Colaboración enviada por Rosario Barrios Fedriani, socia nº 1113 de Apoloybaco.

Hasta el 21 de abril estará abierta en la Biblioteca Nacional de España la exposición "El Despertar de la escritura femenina en lengua castellana", como un homenaje a nuestras primeras mujeres escritoras entre los siglos XV al XVII.

Esta entidad se ha caracterizado desde su fundación en 1711 por su espíritu machista, según ha declarado su directora, Gloria Pérez-Salmerón, recordando que su creador, Felipe V, prohibía el acceso a las mujeres, permitiéndoles la visita solo los sábados. La muestra recoge material manuscrito de grandes autoras españolas, desde Santa Teresa de Jesús a Sor Juana Inés de la Cruz. 

Una vez dicho esto, quisiera llamar la atención sobre la vida y obra poética –ya en pleno romanticismo- de otra monja de clausura gaditana, nacida en 1742, llamada María Gertrudis Hore y Ley, y más conocida como la Hija del Sol. Conocí a este atrayente personaje gracias al bloguero Francisco Arias Solís y a la doctora francesa Frederique Morand, quien lleva varios años estudiando en profundidad a María Gertrudis, para su nueva tesis doctoral relacionada con el Convento de Santa María de Cádiz, dónde la Hija del Sol vivió hasta su muerte en 1801. Sabemos que la Biblioteca Nacional acoge gran parte del material publicado por esta poetisa.

María Gertrudis Hore nace en Cádiz en la calle Plocia, frente a la iglesia de Santo Domingo, hija de un rico comerciante irlandés. Casada con un socio de su padre de la misma nacionalidad, decide, tras un supuesto adulterio profesar como monja de clausura. Perteneciente a la alta sociedad gaditana, traducía latín e italiano y tenía conocimientos de francés, astronomía, historia geografía, matemáticas y era aficionada a la música (piano y arpa). Antes de profesar asistía a las tertulias literarias y científicas más progresistas de la época, con Antonio de Ulloa y Jorge Juan, de clara influencia francesa.

Un total de 58 poemas se conservan de María Gertrudis (firma H.D.S.), y solo 12 publicados en el siglo XIX, todos censurados, 17 de ellos encontrados en la biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, el resto en la Biblioteca Nacional. En ellos, la poetisa gritaba su drama. En el año 84 del pasado siglo, aparece en Estados Unidos un ensayo sobre su obra, y definiendo su carácter como histérico.

La escritora Fernán Caballero, que publica un cuento basado en su vida, fue amiga de su familia, así como Nicolás María Cambiasso, que también escribe sobre ella, fue testamentario de sus padres. Su poesía aparece en el siglo XIX en periódicos de Cádiz, así como en revistas franciscanas de principios del siglo XX, hablando del Monasterio de Santa María, pero que son destruidas en 1936. La Voz de San Antonio, una revista franciscana de Sevilla, de la que Frederique Morand conserva todos los ejemplares, cita a la poetisa, así como una publicación salesiana de 1946. Un buen artículo sobre la Hija del Sol fue “Dinos, dinos quien eres” de G. Sullivan. María Gertrudis Hore está considerada una de las cuatro mejores poetisas española del siglo XVIII.

La Hija del Sol cultiva en su obra la poesía anacreóntica. En esa métrica escribe sobre su hijo muerto de viruelas. Alude constantemente a la temática de la muerte civil, como lo demuestra la correspondencia con sus amigos. En sus manuscritos poéticos, Mirteo es su amante. Publica desde la clausura en Cádiz, en Madrid, Barcelona, Cartagena y Salamanca. En Cádiz solo publica poesía religiosa. Traduce el Stabat Mater Dolorosa, y además lo glosa. De él lo toma el Beato Diego José de Cádiz. La Hispanic Society en Nueva York conserva un periódico del siglo XVIII con obras de María Gertrudis. En la diócesis de Cádiz hay 25 cartas manuscritas de María Gertrudis, que fue contemporánea aunque algo mayor que Cadalso y Meléndez Valdés. En sus poemas, cultivó el soneto, la décima, la anacreóntica, las endechas y el romance, dedicándose fundamentalmente a la poesía religiosa, y también a la traducción de textos en latín.

En el convento, María Gertrudis desempeñó el cargo de secretaria (dos trienios) y clavera (tesorera) desde 1796 a 1800. Considerada adúltera, se le impedía pertenecer a la Junta del Monasterio, pero lo permite el sustituto del obispo en unas elecciones a abadesa. Al regresar el obispo titular, conocedor del pasado de la monja, la destituye como clavera y la destina a la portería del convento.

A través de los monasterios, la iglesia es pionera en acoger y proteger a las mujeres maltratadas. Pero en caso de adulterio, su destino era peor, la cárcel como clausura. Los monasterios en ciudades abiertas y vivas como Cádiz permitían que sus religiosos siguieran de cerca los acontecimientos del siglo, pues recibían noticias y cartas del exterior. Maria Gertrudis Hore y Ley (firmaba como HDS), fue una monja culta pero antes mujer de su tiempo en una ciudad cosmopolita como era Cádiz en el siglo XVIII.

He aquí un ejemplo de sus poesías, concretamente con sabor a gastronomía:

Tiende ese mantelillo/que de limpio blanquea/ aquí en la tierra, y luego/ de rosquillas llena./Pon también la ensalada, aliñada y compuesta/con la blanca cebolla/y la borraja fresca./El rubí del tomate/y la esmeralda bella,/del pimentillo dulce/ hojitas de pimienta/. Del ámbar del pepino/que nada escasa venga,/y el orégano ostente/fragante competencia….

 

Nuestra socia Charo Barrios, es gaditana y empezó su experiencia en el mundo de la gastronomía cuando en enero de 2007, su receta titulada "Arroz perfecto de verduras", obtuvo el segundo premio de un concurso organizado por Arrocerías Herba y el Grupo Joly. Ahí surgió la idea de contar la vida en la cocina: recetas, consejos, preocupaciones y noticias de actualidad, relacionadas con el apasionante mundo de la alimentación familiar, hoy tan amenazada.

De ese modo comenzó su precioso y positivo blog llamado Comeencasa, que busca hacer que la gente cocine a diario, no solo en las fiestas, y sobre todo que planifique sus menús con criterios saludables y equilibrados, por el bien de la salud familiar.

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