Para este mes de agosto vamos a recomendar tres vinos de la Denominación de Origen cordobesa Montilla - Moriles. Una denominación de origen cuyo Consejo Regulador viene realizando un interesante trabajo orientado a la difusión y promoción de sus excelentes caldos. En lo que llevamos del 2007 han organizado el I Concurso gastronómico "El vino Pedro Ximénez en la cocina", así como diversos acuerdos de colaboración con las Universidades de Córdoba y Cádiz. Han presentado sus vinos a diversas asociaciones de empresarios de la hostelería y sumilleres de España.
Han estado presente en diversas ferias y concursos nacionales e internacionales, donde sus vinos han obtenido mas de 80 premios y galardones. Su XXIV Cata anual la han dedicado este año al poeta Ricardo Molina. Sin duda alguna un intenso, original y prolijo trabajo del Consejo Regulador presidido por D. Manuel Pimentel, que esta dando sus frutos. En este sentido, La D.O. Montilla - Moriles, también, tiene previsto ser uno de los patrocinadores del II Certamen Literario de Apoloybaco, al que desde aquí os invitamos a que participéis: www.apoloybaco.com
Piedra Luenga. Pedro Ximénez Bodegas Robles; fundadas en 1927 por D. José y Doña Pilar. Hoy es la tercera generación la que se encuentra al frente de esta bodega, donde se unen las técnicas artesanas con la mas moderna tecnología. Así la familia Robles apuesta por la tradición y el máximo respeto al ecosistema que les rodea, aportando también los nuevos conocimientos enológicos y unos toques de imaginación. En este sentido en 1999 lanzaron la primera línea de vino ecológico certificado el Piedra Luenga.
 Elaborado con la variedad Pedro Ximénez, procedentes de las viñas certificadas por el CAAE como viñedo ecológico. Uvas que han sido vendimiadas en su punto de madurez para después ser extendidas al sol en los "paseros", con el objetivo de reducir el contenido liquido de las uvas, para que el mosto resultante tenga mas de 300 gramos de azúcar por litro. El vino es de color ambarino, de intensos aromas pasificados, caramelos y dátiles. En boca es ampuloso, muy afrutado y deliciosamente equilibrado.
 
 Amontillado Carlos VII Bodegas Alvear; Fundada en 1729 por D. Diego de Alvear y Escalera, fruto de su pasión por la viticultura y el vino. De aquélla época es también la singular figura de Carlos Billanueva procedente de Argentina, que marcaba con sus iniciales los mejores vinos (C.B.). Alvear es la bodega mas antigua de Andalucía y una de las de mayor prestigio y reconocimiento. Cuenta con extensos viñedos; Las Puentes, El Lagarito, Rompobonetes..., así como las bodegas de El Liceo, La Sacristía y Las Mercedes, donde los vinos reposan durante muchos años.
 Obtenido con la variedad Pedro Ximénez, es un clásico de los amontillados cordobeses, fiel a la ortodoxia de combinar el perfil juvenil del vino fino en crianza biológica bajo velo de flor, con el carácter que proporciona la crianza oxidativa en la bota, por el sistema de criaderas y soleras, durante al menos 15 años. Presenta un color oro viejo, de intensos y armoniosos aromas de su crianza biológica y solera. En boca es sabroso, intenso, graso, con matices amargos y salinos.
 
 Solera Fina María del Valle Bodegas Gracia Hermanos; fundada a finales de la década de los cincuenta del siglo XX por D. Francisco Gracia Naranjo, que la convirtió en Sociedad Anónima con el nombre de Gracia Hermanos. En 1964 adquirió las bodegas Baena Panadero. Con el nombre de la hija del propietario de esta bodega lanzarían en 1975 el vino "Solera Fina María del Valle". En estos años también se incorporaron al negocio, las destilerías Agatón Écija García del municipio de Rute (Córdoba). En la actualidad Gracia Hermanos forma parte de uno de los grupos empresariales mas importantes de la región en el que junto a ella, se integran las bodegas Pérez Barquero, Tomás García y Compañía Vinícola del Sur.
 La variedad Pedro Ximénez es la mas extendida de la denominación de origen Montilla - Moriles y con ella se elabora este vino fino, que ha sido envejecido en botas de roble americano por el sistema de criaderas y soleras durante un periodo de entre 8 y 10 años. De color Amarillo pálido muy brillante y con destellos verdosos. En nariz resulta elegante y muy equilibrado, punzante, vivo, con recuerdos de avellanas y pistachos tostados. Y con una complejidad muy excitante. En boca es muy sutil, sabroso, con gratos aportes glicéricos, y amplio y aromático en su final, que se prolonga elegantemente.
 

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