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A la hora de hablar del brandy se produce esa característica tan común a todas las cosas, y también a los seres humanos: La Dualidad. Quizá por eso se le puede denominar "El alma del vino" y también porque es fruto de ese proceso misterioso que tanto le gustaban practicar a los alquimistas - calentar los líquidos - para descubrir su esencia y sus aromas.

El brandy, no es otra cosa que el aguardiente de vino, envejecido en barricas de roble; que simplicidad en su definición, pero que complejidad en su degustación. Brandy, es una palabra inglesa, que procede del término holandés "brandewijn", que significa vino quemado, pero sin duda alguna su cuerpo es hispano.

El Brandy, es uno de los destilados más digestivos que existen, pero fundamentalmente es la quinta esencia de todos ellos. Saborear un buen brandy es hacer despertar todos los sentidos del hombre. Es un deleite, repleto de sensaciones, como la observación de esta pintura: "joven bebiendo" del sevillano Bartolomé Esteban Murillo, el pintor de la cara amable y sentimental del barroco español.

 

Ciertamente cada uno toma y bebe los alimentos como mejor le parece. Pero también es verdad que la experiencia acumulada y su transmisión de generación en generación, genera unas pautas, que cuando menos facilitan el camino a seguir para poder disfrutar mejor de los placeres de la vida.

Pues bien este es el caso que se puede aplicar a la hora de beber un buen brandy. Algo tan complejo y a la vez tan sutil, requiere su pequeña "liturgia", si se quiere disfrutar de su gran riqueza aromática y de su singular bouquet.

Uno de los que mejor definió el proceso a seguir para beber brandy, fue el diplomático francés Talleyrand, gran aficionado al cognac - el rey de los brandís - decía "se ha de tomar la copa en el hueco de la mano y calentadla, después ha de imprimírsele un suave movimiento circular, voluptuoso, para oler sus fragancias más intimas. ¿ Y después? después se coloca la copa en la mesa y se habla bellamente del cognac".

Para ello la copa ha de ser estilo "ballon" de cristal fino y transparente, lo que nos permitirá por un lado, observar la belleza cromática del brandy y por otro, disfrutar de la sutileza y complejidad de sus aromas. Luego ha de consumirse en pequeños sorbos, su sabor ha de invadirnos todo el paladar, son momentos de gloria, y de esa gloria debemos hablar antes de volver a tomar otro sorbo.

Elaboración del BrandyD.O. Brandy de Jerez
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