos ocupa un lugar destacado Don Emilio Moro, fundador de la bodega que lleva su nombre, una de las grandes y mas representativas de las que conforman la llamada "milla de oro" de la Ribera del Duero: Don Emilio Moro fue uno de esos hombres emprendedores sencillos e inculpables sincero y enamorado de la cultura del vino.

Bodegas Emilio Moro se constituyo como empresa comercializadora a gran escala en el año 1988, si bien es cierto que la historia de esta bodega la contemplan ya tres generaciones. Emilio Moro nació en el entorno vitivinícola que rodeaba a la villa de Pesquera del Duero. Y como se puede observar en la foto de la izquierda, tomada en los años 40 del pasado siglo XX, aparece vendimiando junto a su padre en el pago de la Rendeja, cuando tan sólo tenía seis años de edad.

 En el lagar de la familia se pisaban las uvas en las pilas de piedra y se elaboraba el vino en toneles, para su posterior venta, en el propio lagar a los vecinos y a los "agosteros", trabajadores que venían a trabajar los campos, o se trasladaba en carro a otros pueblos cercanos.

Con el transcurrir de los años Don Emilio se inicio en los procesos vitivinícolas de la mano de su padre, fue también un autodidacta, que junto a su pasión por el mundo de los vinos, forjo a un gran experto, conocedor de sus tierras y de sus viñas, realizando nuevas plantaciones de viñedos con injertos centenarios de Tinta del País, pertenecientes a pagos ya desaparecidos.  

Tras el fallecimiento en 2008 de Don Emilio Moro, son sus hijos Javier y José, los que han tomado el testigo de la dirección de está señera y destacada bodega de la Ribera del Duero. Una bodega que cuenta con un extraordinario viñedo de aproximadamente 200 hectáreas propias y que ejerce el control sobre otras 500 hectáreas de viticultores repartidas fundamentalmente en Pesquera del Duero, con algunas fincas mas en la zona de Burgos (Nava, Valdezate).

Tanto en los viñedos propios, muchos de ellos casi centenarios,  que pertenecieron al abuelo y que poseen el clon más puro de la uva autóctona. como los controlados directamente por la bodega, el departamento de viticultura selecciona las mejores uvas siempre de la variedad Tinto Fino (tempranillo) para la elaboración de sus vinos.

Este seguimiento, cuidado y control del viñedo es esencial para la bodega, pues además de una serie de parcelas o pagos que están destinadas a la elaboración de un determinado vino como son los pagos de Sanchomartín de 0,85 hectáreas y el pago de Valderramiro de 1,3 hectáreas, no mezclan las uvas de diferentes suelos ni de diferentes edades, así hacen grupos de viñedos jóvenes, de menos de diez años, viñedos medios, de diez a treinta y cinco años, y viñedos viejos de mas de treinta y cinco años.

Las actuales instalaciones de Bodegas Emilio Moro comenzaron sus obras en 1997 y se inauguraron en el año 2001. La bodega cuenta con dos naves de elaboración, además de una zona común para la recepción y despalillado de la uva. Una de las naves cuenta con unos treinta depósitos de 24.000 litros y otros seis depósitos de 5.000 litros cada uno, estos van destinados para la elaboración de los vinos de pago (Malleolus de Valderramiro y Malleolus de Sanchomartín).

La estancia del mosto primero y del vino después en estos depósitos es fundamental, por ello están diseñados para favorecer la máxima extracción de las riquezas que aportan la piel y el hollejo tanto al mosto como al vino, proceso que se lleva a cabo durante la fermentación alcohólica y un posterior proceso de sobre maceración. La selección de los depósitos se hace sobre el viñedo, es decir que según los índices de maduración, se marcan los nombres de los depósitos por parcelas. De este modo se hacen  las elaboraciones por separado para obtener una mayor heterogeneidad en los vinos y marcar mejor su personalidad. Los equipos y maquinaria de la bodega son de última tecnología, aunque los métodos de elaboración respetan las enseñanzas y cánones tradicionales. Y sus instalaciones denotan una gran pulcritud y fundamentalmente una cuidad asepsia. 

Las instalaciones de Bodegas Emilio Moro conforman un conjunto muy equilibrado y armonioso, también con el entorno que le rodea, integrándose de forma natural en el mismo. Su diseño es muy funcional y operativo, recogiendo las aportaciones que en este sentido da la experiencia para facilitar y simplificar todas las labores inherentes al trabajo de una bodega.

Bodegas Emilio Moro, a pesar de sus dimensiones, es sin duda una bodega familiar y el que hasta hace poco tiempo fue su "alma mater" Don Emilio ha sabido ganarse una página importante en la historia del vino español. Sus vinos cuentan con un reconocido prestigio tanto en el ámbito nacional como internacional,  son vinos de una gran expresividad, fiel reflejo de la personalidad de su uva y del extraordinario que hacer se sus creadores. Son vinos con cuerpo, potentes, palpitantes y embelesadores.

Bodegas Emilio Moro, cuentan ya con una dilatada y significativa historia, pero sobre todo Bodegas Emilio Moro cuentan con un extraordinario presente que augura un no menos brillante futuro. Los hijos de Emilio Moro, José y Javier, no sólo han llevado el nombre de la bodega por todo el mundo sino que impulsaron también un nuevo proyecto bajo la denominación Bodegas Cepa 21, inaugurada el 20 de junio de 2007 en Castrillo de Duero (Valladolid) y de la que forman parte como accionistas personalidades conocidas como los futbolistas Ronaldo y José Antonio García Calvo, el actor Imanol Arias y el periodista de TVE Sergio Sauca.

Apoloybaco tuvimos la fortuna de visitar las Bodegas de Emilio Moro, gracias a los buenos oficios de Carmen Poyato Pérez del departamento de Relaciones externas y fuimos atendidos con gran exquisitez por personal de la bodega. Una visita que desde aquí recomendamos apasionadamente a todo buen aficionado al mundo de los vinos.


Finca Resalso; Es el nombre de un viñedo histórico que se plantó en el año 1933, año en que nació Emilio Moro, elaborado a partir de uvas de la variedad Tinto Fino, pertenecientes a viñedos con una antigüedad de entre 5 y 15 años, con una crianza de 4 meses en barrica de roble francés.

Presenta un color rojo guinda, limpio y brillante y una capa fina donde predominan los tonos azules. En nariz ofrece aromas nitidos y francos, donde se aprecia la fruta madura (mora y frambuesa) mezclado con sutiles matices especiados del roble. En boca es estructurado, cálido y amable, con presencia de la fruta madura y con un postgusto largo y elegante. Se producen unas 375.000 botellas.

Emilio Moro; Lleva el nombre de su creador, procedente de viñedos de la variedad Tinto Fino, con una antigüedad de entre 15 y 25 años, con una crianza de 12 meses en barricas de 225 y 500 litros, de los que el 55% es roble francés y el 45% restante americano.

De color rojo picota con ribetes azules, en nariz esta muy presente la fruta negra, con notas balsámicas y regaliz, todo ello perfectamente ensamblado. Su paso por boca es suave, muy sabroso de taninos presentes pero bien domeñados, persistente, por vía retronasal vuelve aparecer la fruta y su final es largo y agradable. La producción está en torno a un millón de botellas. 


Malleolus de Sanchomartín; Un vino del pago de Sanchomartín, procedente de un majuelo con 40 años de antigüedad. La fermentación maloláctica la realiza en roble francés nuevo y la crianza también, durante un periodo de entre 20 y 22 meses. La etimología de majuelo es la palabra latina malleolus que significa ‘martillito’ y es el diminutivo de malleus ‘martillo’, ‘mazo’.

En su origen el majuelo era cada uno de los sarmientos de vid cortados en forma de martillo o muleta para ser plantados. De ahí pasó a denominar a la parcela de vid plantada con dichos sarmientos. El pago de Sanchomartín es de suelos arcillosos y con calizas, situado a la margen derecha del Duero y con cepas de mas de 50 años. 

Malleolus de Sanchomartín; muestra un extraordinario color guinda picota, de intensos y complejos aromas, respetando el carácter primario de los mismos, frutos negros confitados, para dejar paso a una amplia paleta aromática (espaciados, regaliz, caramelo, torrefactos). En boca muestra toda su personalidad, golosos a la vez que fresco, potencia a la vez que finura, con una excelente estructura y acidez, con un final elegantísimo y duradero. Un vino Cum Laude, de corte moderno y con un reconocido prestigio nacional e internacional. Con una producción aproximada de 3.000 botellas.


> Malleolus de Valderramiro; un vino elaborado a partir del pago de Valderramiro, que contiene las vides más antiguas de la familia Moro, con una longevidad de 85 años. Su fermentación maloláctica la realiza en roble americano nuevo y pasa a hacer la crianza durante 18-20 meses en roble francés nuevo. Es un vino de gran altura, es un tinto de noble poderío, macizo en la boca, consistente y con gran armonía. Destacan sus concentrados aromas de fruta bien madura, adornados con notas minerales y un tono balsámico. En la boca tiene mucho de todo, con cuerpo y gran equilibrio alcohol-acidez, lo que, unido a las notas balsámicas, da sensación de frescura a pesar de su gran extracto y de esa sensación de centro de boca graso que dan los grandes vinos tintos. Con una producción aproximadamente 6.000 botellas.

< Malleolus; procedente de una selección de viñedos viejos (entre 25 y 75 años) y de una crianza de 18 meses en barrica nueva de roble francés. Un vino enorme que muestra el buen hacer y saber de un viticultor ligado a la tierra y al viñedo, es probablemente una de las expresiones mas nobles y contundentes de la Tinta Fina. De un reluciente color picota amoratado. De nariz compleja y fina, aromas a fruta negra y mineral, envueltas en especias dulces, lácticos, con toques de regaliz y hierbas aromáticas. En boca es una eclosión, es goloso, potente, carnoso, con sedosa tanicidad y muy frutal, con un final de boca largo y fresco. Se producen unas 250.000 botellas.

Dirección:
Ctra. Peñafiel-Valoria, km 6- 47315- Pesquera de Duero (Valladolid).

Tel: 983 87 84 00. Fax: 983 87 01 95.

web: www.emiliomoro.com

E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 
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