Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Centro urbano- San Isidoro.
Calle Estrella, 3. 41001 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

Tapa destacada: Flamenquin casero.

Otras tapas: Pisto con huevos y pimientos asados.
 

 

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente
 

El Bar Estrella se inauguró como taberna en 1939 y actualmente su aspecto ha cambiado radicalmente. Totalmente reformado, tanto en su decoración como en su estructura, el bar consta de una barra de madera noble no demasiado amplia y cuatro o cinco mesas en el interior al que se accede a través de un estrecho pasillo.  Muy cerca de la zona monumental de Sevilla y casi al pie de la Giralda, el Bar Estrella conserva a pesar de la reforma y de la modernidad en sus instalaciones, ese espíritu de sitio de vinos, probablemente por su ubicación, rodeado de pequeñas y angostas calles en los aledaños de la Catedral y por su estrechez de espacios. El Bar Estrella tiene su principal virtud, en nuestra opinión, en la innovación de sus tapas y sus platos. No abundan en demasía las tapas tradicionales y sin embargo hay una notable presencia de platos mas sofisticados, destacando en ese sentido, su paté de cabracho, el aguacate relleno de langostinos y merluza, o las croquetas caseras rellenas de cabello de ángel.

En su contra, el Bar Estrella tiene de término medio una relación calidad precio un poco alta y máxime cuando el servicio no es lo diligente que debiera. Coincidió nuestra visita con uno de los días grandes de la Semana Santa de Sevilla de 2008 y lógicamente el local estaba abarrotado. En su barra se agolpaban decenas de clientes y el servicio, por lo general el punto débil de este establecimiento, también noto esa avalancha por su escasez de personal como puede verse en la foto anterior. De su carta nos interesaba probar el flamenquin al estilo sevillano, eso es, sin salmorejo y con un pimiento frito como acompañante principal. El resultado fue positivo. Bien formado, de tamaño adecuado, relleno de filete de cerdo, york y jamón, estaba exquisito y muy sabroso. Otra curiosidad fue catar el excelente pisto con huevos, una tapa difícil de encontrar y que sin embargo en el Bar estrella tiene mucha aceptación. Y sinceramente el pisto estaba para no dejar ni una sola sobra en el plato. Nos fuimos del Bar Estrella con una rara sensación. Por un lado valorando en su justa medida el esfuerzo creativo que en la cocina se realiza, pero por otro lado, con la frustración de saber que un buen servicio hubiera servido para hacer del Bar Estrella un sitio absolutamente imprescindible. 

Recomendable si se quiere coger mesa llegar con antelación. Y un poco de paciencia cuando hay bulla, la cocina es buena pero en ocasiones, algo lenta.

 

   

 

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