Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Avenida Pino Montano - La Salle.
Calle Faura, 4. 41008 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:  No tiene. Sólo tomates aliñados.

Servicio:

Tapa destacada: Tomates aliñados con melva

Otras tapas: No tiene

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

Abierto desde 1954 por el abuelo del actual encargado, D. Julián Hernández Díaz, los primeros clientes del bar Casa Julián, como era lógico en un barrio obrero de la zona norte de Sevilla, fueron los trabajadores de las fabricas de corchos (Corchos Beltrán y Corchos Armstrong entre otras empresas) que a mediados de los años 50 del Siglo XX, se ubicaban en sus alrededores y también los trabajadores del antiguo manicomio ubicado en Miraflores y muy cerca de la pionera y primitiva estación de radio, Unión Radio Española, el embrión de lo que hoy es la Cadena Ser y Radio Sevilla. Casa Julián está ubicado en el número 4 de la calle Faura en las inmediaciones donde antiguamente estaba el Cortijo Miraflores y dentro de este, la Haza de Cantalobos. En la foto de la izquierda, tomada pocos días después de su inauguración, se observa la clientela popular con atuendos propios de la época y el rótulo pintado en la pared de cal blanca con la frase "Casa Julián-Vinos".

Casa Julián forma parte del paisaje urbano de lo que antiguamente se denominaba "Barrio Polo",  llamado así por que dicen las lenguas antiguas que la primera persona que se construyó una casa en el barrio se llamaba Polo de apellido. El bar Casa Julián forma parte sin duda alguna del triunvirato mágico de los templos cerveceros de Sevilla y junto al Bar Jota de Luis Montoto y al Tremendo de Santa Catalina, es ruta obligada de la Cruz del Campo en Sevilla. Al principio Julián Hernández poseía dos bares, el actual Casa Julián y otro denominado "Bar Batibuti" que estaba en la esquina de Faura con lo que hoy es Avenida Pino Montano.

Allí la cerveza se vendía exclusivamente en botellines y el barbo en adobo era la tapa estrella. Junto a los botellines de Cruzcampo, se vendía vino a granel y aguardiente. Tras la senda de Julián, coge las riendas del negocio su hijo y actual propietario del mismo, D. Antonio Álvarez Sánchez, quien le da un giro radical al negocio en 1978 e instala las máquinas necesarias para despachar la cerveza en barriles acompañado de algunas tapas.  Ya en época contemporánea, su hijo y actual gerente del negocio, Antonio Álvarez Hernández introdujo las tapas de bacalao seco, queso, mojama y conservas acompañada de tomates aliñados, especialidad que todavía hoy perdura. La familia propietaria de Casa Julián es muy querida en el barrio de los Campos de Soria, Pinoflores o Ramírez La Hoz como también es conocido el barrio por sus antiguos habitantes

Emigrante en Alemania, el patriarca del negocio regreso a Sevilla para montar el negocio que hoy existe y allá por finales de los años sesenta, fue socio fundador del C. D. Clavel, un simpático y todavía activo club de fútbol del barrio. El equipo arlequinado blanquivioleta fue un semillero de buenos futbolistas y el que escribe tuvo el honor y el privilegio de pertenecer a él en sus años de juventud compitiendo en la liga local sevillana, una de las competiciones más atractivas para los aspirantes a futbolistas de los años sesenta y setenta.

Casa Julián tiene sitio en este rincón gastronómico de Apoloybaco por servir una extraordinaria cerveza. Es curioso comprobar como los tres establecimientos cerveceros de Sevilla por excelencia: El Tremendo, el Jota y Julián tienen en común también la estrechez de su local. Y eso responde básicamente a la costumbre sevillana de beber cerveza en la calle, respondiendo así a una especie de ritual tertuliano donde al tiempo que uno se refresca, conversa animadamente con amigos y familiares. Su estrecho y pequeño local estimula a salir a la calle con la cerveza en la mano en una ancestral costumbre favorecida lógicamente por las altas temperaturas que se alcanzan en nuestra ciudad nada más llegar la primavera. En ésa época una Cruzcampo fría es una gran aliada para vencer la calo. A esa arraigada idiosincrasia sevillana, empieza a afectarle tangencialmente la llamada Ley antibotellona, creada bajo el espíritu de conciliar el derecho al descanso de los ciudadanos con el derecho de los mismos al ocio.

Garantizar ambos derechos es primordial para una buena convivencia. Pero empezar la casa por la ventana no es de recibo, máxime cuando nuestra ciudad está llena de establecimientos ruidosos que funcionan hasta altas horas de la madrugada. Medidas como cerrar el Tremendo o amenazar de cierre a otros establecimientos similares, y no tener el mismo celo con bares de copas y clubes que incumplen los horarios de cierre y permanecen abierto hasta el alba pueden provocar entre los ciudadanos un sentimiento de rechazo a una ley necesaria pero mal aplicada. La cerveza de Casa Julián está contrastada como una de las mejor tiradas de Sevilla y también de las más frías. El secreto es el vaso con el que se sirve, de cristal duro y resistente a la temperatura exterior.

Antonio Álvarez socio de Apoloybaco y gerente del local, nos cuenta que su establecimiento sólo usa el modelo Saboya 3 de la marca Bormioli, un vaso ya poco común en la mayoría de las cervecería modernas que proliferan por Sevilla, pero ideal para servir y consumir una cerveza muy fría. Y Apoloybaco da fe de ello. Fabricado con vidrio tensionado, el vaso Saboya 3 aprovecha su grosor para mantener durante más tiempo fría la cerveza, al contrario que los vasos modernos de cristal fino, que lo que consigue es enfriar el cristal con la cerveza pero con el riesgo de que la temperatura exterior termina por calentar el vaso si no se consume rápido. Eso y un fregado del vaso a mano, justo antes de servir la cerveza, garantiza su frescura. Además ese vaso forma parte de la tradicional manera de beber cerveza de los sevillanos y de hecho solo se utiliza en los ya citados: Tremendo, Jota y Julián.

De los grifos de cerveza de Casa Julián salen diariamente una media de 10 barriles de cerveza, y en otros tiempos, cuando las cervecerías escaseaban, se llegaban a vender 14 barriles diarios. Eso pasó en el año 2004, cuando con motivo de la celebración del 50 aniversario de la cervecería, se consumieron en sólo medio día la friolera de 14 barriles, aunque el record está establecido en 22 barriles al día. Fue en el año 2002, cuando una huelga general dejó a media Sevilla sin cerveza. Si vienen a Sevilla y quieren probar una cerveza bien fría y mejor tirada Casa Julián responderá a sus expectativas. 

   

 

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